Lunes 26 de septiembre de 2016,
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El valor de una fotografía

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OPINIÓN / La carta de una mujer enferma de cáncer descubre el valor de una instantánea, que es un recuerdo y un testimonio

No soy amigo de traducir textos de otros compañeros, aunque esta vez dado el impacto que ha creado en mí una simple carta he decido hacerlo, quizás intentando explicar que a pesar de la situación de casi precariedad laboral que se está viviendo en la fotografía actual, no es tan importante el precio que los editores pongan a nuestro trabajo, si no el valor de una simple fotografía en la que congelamos la esencia de la persona a la que estamos mirando.

Quiero agradecer a la compañera que ha tomado la decisión de compartir estas bonitas palabras, Jeanine Thurston, que me haya autorizado a poder traducirla y compartirla con vosotros, pero sobre todo quiero dar las gracias a Karen, la autora de esta carta, por varias razones, pero sobre todo por haber conseguido que me emocionara como pocas veces había hecho al leer algo, y porque ha conseguido explicar la razón principal que hace que muchos solo sepamos mirar al mundo a través de un objetivo y sin duda la razón por la que amo la fotografía por encima de todas las cosas.

Ha conseguido explicar la razón principal que hace que muchos solo sepamos mirar al mundo a través de un objetivo

Decía Nietzsche que una cosa que tiene precio pierde su valor, aunque por desgracia en este material mundo donde sin publicar no comes y en la práctica el precio sea precisamente lo que muchos perseguimos cuando nos ponemos la cámara al hombro, algo que sin duda hace que perdamos muchas veces la propia y única visión de ese mundo que queremos mostrar. A pesar de ello me quedo con las palabras de Guillem Valle en El Cairo: “en la fotografía no es tan importante que te publiquen”, a lo que yo añado que lo más importante de todo es intentar vivir lo que estas mirando como si en ello te fuera la vida.

Una carta en mi puerta. Una imagen vale más que el papel por Jeanine Thurston.

Esta vez no habrá retratos en este post. Esta carta no me fue enviada, fue dejada en el escalón de mi casa hace dos meses. La he leído, he llorado, y la he vuelto a leer, probablemente más de cien veces hasta el día de hoy. No ha sido de fácil lectura, y siendo honesta, a pesar de que sin duda explica el valor de lo que hago para poder vivir, no estaba segura de compartirla con ustedes hasta hoy, cuando un cliente me ha afirmado que mis precios son demasiado caros. Si eligen leer esta carta, es entonces cuando sabrán la razón por la que he decido compartirla con ustedes.

2 de Julio de 2011

Jeanine,

Hoy escribo por dos razones: tengo un poco de tiempo libre y necesito sacar un par de cosas de mi mente. Dejaré esta carta a mi marido para que se la entregue cuando él esté preparado.

Tú has fotografiado mi boda, tú has fotografiado mi primer embarazo y a mi primer bebé y hace poco volví a contactar contigo para fotografiar a mi segundo hijo y a mi familia. Después de recibir tus tarifas y darme cuenta que querría todas las fotos porque nos encanta tu trabajo, tomé la decisión de no gastarme los 500 dólares que es lo que cuesta normalmente sus retratos e impresiones. Por favor, no pienses que no es porque valoro tu increíble mirada, o porque no nos guste la experiencia.

Es ahora cuando me estremezco al pensar que mis prioridades era la manicura antes que un recuerdo que poder dejar a mis hijos y mi marido

Pero así fue como gasté mi dinero esa misma semana en la que decidí no pagar por sus fotos.

El domingo la llamé para cancelar la sesión de fotos. El lunes fui a cortarme el pelo (39 dólares + propina), también me lo tinté (65 dólares); el jueves, me hice la manicura (24 dólares), y salí a cenar fuera con mi familia a un restaurante más o menos caro sin ninguna razón aparente (79 dólares + propina). Esto solo fue en los primeros cuatro días después de cancelar la sesión, en total más de 200 dólares en cosas innecesarias. Mis uñas solo duraron dos semanas, y he perdido mi pelo, y así han pasado siete semanas hasta que he recibido una llamada de nuestro médico. Fue algo que no esperaba, y el cáncer se ha expandido por todo mi cuerpo con rapidez. No me queda otra elección, pero me veré obligada pronto a abandonar a mi marido, a mi hija de seis años y mi hijo de dos. Es tan difícil hablar sobre ello, que es la razón por la que te estoy escribiendo ahora.

He mirado en tu Facebook, sobre todo me he fijado en los posts sobre el valor de una fotografía, y si pudiera devolver todas esas cosas innecesarias en las que me he gastado el dinero después de haber cancelado la sesión contigo, lo haría y sin duda haría esas fotografías sin pensarlo en el próximo latido de mi corazón.

Ahora, mi tiempo está llegando a su final, y no hay más oportunidades para mí. La próxima vez que alguien cancele una de tus sesiones, desearía que le enviaras esta carta como respuesta. El tiempo es frágil, se va antes de que nos demos cuenta de que lo tenemos. Si pides 200 dólares por una fotografía, no sería suficiente para pagar el valor real que esa imagen tiene, pero es ahora cuando me estremezco al pensar que mis prioridades era la manicura antes que un recuerdo que poder dejar a mis hijos y mi marido.

Mi amor y agradecimiento por todo los que nos has dado en las fotografías pasadas. Siento mucho que para mí solo fueran un trozo de papel hasta ahora.

Karen L.

Carta Original / Foto: Jeanine Thurston

Artículo Original, por Jeanine Thurston (Link: A letter on my door step. Portraits are more than paper


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