Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Enfermedades mentales y suicidios como consecuencia de la crisis

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La crisis tiene un efecto no solo económico y financiero sino psicológico en las personas y sociológico en la totalidad de la población. El efecto de la presión creciente se empieza a manifestar en ambos aspectos

La crisis económica, ese Moby Dick nada literario que ha devorado pensiones, trabajos, sueldos, ilusiones y futuros, no solo ha acabado con buena parte de nuestro futuro económico a corto plazo, sino que ha tenido un efecto de bomba nuclear sobre la sociología compleja de los países globalizados y, a nivel individual, en algunos casos, ha destrozado psicológicamente a muchas personas.

“La crisis financiera incrementará las enfermedades mentales y los suicidios, según la OMS.” Vía Servicio de información sobre discapacidad. Ministerio de Sanidad y política social.

[Ironía] Una vez determinado que la culpa no es de los especuladores, que vendieron humo envenenado, ni de los bancos que lo empaquetaron y envolvieron en bonitos paquetitos, ni siquiera de los políticos que ni la vieron venir y si la vieron la negaron hasta que la ola se nos llevó por delante, ahora con los culpables ya claros: empleados, pensionistas, parados, funcionarios, solo nos queda saber hasta donde llega el daño. El perjuicio económico ya está acotado: habrá que aceptar, y pagarlo, que el sistema permitiera de manera inane que algunos comprometieran el futuro de muchos. Pero, además, la mente, la tensión, la presión por no perder el trabajo, por encontrar uno en tiempos de calamidad, por dar de comer a los hijos o por mantener a alguna persona dependiente, pasa factura. Son las penas accesorias de la crisis actual.

“La crisis aumenta el número de suicidios y asesinatos en los países afectados. [… pero] desciende el número de accidentes de tráfico”- Vía La Voz libre.

El mercado es cada día más sagrado, cada día se ve más ‘justo’ y con más razón la renuncia a los derechos laborales o a la disminución de la ética de las organizaciones por mor de un ‘bien común’ que solo ha sido para unos pocos

Hace no mucho veíamos como en France Telecom una oleada de suicidios daba carta de naturaleza de lo que es el mobbing. También hace algún mes una parada inglesa se suicidaba tras el “no” número doscientos en una entrevista de trabajo.

Ambos son ejemplos extremos de hacia donde se mueve la sociedad: mayor presión y exigencia con coste social y personal. También habla de algunas estrategias exigentes por parte de empresas y estados que amenazan y atenazan el ejercicio de derechos básicos.

En estos tiempos donde los empleados no se atreven a tomar la baja, ha descendido un 17%, en España en tiempos de crisis, y donde el enfermar o para una mujer quedarse embarazada, puede ser sinónimo del despido. La presión puede ser, en algunos casos, insoportable.

Y por por si fuera poco, el futuro será aún peor una vez asimilado por parte de todos que el Estado Social, ese que se construyó en mucho tiempo pero nunca llegó a todos, y que reconocía derechos, hay que ‘desarmarlo’ parcialmente para que podamos salir de la crisis y los primeros, me refiero a los que provocaron el terremoto, puedan volver a su normalidad de ganancias de tres dígitos porcentuales en mercados volátiles y volubles pero con déficit y deuda bajas en los estados.

El mercado es cada día más sagrado, cada día se ve más ‘justo’ y con más razón la renuncia a los derechos laborales o a la disminución de la ética de las organizaciones por mor de un ‘bien común’ que solo ha sido para unos pocos. Esta situación es lo que, en cada persona y dependiendo de su situación personal, genera miedo y estrés.

El arrebol que existía en discutir los derechos laborales y sociales ha desaparecido y ahora esta discusión se manifiesta con realidad vestida de consejo bienaventurado.

En los últimos tiempos ya se estaba manifestando el cambio de la percepción acerca del Estado Social en una aligeración de la ética en el comportamiento de algunos empresarios y políticos, que se ha demostrado en comportamientos perjudiciales y vergonzosos, pero que ha implicado la introducción de manera clara de las palabras ‘reducción’ e ‘insostenible’. Los efectos de esta situación, crisis y amenaza junto con disminución de derechos, se podrá apreciar en el futuro cercano y en cada hijo de vecino.

Lo más sorprendente es que esta consecuencia lógica, los problemas psicológicos y suicidios, serán despegadas de la causa, una presión mayor en el ámbito social, económico y laboral como consecuencia de la crisis, de manera totalmente paralela a como ha sido independizado todos los esfuerzos de ayuda y de colaboración económica y social de todos hacia aquellos, bancos, cajas, políticos, que, o bien contribuyeron para que esta situación se diera, o poco o nada hicieron para que no llegáramos a esta situación.

Imagen: Juventud rebelde
Imagen: La voz libre


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