Lunes 31 de marzo de 2014,
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“AqL intenta ser un eslabón en la cadena de transmisión de conocimiento”

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ENTREVISTA / ARGENTINA / Luis Alberto García habla sobre la labor de su editorial, AqL, en sus casi 15 años de vida

Buenos Aires. Luis Alberto García fundó Ediciones AqL en 1998. El nombre de la editorial lo tomó de la revista ‘Algo que Leer’ que también fundó ese mismo año. Desde entonces, casi 200 libros han pasado por sus manos.

Junto a su socio, Juan Alberto García, llevan 14 años publicando para escritores con pequeñas tiradas. AqL es conocida en la Zona Norte de Buenos Aires y realizan presentaciones, editan su propia publicación y tienen presencia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

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Raúl Poletti.: ¿Cómo empezó a editar libros de escritores?

Luis Alberto García.: Comencé en 1998 con la Revista Literaria ALGOqueLEER, que salió en forma continuada hasta 2003. Llegaba a todos las librerías, centros culturales. talleres y grupos literarios de la zona Norte (incluida en los primeros años la zona de Belgrano y puntos determinados del Centro). Como algo natural, se dio la edición de libros, a fines de 1998, nuestro primer libro fue la Antología Los Martes Taller (del taller literario de Juan Disante, que funcionaba en la Quinta Trabucco). Al año siguiente fueron tres libros, cinco al otro, diez luego y así en forma ininterrumpida se ha ido incrementando la cantidad de ediciones anuales y también las zonas del país para las que editamos. Con cerca de 200 obras editadas, con una difusión basada, hasta la fecha, en las propias obras y la recomendación de los autores a los que les editamos.

Hay que darle a cada obra la importancia que merece, trabajar con profesionalidad. Aconsejando siempre al autor y, sobre todo, escuchar al autor

R.P.: ¿Cómo fue que su sello hace la diferencia?

L.A.G.: Dándole a cada obra la importancia que, como obra de creación, merece. Trabajando con profesionalidad. Aconsejando siempre, en base a la experiencia y conocimiento, al autor sobre la mejor forma de ‘presentar’ su obra, pero sobre todo, escuchando al autor. Siempre hay dudas que disipar y esperanzas que uno debe considerar. Un libro es un objeto material, pero su contenido no, excede la materialidad, siempre, más allá de la capacidad o creatividad de un autor, un libro cuando ‘nace’ provoca ondas que no pueden preverse a quién y cuándo llegarán.

También, acercándonos espacialmente al autor, si bien ahora Ediciones AqL cuenta con un espacio propio (C. Melo 4155), toda vez que es necesario vamos adonde está el autor.

Y por supuesto con costos accesibles, dentro de lo relativo de este término. Si bien el costo es un elemento importante en la elección de una editorial por un autor, no es el determinante.

R.P.: ¿Qué indicaciones les darías a los autores nuevos para publicar?

L.A.G.: Esa es una decisión muy personal. Más allá de que revisen sus textos, para ‘afinarlos’ lo más posible, la decisión de publicar tiene que ver con la sensación de obra terminada, que puede (y me atrevería a decir, que debe) tener un autor, con respecto a un texto, o a una serie de textos (sean poemas, cuentos o prosa surtida, o una novela) que a una cuestión externa. Ningún texto, subjetivamente, suele ser considerado listo para ser publicado, casi nunca les parece suficientemente ‘cerrado’ para ser publicado. Siempre se encuentra algo para corregir, y se lo seguirá encontrando cuando el texto haya sido editado, pues esa perfección final tiene que ver no con la obra sino con el propio espíritu del autor.

R.P.: ¿Qué satisfacciones le dio estos años ser editor de muchos escritores premiados?

La satisfacción como editor, uno la tiene cuando el propio autor te felicita, queda satisfecho con la obra editada, y te recomienda a otros autores, y, en muchos casos, vuelve

L.A.G.: La satisfacción está en la edición en sí, en ver un libro terminado, en manos del autor y circulando. Los premios son algo difícil de evaluar, algunos tienen prestigio, o bien son el resultado de la elección de un jurado calificado, otros son más aleatorios. La satisfacción como editor, uno la tiene, cuando el propio autor te felicita, queda satisfecho con la obra editada, y te recomienda a otros autores, y, en muchos casos, vuelve años después con una segunda obra (y luego con una tercera y …). No desmerezco los premios que ganan los escritores que Ediciones AqL ha editado, que son muchos luego de tantos años, pero la satisfacción está en entregar un libro bien editado. El premio que el autor logre, bienvenido sea, y lo festejaremos como lo merece.

R.P.: ¿Qué dificultades ve en el mercado del libro para los escritores locales?

L.A.G.: La dificultad del mercado del libro está en las limitaciones de difusión y distribución que son difíciles de superar. Sea por cuestiones económicas o bien por una conformación del mercado librero que no hace lugar a las pequeñas editoriales, y por tanto a sus obras. No es un problema del mercado local sino de las pequeñas editoriales y un mercado preparado para funcionar a una escala mucho más amplia.

R.P.: ¿Qué les faltaría a los escritores de Zona Norte para que sean conocidos más ampliamente? ¿Qué le falta a la Zona Norte para que los escritores sean más conocidos en sus barrios?

L.A.G.: Como respondí en la pregunta anterior, el problema es de las pequeñas editoriales y los escritores noveles (en cuanto al mercado del libro, no en cuanto a experiencia como escritor). A nivel local el respaldo municipal, y de los centros culturales locales serían una base importante para difundirlos. Pero los problemas que trae implícita esta difusión tienen que ver también con la amplia variedad de autores de diferentes géneros y niveles de calidad que son locales. Como en todos los rubros, el término genérico oculta una gran diversidad que debería ser considerada.
La ayuda de los medios locales, como El Paraje de Olivos, es algo positivo, el problema es que no se trata de una acción coordinada de todos los medios locales, y depende, ese es el mayor problema, de la buena voluntad y el arbitrio de cada medio por su lado. Algunos vienen trabajando hace años por el buen camino, y otros, son más comerciales, y la cultura y la educación suelen ser considerados un gasto y no una inversión. Desde el punto de vista del gasto debe reducirse, si fuera considerado una inversión a futuro, debería incrementarse.

La cultura y la educación suelen ser considerados un gasto y no una inversión. Desde el punto de vista del gasto debe reducirse, si fuera considerado una inversión a futuro, debería incrementarse

R.P.: ¿Qué significa el logo de su editorial?

L.A.G.: El logo es una silueta de Gudea, un gobernante de la ciudad sumeria de Lagash, hace unos 5.000 año. En Sumer nació la escritura, y con esa invención, desde mi punto de vista, fue posible el crecimiento cultural y social. El conocimiento podía conservarse, trasmitirse con más fidelidad que lo que permite la tradición oral, y eso permitía la capitalización del conocimiento, y una vez desarrollado el libro, a la trasmisión en el tiempo que significó la escritura, le agregó la trasmisión en el espacio.
En Sumer, en Ur, Uruk, Lagash, y con hombres como Gudea –un gobernante que hoy se calificaría de progresista, preocupado por su ciudad y su gente– se inició un camino, en el cual el libro tuvo el papel de honor.
Esa silueta, como logo de AqL, significa que intentamos ser un eslabón, consciente, de ese camino iniciado hace 5.000 años, con la creación de la escritura y la trasmisión de esos conocimientos al mundo y al futuro con el libro. Aclaro que nos consideramos apenas un pequeño eslabón, pero muy orgullosos de serlo.

R.P.: ¿Qué libros publicó del municipio de Vicente López que destacaron?

L.A.G.: Para la municipalidad de Vicente López: El alma del carnaval; La Quinta presidencial; Las invasiones inglesas de 1806 en la Región Metropolitana Norte; Cien años, cien historias, Memorias de Vicente López; Cien años, cien sabores (excelente libro de tapas artesanales), y algunos otros.
Para el municipio de San Isidro: San Isidro, algo de nuestro ayer (de Jorge Tirigall).
Para el municipio de Tigre: La capilla de la Estancia El Talar de General Pacheco (de Rosario García de Ferraggi).

R.P.: ¿Qué títulos está por publicar de aquí a fin de año?

L.A.G.: Algunos de los que están en prensa o por entrar en la etapa previa son: De pétalos y escarcha (de Marga Bouillón); Elegía para tu canto hachero (de Ana Alicia Licitra, Poesía); Cero sobre el nivel de mar (de Valeria Pariso, Poesía); Sueltos de mi vida (de Luis Astolfo, 2da edición, Biografía, para Pico Truncado); Lazos Poéticos (del Ateneo Poético Argentino); Estelas de Paz (del Círculo Poético de Boulogne); Tiempos (de Alfredo Creccio, Poesía); Descubrimiento del desencanto (de Tomás Wheleer, Cuentos); La contaminación ambiental en las obras de arte (de Óscar Felix Haedo, obra póstuma de este gran crítico de arte, que vivió toda su vida en Vicente López sin haber recibido aún el homenaje que se merece en la zona). Este último libro al igual que un par más, saldrán en formato e-Book, y así, AqL, comienza a transitar por el camino del último soporte del libro, iniciado con las tablillas de arcilla de los lejanos sumerios.

Fuente: El Paraje de Olivos

Imagen: edicionesaqleventos


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