Lunes 05 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Elena Salgado y José Blanco

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

El menor recorte en obras públicas y la posible subida de impuestos vuelven a poner en la palestra a la viceministra Elena Salgado y al ministro José Blanco

Barcelona. Tal parece que se coordinen para colmar la desinformación. Ella envolviendo datos con tópicos economicistas, y él manejando un populismo que quizá su jefe y entorno lo entienda, pero nadie más. Soy consciente que les ha tocado un papelón: transformar lo blanco en negro, el vaso vacío en medio lleno, o la cuadratura del círculo. He de confesar que capacidad para aprender ese desgarbado guión la tienen, incluso para hilvanar frases que parecen sentencias… pero abstractas. Lo de los impuestos es de risa sino fuera tan trágico, y además falso.

Si a su negociación con los controladores se añade otros éxitos parecidos, como suprimir la cascada de subcontratistas en las obras públicas, sería para inmortalizar con su nombre las placas de cada una de las inauguraciones

Yo no les entiendo: ella, con que es socialdemócrata y de neoliberal nada, y él, actuando de Reegan ante los controladores aéreos, que, dicho sea de paso, es una de tantas situaciones kafkianas españolas. De 350.000 € al año a 200.000. El 99,999% de la población española quiere ser controlador aéreo, incluido él, que en teoría cobra mucho menos, con más horas trabajadas y no poca tensión.

Si añade otros éxitos parecidos; por ejemplo, suprimir la cascada de subcontratistas con quienes contratan las máximo siete constructoras de obras públicas que se adjudican los proyectos a partir de extraños convenios político-financieros, y que después subcontratan hasta al perro del vigilante, provocando no solo el 4% denunciado en el Parlament de Cataluña, sino un porcentaje en negro en cada una de las cientos de subcontratas, sería para inmortalizar con su nombre las placas de cada una de las inauguraciones.

Pero no se detiene ahí el problema de las obras públicas. Como me contaba un amigo que encontró una conducción a solo un palmo del suelo, cada uno de los subcontratistas debe recortar calidad para no pillarse los dedos, ni en blanco ni en negro, y por ese camino llegamos al hundimiento del Carmelo, algún puente con muertos, e infinitos accidentes laborales, que cumpliendo no solo la reglamentación de seguridad laboral sino las obligadas y perfectas técnicas de construcción, son imposibles.

Y consecuencia de lo anterior, existe una pareja reclamación; la mayoría de accidentes se pierden en los eternos sumarios de la Justicia Española. Pero esa reclamación no corresponde a su departamento, sino al de Justicia o Fiscalía, y como Fiscalía seguirá a las órdenes del Ejecutivo al igual que esas siete grandes constructoras, pues más que Sociedades Anónimas son un departamento de su ministerio, o apéndice del cártel bancos-cajas-Banco de España, el tema no tiene solución.

Pero entre las últimas perlas de Blanco, la más graciosa, tras el recorte de obra pública, y escasa privada, es la de que los constructores se promocionen en el exterior. Si Salgado nos marea con porcentajes, Blanco demuestra ahora que además de excelente demagogo ha hecho un máster empresarial, ¡qué genialidad lo de promocionarse en el exterior!


Subtítulo y destacado

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario