Sábado 10 de diciembre de 2016,
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El viento me llevará (Le vent me portera)

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Una empresa coreana planea invertir más de un billón de dólares en la construcción de un aeropuerto en Siem Reap

Uniría Camboya con EEUU y Europa como destinos principales y sería un gran empujón para su economía y turismo

Por fin creo que puedo hablar de una noticia con sentido desde este Mundo Olvidado, que algunas veces me sume en la impotencia más absoluta. Una noticia que lleva años en el aire, pero que quizás hoy, suena con mucha más fuerza.

Camboya es el país donde depende del día y de la persona que hables, uno más uno nunca será igual a dos, para algunos será cinco, para otros un millón, pero en este país siempre las cuestiones más sencillas, son las que nunca tienen respuesta.

Mientras que se hacen planes para construir edificios de más de quinientos metros de altura, o empresas extranjeras firman contratos billonarios para la construcción de casinos por todo el país, más de un tercio de la población no tiene más que un plato de arroz al día para llevarse a la boca.

Si después de todo, alguien nos dijera que una empresa coreana está planeando invertir en Siem Reap más de un billón de dólares americanos en un proyecto que no va destinado a ayudar a ese tercio desfavorecido de la población, pensaríamos automáticamente que es otra de las injusticias de esta sociedad. Pero si el dinero invertido es para la construcción de un nuevo aeropuerto, más que necesario, en Siem Reap, la noticia se recibe con los brazos abiertos. Aunque seguro que hay muchas más cosas que solucionar antes de la construcción de esta nueva ruta de entrada a los templos de Angkor.

Camboya me recuerda en cierto modo a la España de los 70, donde los españoles nos asustábamos al ver el escote de una mujer sueca en las playas de Torremolinos. El camboyano, en cierto modo, es tan inocente e ignorante como lo era la sociedad española de aquella época, no porque ellos lo hayan elegido, sino porque, como sucedió en nuestro país, no interesa que ellos lo sepan. En aquellos años, España empezó a ser conocida en el mundo por el turismo, y a día de hoy nuestro país no sería lo que es, si no fuera por los millones de extranjeros que ayudaron con distintas monedas a levantar un país que empezaba a caminar por sí solo.

Camboya es el país con el complejo de templos religiosos más grande del mundo, con uno de los paisajes más espectaculares de toda Asia, con tribus, playas, historia, cultura, diversión, y sobre todo lleno de personas increíbles, y sin embargo, solo recibe algo más de dos millones de visitantes al año. Si lo comparamos con los países vecinos como Tailandia, donde solo ciudades como Phuket reciben más de tres millones de visitantes extranjeros al año, queda al descubierto que Camboya debe poner algo por su parte para que el Mundo pueda conocer todas sus riquezas.

Hasta el momento, en todo el país solo hay dos aeropuertos que conectan con el extranjero, con vuelos diarios a países como Singapur, Vietnam, o Corea del Sur entre otros, pero sobre todo a Malasia y Tailandia. Pero es curioso, que aunque compañías como Air Asia se están imponiendo en todo el continente, con precios asequibles para la mayoría, solo puedan encontrarse estas tarifas en los vuelo con destino a Phnom Penh, que curiosamente es el segundo aeropuerto del país en número de llegadas.

Siem Reap, y más concretamente los impresionantes templos de Angkor, es para muchos de esos turistas la única razón para visitar este increíble país. Para ellos, Camboya no es más que tres días de calor y humedad, fotografiando todas las piedras que ven a sus lados, y pasando el resto de la noche inundando los bares de la famosa ‘Pub Street’, donde por no más de diez dólares te aseguras un buen dolor de cabeza al día siguiente.

La construcción del nuevo aeropuerto podría aumentar significativamente los dos millones de turistas que recibe al año

En un país donde la corrupción es la moneda de cambio para todo, es normal que si Siem Reap es la ciudad interesante a los ojos del ‘Barang’ (extranjero), también sea el centro donde hacer el dinero fácil y rápido, característica principal del camboyano, una persona empeñada solo en pensar en la próxima hora sin importarle un bledo el mañana.

Mientras que por no más de cincuenta o sesenta dólares se puede volar a/desde Phnom Penh desde/a cualquier punto del sudeste asiático, es Siem Reap, donde los turistas se encuentran la sorpresa, de que para volar desde Bangkok a la ciudad de Angkor debas pagar un precio similar al que pagan por los vuelos desde sus países de origen a Bangkok. Desde hace años, Bangkok Airways disfruta de un monopolio garantizado por el Gobierno camboyano en estas rutas. Un billete de ida y vuelta en la compañía presidida por Dr. Prasert Prasarttong-Osoth (propietario también del hospital de lujo Royal Ratanak de Siem Reap), puede llegar a costar más de 350 dólares en cualquier mes del año, por un trayecto de tan solo 55 minutos de duración.

Precios inaccesibles para los mochileros que inunda el sudeste asiático en busca de aventura y diversión y que se ven obligados a realizar el trayecto de más de siete horas de carretera (con suerte y sin timos) que une Bangkok y Siem Reap y que puede costar no más de treinta dólares. No creo que para Camboya, mostrar la ciudad fronteriza de Poipet al turista como la primera imagen de este país, sea el mejor reclamo publicitario. Una ciudad, donde los casinos de lujo se mezclan con los niños de 12 y 13 años que cargan sus carros con más de 100 kilos de mercancía que trasladan todos hasta el lado tailandés, donde los policías si quieren te cargarán por el visado, cinco dólares de más para pagar sus cafés, y donde una madre por necesidad no tiene más remedio que intentar vender a uno de sus hijos al primer ‘Barang’ que vea.

Por eso creo que si esta noticia se confirma en las próximas fechas, sí puede ser una piedra donde apoyar una mejora en el futuro de este país, como en su momento lo supuso para España. La construcción de este aeropuerto supondría un claro incremento en el número de turistas que harían de Camboya un país menos olvidado. Con vuelos diarios a varios continentes y la introducción de nuevas compañías aéreas que jueguen limpio sobre los derechos de las rutas, el país del Angkor Wat empezaría a figurar entre los destinos más

Solo hay dos aeropuertos internacionales, el de mayor tránsito no corresponde a la zona turística a la que desean acceder los turistas

deseados del Mundo.

Un proyecto todavía en el aire, y una inversión a corto plazo quizás descabellada, pero con un futuro que Camboya necesita. Los ingresos que este aeropuerto generarían supondrían una inyección de moral en una población cada vez más necesitada de un futuro menos nublado.

Un aeropuerto que hará más corta la distancia que dentro de unos meses me separará de este Mundo Olvidado, que siempre llevaré en mi corazón. Es hora de buscar nuevos rincones, nuevas experiencias, y nuevas vidas olvidadas cuya historia merezca la pena contar. No sé cuál será mi próximo destino, pero seguro que como dice la canción que tanto me ha gustado siempre de Noir Desir, ‘El Viento Me Llevará’, pero mientras que el viento empiece a soplar en alguna dirección, seguiré intentando que Camboya, nación que siempre llevaré en mi corazón, deje de ser un País Olvidado.

Esta noche duermo mandándole todas mis fuerzas a una chica de mi equipo de tan solo 22 años. Está ingresada en estado grave, sus padres no me han dejado poder llevarla a un hospital para que un médico acreditado la atendiera, han preferido llevársela a su pueblo natal en Kompong Thom, a 150 kilómetros de Siem Reap, donde un doctor tradicional, no hará más que echar a la suerte el futuro de esta chica. Normalmente no me gusta incluir mis historias personales en este mundo olvidado, pero ella, como las más de cuarenta personas que han trabajado conmigo en estos tres años, son una parte muy importante para que yo hoy pueda escribir estas líneas, son ellos quienes me enseñaron a caminar en Camboya.

Desde aquí toda mi fuerza Ratha.


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2 Comentarios

  1. Omar Havana 01/10/2010 en 20:56

    Hola Francisco.

    Totalmente de acuerdo contigo. Camboya necesita algo más que un nuevo aeropuerto. Pero añadir es siempre positivo, quizás este nuevo proyecto no ayude a mejorar todos los problemas del país, pero seguro que de alguna forma alguien que realmente lo necesita saldrá beneficiado, aunque las grandes ganancias siempre vayan destinadas a los mismos. Camboya es diferente, esa es la definición que me gusta de este país, apoyo totalmente tu reflexión, aunque como me enseñaron los propios camboyanos poco a poco se avanza mucho más, aunque la empresa que construya el aeropuerto y el gobierno camboyano adelantes a la velocidad de la luz.

    Saludos desde el Mundo Olvidado y gracias.

  2. Anónimo 01/10/2010 en 16:28

    Pero una obra de esta magnitud no haría más que beneficiar sólo a la población de Siem Reap, si es que se entiende por beneficio quitarles toda la inocencia que el mismo autor reconoce. No, si hay algo olvidado no es sólo esta ciudad, es todo el país. Y si sólo la explotación turística fuera la respuesta, sólo quienes se dedicaran a tareas relacionadas serían los más beneficiados. ¿Un aeropuerto va a solucionar los problemas de un país? ¿y la creación de otras infraestructuras? ¿y la educación? No faltará quien añore, años después, cuando Angkor Wat tenía la magia que tenía porque era de difícil acceso. Conforme todo se va haciendo más cómodo, más masivo, es más un best seller, ya veremos cuando se hagan tan listos como los habitantes de Phuket para aprovechar (/se del) al turista. Más que dejarse llevar por el viento, se requiere una dirección y una propulsión propia del país, sin esperar sólo que inversiones extranjeras resuelvan los problemas. Eso no hará más que otros países lleven agua a sus molinos. ¿Quién creen que se llevará la gran tajada de la operación del nuevo aeropuerto? ¿el niño que carga 100 kilos diariamente? ¿cuándo va a ver el beneficio, más que ver otro barang al que se le puede intentar vender/timar/sacar algo? Más turistas no necesariamente es mejoría para un país. No digo que no lo sea, sólo que no es “progreso automático”, y menos si se trata de turistas que están casi igualmente interesados en las ruinas que en el pub street.

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