Viernes 09 de diciembre de 2016,
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El trabajador acompañante: explorando nuevos ámbitos de actuación de la mano del empresario

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ORGANIZADOS / Trabajador acompañante es el perfil para la integración socio-laboral. Un perfil profesional emergente en la empresa

Mucho se lleva hablando y escribiendo en torno al mundo de la exclusión social; muchas son las subvenciones, premios y reconocimientos que entidades, asociaciones y/o fundaciones reciben por su labor en pro de la inserción socio-laboral de estas personas; muchas son las titulaciones, cursos, jornadas que se llevan a cabo en torno a los técnicos especialistas que trabajan en estas organizaciones y en torno a la pobreza y la exclusión social, pero… sin desmerecer en absoluto la necesidad de todo ello, cabe reconocer que poco o nada se habla, escribe o investiga en torno a otras figuras profesionales que, siendo casi unas completas desconocidas, merecen todo ese reconocimiento y más aún, al tratarse de perfiles profesionales emergentes a los que se circunscriben una gran variedad y multitud de áreas de conocimiento que les confieren un claro carácter multidisciplinar que muy pocos perfiles aglutinan en sí mismos.

Es el responsable de la línea educativa y social de la empresa, interviniendo para que el conjunto de la empresa sea un ámbito facilitador de los procesos de inserción y desarrollo personal

Perfiles profesionales esenciales y prioritarios que hacen que el término inclusión sociolaboral adquiera su máximo significado y sentido. Perfiles que aportan un valor añadido a empresas, entidades, administraciones y, cómo no, a las personas en proceso de inserción sociolaboral. Estamos hablando en este caso de la figura del Trabajador Acompañante o Tutor de Empleo, máximo responsable del acompañamiento en los procesos de inserción.

Hasta la fecha se trata de un perfil escasamente desarrollado, pero no por tratarse de un profesional sin relevancia, sino porque no ha encontrado ese respaldo y atención necesaria por parte de insitituciones, organismos, administraciones, entidades, etc., que lo catapulten y sitúen en un primer plano desde el cual pueda adquirir ese ‘protagonismo’ necesario que le confiera, en un primer momento, un espacio desde el que poder mostrar su valor y los resultados que aporta su desempeño laboral, no sólo en relación a las personas más vulnerables, sino también en relación a las entidades sociales y, máxime, a los empresarios. Es más, en líneas generales, la figura del Trabajador Acompañante se ha vinculado única y exclusivamente a las empresas de inserción y, en algunos casos, a los centros especiales de empleo, algo que ha supuesto un fuerte corsé para su desarrollo y expansión, así como de cara a poder mostrar sus virtudes fuera de estos espacios laborales protegidos, como bien puede ser la empresa ordinaria.

El Trabajador Acompañante aglutina en su desempeño laboral una gran variedad de funciones, al ser la persona que, desarrollando una tarea productiva en la empresa como un trabajador más, busca “trabajar con”, “acompañar” al resto de compañeros, especialmente a aquellos sobre los que se plantean objetivos a lograr durante su estancia en la empresa. Es, por tanto, un trabajador con una misión especial: facilita el desarrollo y el logro de los objetivos planificados en relación al desarrollo de la empleabilidad de determinadas personas que se incorporan a la empresa. Es el responsable, por tanto, de la línea educativa y social de la empresa, interviniendo para que el conjunto de la empresa sea, en lo posible, un ámbito facilitador de los procesos de inserción y desarrollo personal.

Asimismo, facilita el aprendizaje de nuevas capacidades, halilidades, competencias, etc., en pro de la mejora de la empleabilidad de los trabajadores en proceso de inserción, pero al mismo tiempo provee a la persona de un acompañamiento, de una guía a lo largo de su proceso de inserción que le otorga estabilidad emocional y una atención a la diversidad que forma parte de la persona.

Se trata de un profesional que puede configurarse como un complemento técnico al departamento de recursos humanos de cualquier tipo de empresa

El Trabajador Acompañante, por tanto, se erige como testigo de todo un proceso de aprendizaje, apoyando el proceso de crecimiento personal hacia una mayor autonomía de la persona en proceso de inserción sociolaboral. Acompañar significa un ir más allá, puesto que fortalece la capacidad de los trabajadores de inserción para tomar decisiones por sí mismos, facilitando la activación de aspectos personales que les posibiliten dilucidar y concretar sus proyectos vitales, adquiriendo confianza hacia todo lo que tienen por delante dentro de la empresa.

Pero tal y como hemos citado anteriormente, y desde el convencimiento que hemos adquirido tras años de experiencia, estamos plenamente seguros de que el Trabajador Acompañante se vislumbra a día de hoy como un perfil profesional emergente que no sólo se circunscribe a las empresas de inserción, sino también a las empresas del mercado laboral ordinario que contemplen, dentro de la política de responsabilidad social o por necesidades propias de su gestión de recursos humanos con el peonaje de baja cualificación, todas aquellas posibilidades de contribuir al desarrollo de itinerarios de formación normalizados en relación a temas como pueden ser: absentismo laboral, capacitación profesional, adquisición de competencias laborales, sistematización del trabajo en grupo, etc., es decir, se trata de un profesional que puede configurarse como un complemento técnico al departamento de recursos humanos de cualquier tipo de empresa, pudiendo ser para las PYMES el técnico del que carecía.

Un profesional que aporta a la empresa un valor añadido en relación a cuatro elementos:

– Da respuesta a las necesidades detectadas en relación a la inserción de aquellas personas que presentan bajos niveles de empleabilidad.

– Apoya y lleva a cabo funciones y responsabilidades estrechamente vinculadas a las políticas de desarrollo social que desarrollan tanto empresas como administraciones.

– Formando parte de las estructuras productivas de las empresas dinamizan pequeños grupos de trabajo que posibilitan la incorporación, adaptación y mantenimiento de los puestos de trabajo que son, en principio, ocupados por personas de menor cualificación profesional.

Esta inversión supone un cierto acercamiento del sector empresarial a la sociedad, un acercamiento a través del cual identifican sus intereses, necesidades, expectativas e inquietudes

– Constituyen un núcleo normalizador e integrador de la empresa, donde los trabajadores menos empleables van empoderándose, puesto que van asumiendo e interiorizando mayores habilidades, actitudes, aptitudes, estrategias, etc., que les posibilitarán formar parte de la estructura básica de la empresa.

La incorporación del Trabajador Acompañante dentro de las estructuras de las empresas ordinarias ofrece a los empresarios garantías en cuanto a la adecuación de trabajadores de baja cualificación y en proceso de inserción a sus puestos de trabajo y, en consecuencia, a las necesidades tanto de éstos como de los primeros. De esta forma se proporciona confianza y valor a todos y cada uno de los procesos llevados a cabo con la persona a lo largo de su itinerario y que vendrá refrendado por las entidades sociales que los derivan y con las cuales, tanto el empresario como el Trabajador Acompañante, deben coordinarse de cara a alcanzar mayores niveles de éxito.

A su vez, y dentro de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial, los empresarios se esfuerzan cada vez más por invertir en aquellas acciones que permiten posicionarlos dentro de un espacio que parece ser la sociedad actual va demandando poco a poco y cada vez en mayor medida. Esta inversión supone por otro lado un cierto acercamiento del sector empresarial a la sociedad, un acercamiento a través del cual identifican sus intereses, necesidades, expectativas e inquietudes.

En definitiva, estamos ante un perfil profesional que dispone de un mundo de posibilidades de desarrollo por delante y un camino por recorrer de cara a su incorporación real y efectiva en la empresa ordinaria. Una incorporación a la empresa ordinaria que ofrece al empresario posibilidades reales de participar, activa y directamente, de su responsabilidad para/con la sociedad y de conocer y reconocer el valor social generado por su empresa.

NITTÚA
Núria González
Raúl Contreras


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