Sábado 10 de mayo de 2014,
Bottup.com

“En París, ¡hasta se besan en la calle!”

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Francia fue el país elegido por muchos emigrantes españoles

OPINIÓN / Viendo el delirio de algunos y ese control absoluto sobre la ciudadanía al que aspiran muchos políticos, quizá dentro de poco nos sorprendan los derechos y libertades que disfruten en otros países

No hace mucho volví a ver una película en la que uno de los personajes le decía a sus paisanos: “En París, hay gente que hasta se besa en la calle, ¡a tornillo!”. Esa frase que hoy en día, por suerte a la ciudadanía española no nos sorprende en absoluto, hay que situarla en su contexto para que se pueda entender su sentido, y dicho contexto no es otro más que el siguiente: el ‘españolito’ en cuestión había visitado Francia en la época del franquismo, aquel oscuro tiempo en el que besarse de esa forma en público constituía todo un escándalo y una especie de delito en nuestro país. Evidentemente, dicho personaje también hubiese podido decir a sus compatriotas, con la misma perplejidad, que “en París, hay gente que protesta en la calle y ni tan siquiera son detenidos”.

Dicho personaje también hubiese podido decir a sus compatriotas, con la misma perplejidad, que “en París, hay gente que protesta en la calle y ni tan siquiera son detenidos”

En fin, supongo que algunos ya habrán deducido, con esta especie de sarcasmo que estoy haciendo, hacia dónde va dirigida esta reflexión, pues es posible que dentro de unos años nuestros hijos, que ya se habrán tenido que marchar del país por la falta de trabajo, les digan a sus amigos a la vuelta: “en Francia, la gente muestra su repulsa en la calle por determinadas leyes impuestas por el Gobierno, y no son acusados  y encarcelados con el pretexto de pertenecer a una organización criminal”. Pero, puestos a pensar en lo que sucederá en un futuro, quizá algún día sean los hijos de nuestros hijos, es decir, nuestros nietos, los que en algún momento les cuenten a los españolitos que “en París, hay gente que hasta se besa en la calle, ¡a tornillo!”, pues viendo las expresiones de determinados obispos y la sintonía que tienen con algunos políticos que ocupan el poder, a estas alturas ya nada se puede descartar.

Hubo un tiempo en el que creíamos que el progreso ya no tenía marcha atrás. Pero hoy en día, y viendo todas las agresiones que están sufriendo los trabajadores con la nueva reforma laboral, el perdón a los defraudadores, las declaraciones de determinados políticos diciendo que a partir de los 16 años quien quiera estudiar que se lo pague, y viendo igualmente los lamentables hachazos que le están dando a la sanidad y a la educación públicas, no es por lo tanto nada descartable que los españolitos de dentro de unas décadas se parezcan a aquellos ciudadanos que durante la dictadura franquista se tuvieron que marchar de su país en busca de un futuro con oportunidades y dignidad.

Hace ahora unos tres años, cuando escribí mi novela ‘Año 2112. El mundo de Godal’, intenté denunciar a través de ella ese preocupante retroceso en nuestros derechos y esa ansia desmedida del gran poder por controlarlo todo. Para ello, y ayudado por todo aquello que es capaz de enseñarnos la historia, puesto que el ser humano cíclicamente comete los mismos errores (de ahí que al gran poder no le interese potenciar las asignaturas de humanidades, ya que incitan a pensar y a reflexionar), intenté plasmar cómo sería la sociedad dentro de cien años, pero tal y como avanzan los acontecimientos, creo que pequé de optimismo puesto que a esa sociedad dictatorial que describo en esta novela posiblemente no se llegará en cien años, sino en unas pocas décadas (o incluso en menos).

Cuando escribí mi novela ‘Año 2112. El mundo de Godal’, intenté denunciar a través de ella ese preocupante retroceso en nuestros derechos y esa ansia desmedida del gran poder por controlarlo todo

¡Ah!, por cierto, dentro de poco tiempo de lo que sí podremos alardear los ciudadanos de este país es que marchando hacia atrás, ni tan siquiera los cangrejos nos podrán superar. Por desgracia, todos esos logros conseguidos por varias generaciones en busca de una sociedad más justa los está aniquilando el brutal neoliberalismo económico que nos están imponiendo, propiciando que el equilibrio se rompa al acrecentarse cada vez más las diferencias entre ricos y pobres y, por lo tanto, poniendo en grave peligro esa convivencia que tanto nos ha costado conseguir.

Y como supongo que este artículo no gustará a determinada gente, y al ritmo que vamos incluso podrá ser considerado subversivo, me gustaría acabar con una frase del gran Antonio Machado antes de que a alguien se le ocurra dictaminar, como ya ocurrió en la dictadura, que Machado era un subversivo. Así pues, les dejo con las palabras del gran poeta que, después de lo que les he contado, son para tener muy en cuenta:

“Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas, ha de helarte el corazón”.

Víctor J. Maicas es escritor

Editado por la Redacción:
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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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