Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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En el Bicentenario de su independencia, México dice: Adiós, Dólar, Adiós

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OPINIÓN / México restringirá la entrada de dólares. Cada persona física podrá depositar un máximo de 7.000 dólares al mes

La medida se retrasa hasta junio de 2011, su entrada en vigor estaba prevista para este mes

Estos últimos tiempos que estamos viviendo en las fronteras, no solo son aterradores por la violencia registrada, también lo son por las leyes y decretos aplicados desde el centro de la República.

Baja California cuenta con la que, hasta no hace mucho tiempo, era reconocida como la frontera más visitada del mundo.

Sí… poco a poco se ha ido perdiendo todo aquello que un día la hizo grande, lo que tenía de atractivo natural, todo aquello llamativo para que de cualesquiera lugar del mundo, el turista deseara estar ahí para disfrutar de lo que ese tan singular Estado mexicano ofrecía.

Recordemos que durante el período presidencial de Don Lázaro Cárdenas Del Río, en México se prohibieron los juegos de azar, hecho que llevó por consiguiente a la expropiación gubernamental del Casino de Agua Caliente, en ese tiempo emblema de Tijuana y que tanto auge tuviera durante la llamada ley seca en los Estados Unidos de América, tras lo cual algunos cuantos cientos de personas se quedaron sin empleo, sin su fuente principal de ingresos.

Ya desde entonces se veía venir que el Estado bajacaliforniano no era considerado precisamente –hablando en términos familiares- el hermano querido, y era juzgado como la ‘oveja negra de la familia’. En tiempos recientes la situación empeoró ya que el narcotráfico y el contrabando humano se fue asentando poco a poco, haciendo de las leyes sus cómplices ante la ceguera de muchos y los gritos de unos pocos.

En los tiempos de bonanza, mucho se hablaba de que en esta frontera se recogían dólares con pala, esto por una leyenda que dice: “en antaño era común ver a alguien recoger una moneda americana del piso”. También se creó aquella leyenda de: “quien a Tijuana va y toma agua de la presa, se queda o regresa”, misma que aún perdura y que en ocasiones con dolor se cuenta.

En esos mismos tiempos aparecieron historias urbanas negras como aquella de Juan Soldado, quien fuese juzgado por el tribunal militar y condenado a recibir la aplicación de la ‘ley fuga’ —ley común en esos tiempos—, por haber sido encontrado culpable de la violación de una niña. De este militar posteriormente se diría por parte de la población misma, mas no por sus juzgadores, que era inocente y el cual a la fecha es considerado santo milagroso, ya que se considera y se dice que fue juzgado erróneamente, siendo venerado sobre todo por gente dedicada a negocios turbios o de escasos recursos económicos, hecho de lo que hay clara muestra de agradecimiento en altares levantados ‘ex profeso’ a esta persona.

Hoy ya no hay eso de recoger dólares del piso, hoy toda la población fronteriza clama, eleva sus ojos al cielo pidiendo por un milagro, también va y le reza a Juan soldado para que haga el milagro de que los diputados, senadores, eruditos, el presidente del Banco de México, el secretario de Hacienda y hasta el mismo presidente de la República abran los ojos para que estudien una mejor forma de controlar el dólar. La población considera que no por castigar a unos cuantos se debe de castigar a toda una nación ya de por sí lastimada con cuanto impuesto o ley se sacan de la chistera, como si fueran magos en espectáculo público.

Baste ver su nueva ley para el control de medicamentos que busca evitar que una persona se auto medique pero… ¿Quién va a regular a los expendedores de recetas, a los ‘médicos de farmacia’? Porque lo que es en seguridad social habrá que ver lo mal que se anda y al ciudadano común, observar como es tratado, dicho esto con pleno conocimiento de causa.

O hablando de aquello de la modernidad para el país, de la ideada creación de Aeropuertos Binacionales, como lo está pensado para hacerse específicamente en la ciudad de Tijuana. Si el dólar esta restringido, ¿habrá modernización? ¿A los estadounidenses, europeos, africanos, asiáticos y sudamericanos, ya se les informó o hay que decirles que traigan pesos mexicanos? O en su defecto, ¿estos permanecerán en el país mientras gastan el máximo que la ley permite de 1.500 dólares? Porque lo que es ahora, en el aeropuerto internacional ya existen letreros que notifican a propios y paseantes que a partir del día 11 de septiembre, mes de este fastuoso bicentenario, ya no se recibirán dólares en ningún tipo de servicio.

Igual sucede con las grandes tiendas de autoservicio, a las que llegaban familias enteras a gastar lo ganado en tierras estadounidenses haciendo compras de alimentos básicos o de consumo duradero. Sucede con las farmacias, que tenían en existencia productos médicos difíciles de conseguir allende la frontera o simplemente resultaban más económicos, y no se diga de las personas que viajaban ‘ex profeso’ a esta frontera a realizarse sus estudios y chequeos médicos pagados con el consabido billete verde, con los taxistas, transporte público, vendedores de artesanía o ‘chachareros’. Ya todos ellos se niegan a recibirlo y los menos obviamente lo depositan en bancos ubicados en territorio norteamericano.

Sí, habremos de sufrir por lo que en su momento se dejó crecer, habremos de sufrir por ese excedente de 10.000 millones de dólares, que según Ernesto Cordero Arroyo, secretario de Hacienda y crédito público existe desde hace algunos años atrás, los cuales dice: “se ignora de donde provienen”. Pero muchos se preguntan: ¿Entre ello no se acordará de los 285 millones de dólares en efectivo que le confiscaron al que en su momento se llamo ‘el chino de las lomas’, Zhenli Ye Gon, y tampoco se acordara de los millones y millones que se han confiscado últimamente al narco, mismos que han ido engordando las arcas gubernamentales?

Bueno… sea pues, esperemos que no se haga realidad el aeropuerto binacional, dicho sea por aquello de tener que negar la compra venta de la moneda o que surja un mercado negro que a eso se dedique en los aeropuertos del centro de la República y fronterizos, específicamente en aquellos a los que arriban los vuelos internacionales. Porque si los bancos ya no venden o compran la moneda en cuestión, las casas de cambio harán lo mismo por su parte.

Esperemos también que las franjas fronterizas resistan el golpe —¡otro más para Baja California!— y no vayan a hacer lo mismo que los campesinos y los desempleados del centro y sur de México, que vayan a querer brincar la línea divisoria con tal de tener un trabajo e ingreso suficiente para mantener a su familia.

Por eso solo queda concluir diciendo que si eso se hace con una nación, nosotros los analfabetos. ¿Qué podemos esperar? La presa de Tijuana sigue dando agua al sediento dejando que su leyenda corra de boca en boca para quien decirla quiera.

Señores, en este bicentenario que esta próximo a festejarse, sí, digamos: ¡Adiós, Dólar, Adiós! ¡Dios salve América!


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