Domingo 26 de marzo de 2017,
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El resultado del caso del Severo Ochoa

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El Doctor Montes

La política es un desencuentro total y común, al menos en España. El problema es que esas riadas de críticas ácidas, terribles Imagearengas, tertulias pirómanas, columnas fakires y el trabajo de los gabinetes de comunicación de los partidos crean y esparcen la sensación de que lo político nos es desconocido, violento, nihilista y, además, hostil. Todos sabemos, en estos días del aniversario de la llegada al poder de Hitler, de lo negativo que es dejar la política ‘sólo’ en las manos de políticos.

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Aguirre con el actual consejero de Sanidad, Güemes

No
sé qué tendrá la política, que hace que los seres humanos se vuelvan
paranoicos, terribles, sospechosos o sospechantes. es el caso de las
presuntas sedaciones masivas del
hospital “Severo Ochoa” de Leganés.

Resumo de manera muy rápida:

El Doctor Montes, jefe de urgencias del citado hospital, fue acusado de practicar eutanasia activa mediante sedaciones masivas. Ante este hecho, o la sospecha del hecho, aunque la acusación fuera anónima, se abrió una investigación que salió a los medios de manera no totalmente concluida. Este convertirse en noticia vino acompañado de la suficiente brega y desencuentro político diario con alarma en la opinión pública y, además, con daño a la sanidad de todos.

El consejero de sanidad de entonces, Manuel Lamela, la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre y todo chichibichi
que pasaba decía, comentaba, indicaba, con más sesgo del requerido y
con más ganas de hacer daño de las que merecía el caso (al menos en ese
grado de “desinvestigación”).

El
resultado es que un hecho de investigación básica y de prudencia, para
descartar, se ha convertido en un hecho político con tensión y
declaraciones altisonantes y graves por parte de personajes políticos públicos, tanto del gobierno de la región como de la oposición.

En esto la crisis se hizo aún más grande con la destitución del jefe de urgencias y su equipo, el Dr. Montes, y la mayor politización del caso (¿hay algo que no sea político en este país?). Como es natural generó una mayor controversia pública de los familiares de fallecidos ante esta sospecha, manifestaciones pro y contra así como sloganes, apoyos, adjetivos y reproches que en ese momento no cabían, como, por ejemplo, llamar al Dr. Montes, Doctor Muerte.

Al final y tras las oportunas y largas investigaciones (la justicia lenta no es justicia) llegamos a la conclusión que no se dieron sedaciones masivas que escondieran eutanasias activas.

Me congratula saberlo porque soy usuario de la sanidad pública, sin embargo ahora que es cuando los políticos, todos, deberían hacer mutis o asumir su responsabilidad: tanto los que decían que se “mataba” como los que afirmaban que “querían desmontar la sanidad pública”. Y por supuesto recuperar la imagen dañada de un médico y la confianza en la sanidad de todos. Sin embargo ¿En qué acaba esto?

La presidenta de la comunidad y sus acólitos y palmeros se enrocan en el “mantenella y no enmedalla” e, incluso, en mantener la conspiranoia en línea con una tradición bastarda iniciada con el 11M. La oposición tampoco pierde la oportunidad de alimentar una ronda más de griterío político cansino y cansado y acusaciones sacando los pies del tiesto. En resumen más cripación y desencuentro.

Esta es la coda, y joda,
última. El gobierno de la región, en vez de decir: “El principio de
prudencia guió nuestros pasos y aunque entendemos que ha habido un daño
a la sanidad, creemos y creímos hacer lo mejor para el ciudadano”, se
zambuye en otra sesión parda de matonismo político con insultos de todo tipo, la oposición se frota las manos ante la mala forma de gestionar este desenlace.

¿Todo esto puede ser por que estamos en elecciones?

Recordemos que tras la crisis del Prestige, auténtico ejemplo de todo lo que “no se debe hacer” ante un problema, sólo el actual candidato del PP, Mariano Rajoy,
salió a dar la cara por parte del gobierno de entonces, aunque por poco
no se la rompen. El tiempo ha indicado que fue el único político de
su partido que salió bien parado del suceso y la ciudadanía lo
agradeció a pesar del daño causado. Es decir, responsabilidad frente a
lo sucedido. Esa misma responsabilidad desactivó ese “frente” en la oposición por lo que este argumento dejó de hacerse imprescindibleen los discursos y por tanto rebajó la tensión.

En
resumen, señores políticos y acólitos, déjense de luchas y ayúdenos… se
puede meter la pata y se puede pedir perdón, los ciudadanos agradecemos
la buena voluntad y al servicio. Aunque los gabinetes de prensa e
intoxicación son otra cosa y sus métodos: los que vemos.


Cronología del caso.
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1 comentario

  1. Anónimo 06/02/2008 en 4:20

    Tienes toda la razón, hacen de la política algo tan tripero y vergonzante que el ciudadanito de a pie siente un rechazo (normal) tan grande que piensa “la política, cuanto más lejos, mejor”. Pero eso es lo que les interesa a ellos, los políticos con poder, para que les sigamos dejando manejar las cosas a sus anchas.
    Han optado lamentablemente por el camino de la crispación, cuando no se tienen argumentos, lo mejor es enredar las cosas. Lo triste es no caer en cuenta y seguirles el juego.

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