Viernes 30 de septiembre de 2016,
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En el escenario mexicano sólo cambian los actores y todo es lo mismo

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OPINIÓN / Ha transcurrido un mes de los tan sonados casos ‘Detienen a Hank Rhon y Liberan a Hank Rhon’, y aún nos preguntamos ¿y la justicia apá?

Aunque la mayoría sabíamos lo que sucedería, muchos imploraban por ese milagro divino venido de algún lugar del cielo, o del inframundo, para que se hiciera justicia. Pero volvió a suceder lo mismo que en ocasiones anteriores, y esos muchos se quedaron con las ganas de ver aplicada la ley. Los que sabíamos que lo liberarían, no es que seamos brujos, magos, adivinos y mucho menos, tengamos alguna relación interpersonal con el señor en cuestión, la cosa es que lo sabíamos porque de una forma u otra, conocemos como actúan nuestras leyes.

La justicia está elaborada de tal forma que si tienes dinero, tienes amigos o relaciones políticas, y eres inocente

Como bien se dio cuenta el mundo entero, la justicia está elaborada de tal forma que si tienes dinero, tienes amigos o relaciones políticas, y eres inocente. Mientras que si no tienes alguna de las cosas antes señaladas, eres culpable hasta que reúnas lo suficiente para recobrar la libertad.

Si, ya pasó el tiempo, y obviamente todo el asunto de la posesión de armas y los muertos, y lo que se haya añadido al expediente, queda en el olvido.El ciudadano común y corriente vuelve a la normalidad y continúa viviendo informándose por medio de lo único que tiene en su mano, de lo único que existe en el país, dos cadenas de televisión. La inocencia se presume, se vive con ella hasta que se demuestra la total culpabilidad. Pero no es aplicable a todos los casos, y tampoco a todas las personas, porque para demostrar que se es inocente, en ocasiones hay que hacerlo estando a miles de kilómetros de distancia del lugar donde uno fue detenido, o del lugar en el que radica el expediente en el que se asienta la presunta participación del delito cometido.

Basta recordar que de esta Baja California, 57 agentes de policía fueron detenidos, también, por autoridades militares en julio de 2010 en supuestos ‘diversos operativos’. Se sabe que fueron citados a realizar un curso de capacitación, tras lo cual se les presentó físicamente ante los medios de comunicación, inculpándoles de proteger o trabajar para narcotraficantes o delincuentes. Presentación, que en un determinado momento se les escapó de las manos, y se dejaron escuchar aquellos gritos que lanzaban los detenidos y que decían “fui fiel Rommel, somos inocentes”. O aquel momento en el que uno de ellos invitó a un militar a que le disparase poniéndose el arma en el rostro. Los ya indiciados fueron inmediatamente mandados al Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) número 5, ubicado en Villalpando, Veracruz.

Para los 57 agentes detenidos no hubo miles de marchistas que pidieran su libertad ni hubo sacerdotes que elevaran una plegaria a dios por su bienestar, como sucedió con el empresario Hank Rhon

De este mismo asunto, los expedientes de las integraciones de investigación se encontraban en la ciudad de Tamaulipas, porque era el lugar en el que se supone se llevaba el caso del que que se les acusaba. Tres estados distantes entre uno y otro. Situación que, según la precaria vida que la mayoría de estos acusados vive en ese momento, haría aún mas difícil obtener una pronta libertad, dada su presunta inocencia o integrada culpabilidad. Esta distancia fue un vía crucis para los familiares que buscaban conocer la causa de su aprehensión o realizar una visita física para demostrar que estaban allí y con él. Y es que de Tijuana a Veracruz hay que recorrer tres mil kilómetros, de Veracruz a Matamoros Tamaulipas 1.300, y de Tamaulipas a esta frontera 2.500 kilómetros. Distancia que en total forma más de 6.500 kilómetros. Y todo para únicamente ver por unos momentos al detenido, ir a los juzgados a conocer la situación en la que se encuentra el caso, y volver a su ciudad origen. De los gastos económicos mejor ni hablar.

La cara adversa de la moneda es que a Hank lo detuvieron sin presentarlo ante los medios de comunicación. Se le envió a la ciudad de México D.F., donde sus abogados, de forma rápida y expedita, consiguieron que las mismas autoridades lo devolvieran a esta frontera a fin de ser juzgado. Sin mayores preámbulos se le volvió a enviar a Tijuana, y la jueza asignada, Blanca Evelia Parra Meza, estuvo presente en el juzgado durante las tomas de declaración de éste y los diez detenidos, que además se acusaron mutuamente en el presunto delito. La jueza también realizó las tareas correspondientes en la reconstrucción de los hechos, de la forma en la que se detuvo a los inculpados, y dio el veredicto que ya todo el mundo conoce: libre por actuación prepotente e ilegal de sus captores

A la mayoría de los 57 agentes detenidos en 2010, y que en la actualidad ya gozan de total libertad, se les juzgó trianguladamente. Para ellos no hubo miles de marchistas que pidieran su libertad -eran policías- ni hubo sacerdotes que elevaran una plegaria a dios por su bienestar, o recriminaran al gobierno su proceder (como sucedió con Hank Rhon). Para ellos no hubo gobierno que al devolverles la libertad los dejara en la ciudad en la que los detuvo, no. Los liberó en la ciudad en donde se encontraba el penal al que fueron enviados. Y en lugar de un ‘usted disculpe’ parece que les dijeron, ‘ya te solté, ahora ingéniatelas para regresar’. Para esta gente tampoco hubo, ni hay, un político que haga una ley en la que se juzgue de igual manera a quien roba una herramienta o asesina a una persona. Una ley que castigue a quien con negras y oscuras intenciones acusa falsamente a ciudadanos, empleados e inocentes

Nada cambia porque, desafortunadamente, con lo sucedido con Hank, la imagen de las fuerzas armadas se ha vuelto a ver manchada

En esta misma edición se dijo: “Esperemos que sí sean culpables y no se esté acusando a inocentes atrapándolos como chivos expiatorios”. Hay que recordar que esta multiaprehensión ocurrió una semana después de que en la ciudad de San Diego, en California, agentes estadounidenses de la oficina antidroga detuvieran a 43 personas entre las que se encontraban algunos funcionarios públicos en función de esta ciudad. El tiempo da las respuestas, y los detenidos en la unión americana se encuentran ahí, detenidos. Los detenidos en México, señalados ante la opinión pública, se encuentran libres.

En México todo es lo mismo. Lo único que cambia son los nombres o las fechas, porque ya hemos vuelto a ver que un agente estadounidense asesinó de un certero balazo a quien, ‘supuestamente’, le arrojaba piedras desde el lado mexicano. Y sí, hay quién se siente ofendido, molesto, irritado…, pero nada mas. No se exige una aclaración de hechos o se juzga al criminal -son estadounidenses-. Igual sucedió hace un año con el asesinato del también mexicano Anastasio Hernández.

Ya se volvió a mirar a policías municipales de esta ciudad, aprovechándose de su cargo y haciendo de su delegación un buen escenario de ‘table dance’, vejando a una mujer detenida a cambio de liberarla. Y de este hecho hay quien exige más juicio político para el síndico procurador, por omitir la información, que el castigo a los prepotentes agentes encargados del orden.

Nada cambia porque, desafortunadamente, con lo sucedido con Hank, la imagen de las fuerzas armadas se ha vuelto a ver manchada, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores. También se vuelve a escuchar el grito en el cielo de ‘¡devuélvanlos a sus cuarteles!’. Grito que no escuchan en las altas esferas gubernamentales.

Es mas fácil que venza el abstencionismo, a que el 75% de la población nacional en edad de votar, cumpla con su compromiso ciudadano

Se dice que en México se sufre el síndrome de Estocolmo (reacción en la que un secuestrado o retenido contra su voluntad, desarrolla una relación interpersonal con su captor), y lo empiezo a creer, porque no una ni dos ocasiones he escuchado a alguien decir “cuando gobernaba el P.R.I. estábamos mal pero vivíamos bien”. Creo, eso es lo que dejó mas de setenta años de permanencia en el poder de ese partido político, junto al monopolio televisivo. Eso es lo que han dejado las antiguas y actuales campañas políticas de promesas incumplidas y largas horas de telenovelas. Eso dejó el saqueo a la nación, los dedazos, y el esperar que la selección nacional de fútbol sea campeona del mundo.

Hoy no se quiere al partido en función. No. Porque no se quiere guerra ni muerte de seres inocentes. Pero en todos y cada uno de esos votantes esta la solución. Y para que todos y cada uno de esos votantes razone su voto de manera adecuada en las siguientes elecciones, tiene primero que apagar la caja idiota para no dejarse influenciar. Cosa que ¡ah cómo estará de difícil! Porque es mas fácil que venza el abstencionismo, a que el 75% de la población nacional en edad de votar, cumpla con su compromiso ciudadano.

Para despedir sólo una pregunta. ¿Y la justicia apá? ¡Dios salve América!


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