Lunes 23 de octubre de 2017,
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El río Sena se cobra dos vidas

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Operativo del rescate tras el accidente


Naufragio en París. La infeliz noche del 13, en la que el romántico río Sena engullía una barca de recreo en un remedo del triste hundimiento del Titanic, ha sido una noche de mala suerte en la que el encanto y el glamour de París se han visto empañados por la desgracia.



El Sena, ese río de la vida en cuyas aguas -como en su época dijera el gran escritor Émile Zola- se reflejan las alegrías y las penas de los parisinos, ha sido en esta ocasión el silente protagonista de una insólita noticia más propia de una novela de Víctor Hugo que de la más vigente realidad de nuestros días.

Un hombre y un niño de seis años mueren al naufragar su embarcación cerca de la catedral de Nôtre-Dame de París

Los heridos, todos ellos de levedad, son cinco niños comprendidos entre los 3 y 14 años y cinco adultos de 38 a 45 años

Un hombre y un niño mueren al naufragar su embarcación cerca de la catedral de Nôtre-Dame de París, que se encuentra en la Île de la Cité, centro histórico de la ciudad en el curso del río Sena.

El desgraciado accidente se produjo en el margen izquierdo del río, poco antes de las 22.00 horas del sábado día 13, cuando la lancha, en la que viajaban una docena de personas, se hundió a la altura del Pont de L´Archevéche, según declaró el secretario de Estado francés de Transportes, Dominique Busserau, a AFP (Agence France Presse), que en cuanto fue informado por la policía se trasladó al lugar donde se había producido el suceso.

Se trata de un niño de seis años y un adulto de unos cuarenta, que no sobrevivieron al accidente a pesar de la intervención de los equipos de socorro que llevaron a cabo el rescate con éxito del resto de turistas. Los dos fallecidos, que se encontraban en la cabina, fueron rescatados por los buzos algo más tarde que el resto del pasaje por lo que no se pudo evitar su muerte.

Se especula con la posibilidad de que la barca chocara con un pilar del puente o con una ‘golondrina’ (gabarra) amarrada en el muelle y se fuera a pique de manera fulminante. Los heridos, todos ellos de levedad, son cinco niños comprendidos entre los 3 y 14 años y cinco adultos de 38 a 45 años.

Este tipo de accidentes fluviales -explicaba Busserau- ocurren muy rara vez en el Sena, que es surcado a diario en ambas direcciones por esas barcazas de recreo llamadas ‘bateaux mouches’. El nombre de estos barcos, que se ha generalizado de forma errónea, es un término que proviene de la marca Compagnie des Bateaux Mouches, que literalmente sería “barcos mosca”, y que es el operador mayoritario de este tipo de embarcaciones turísticas de París. El nombre proviene del astillero de Mouche, en Lyon, que era donde se construían en un principio.

Pero en este caso se trataría de una embarcación menor, supuestamente privada y matriculada en París, siendo el factor determinante de la muerte de los dos turistas el tiempo que han empleado los submarinistas en llevar a cabo el rescate, dado la fuerte corriente que hay en la zona donde se ha producido este desafortunado accidente.



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Sobre el autor

Escritor, fotógrafo y periodista ciudadano, también escribe en su blog personal Novalis y publica sus libros en Bubok y Editorial Nemira.

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