Jueves 08 de diciembre de 2016,
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Elecciones 2011: elección personal

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OPINIÓN / La opción del voto nulo, como expresión de descontento hacia el conjunto de partidos políticos, se consolida en las elecciones del pasado domingo

Como canta Serrat, “con la resaca a cuestas”, quiero manifestar mi decisión y reflexión personal hacia estas atípicas elecciones de ayer, donde el hartazgo de los ciudadanos hacia la casta política ha sido indudable, inaguantable y hasta cierto punto indicativo del bochorno y vergüenza ajena hacia esta clase insípida, incolora y apestosa, de estos nuevos yuppies travestidos de preocupación y apoyo al españolito de a pie.

He de confesar que, como en otras ocasiones he dudado bastante en votar, puesto que por una parte entiendo que una Ley de D´Hondt relega mi voto al infravalor que penaliza a partidos minoritarios a ser devaluados y minusvalorados; y así quitados de la escena pseudodemocrática actual; y por otro lado a la decepcionante impresión real de que no voto al partido que mejor me representa sino al ‘menos malo’, lo cual, deshace muchas expectativas de confianza y fe a supuestos dirigentes.

Por una parte, la Ley de D´Hondt relega mi voto al infravalor que penaliza a partidos minoritarios a ser devaluados y minusvalorados; y por otro, no voto al partido que mejor me representa sino al ‘menos malo’

Finalmente he apostado por la insumisión autonómica hacia la bipartitocracia cínica impuesta por los grandes poderes mercantiles; y por otro lado he dado mi voto local a la opción que considero menos mala: a una formación atípica y minúscula, pero seria y peleona, a pesar de que entre sus filas existen algunos solucionados e invidentes prácticos que comulgando con tesis limpias, sensatas y ecologistas, finalmente en la praxis no tienen reparos en incumplir las exigencias de las que se nutren; entre ellas cuidar las semillas. Semillas en este caso de vástagos a los que algunos integrantes polucionaron con sus vergüenzas y cobardías (Repásese ‘Indicadores de nuestra clase política (II): resultados‘).

Mi opción frente a la Asamblea extremeña ha sido votar nulo. Y digo votar porque así lo he hecho. No ha sido un error o despiste. Ha sido una decisión sopesada y consecuente. Una decisión que compruebo ha sido muy seguida por tantos descontentos y decepcionados representados; muy mal representados por esa denominada clase política. Así lo refiere la L.O. 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 96, puntos 1 y 2).

Aún a pesar de que un voto nulo no cuenta porque en la praxis no se da como válido, sí que me sirve a mí, ya sea por consecuencia y dignidad. Por una parte muestro mi descontento y por otra señalo a una buena parte de esa indecente piara de sinvergüenzas y faltos del rigor deontológico y ético para que conmigo no cuenten para encumbrarlos y hacerlos pastores de enormes rebaños.

Aunque sopesé el votar en blanco, finalmente no lo hice porque en estas reglas caprichosas de ser modificables al antojo de los partidos mayoritarios, estos votos en blanco perjudican también a los partidos no representativos o minoritarios, dado que se exige entre otras cuestiones un porcentaje mínimo de votos a los que frecuentemente éstos no llegan, siendo relegados a la exclusión de este juego pseudodemocrático, al que hay que modificar con carácter urgente no pocas reglas trasnochadas y caducas en esta sociedad de amodorramiento generalizado:

Mi opción ha sido votar nulo. Ha sido una decisión sopesada y consecuente. Por una parte muestro mi descontento y por otra señalo a una buena parte de esa indecente piara para que conmigo no cuenten

“En España el método de contabilización electoral es el de la Ley D´Hondt. Este sistema distribuye de forma poco representativa -aunque proporcional- los votos. En España, el porcentaje mínimo para tener representabilidad es del 3% en las elecciones generales y del 5% en las locales. El sistema electoral, gracias a esta ley de distribución de votos, funciona por cocientes. El voto en blanco se suma al número total de votos del escrutinio, a partir del cual se calcularán los porcentajes de representación. Así, un elevado voto en blanco significa elevar considerablemente el número de votos necesarios para llegar al 3% (o 5% en las locales) del total, lo que dificulta la representabilidad de los partidos minoritarios.”

En todo caso, esta, que sigue, ha sido mi elección. Elección personalizada y créanme: me he quedado muy a gusto…

Por cierto, como preveía, mi invitación al candidato a la Alcaldía de mi localidad para que me replicase no se contestó. Difícil modo de conseguir mi voto, sin duda alguna (Repásese ‘Carta abierta a representantes bipartitocráticos: ¡No me lo des, que lo rompo / quemo!‘).


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1 comentario

  1. Vagabundo 25/05/2011 en 17:24

    “Esta que sigue” y con lo que termina el artículo es el escaneo de mi voto anulado pero no nulo.
    Os invito a verlo en:

    http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com/2011/05/elecciones-2011-eleccion-personal_23.html

    http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com/2011/05/elecciones-2011-eleccion-personal.html

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