Viernes 22 de marzo de 2019,
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Es hora de devolver la política al espacio público

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Uno de los carteles que se pudo ver los días posteriores al 15 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol

Uno de los carteles que se pudo ver los días posteriores al 15 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol

Cuando en una sociedad hay ciudadanos que se ven obligados a rebuscar comida en los contenedores de basura; a ‘robar’ en los de ropa o en los puntos limpios, donde otros depositamos aquello que nos sobra, para poder sobrevivir; cuando ciertas universidades solicitan públicamente ‘apadrinamientos’ para sus estudiantes o ciertos colectivos de particulares tiene que echar mano de la imaginación para realizar actividades cuyo único objetivo es recaudar los fondos necesarios para que se puedan continuar investigando y desarrollando curas para algunas enfermedades ‘raras’ que no son rentables para las instancias – públicas y privadas – que debieran velar por salud de la gente.

Cuando en una sociedad, todos hablan de pactos de Estado pero nadie pacta nada, cuando todos hablan de unión pero lo hacen por separado, no avanzamos hacia la igualdad y la justicia social sino en dirección completamente opuesta

Cuando en una sociedad, todos hablan de pactos de Estado pero nadie pacta nada, cuando todos hablan de unión frente a lo que sucede pero lo hacen por separado; cuando coexisten muchas ‘mareas’ de variados colores pero cada una con sus intereses particulares o cuando en un país se rumorea la posibilidad de realizar subastas de productos alimenticios caducados; cuando todo eso sucede y converge en tiempo y lugar, está claro que no avanzamos hacia la igualdad y la justicia social sino en dirección completamente opuesta.

El poder económico y los intereses particulares se han hecho dueños de la situación y el papel de los ciudadanos parece quedar reducido a oír, ver y callar, situación sólo interrumpida por alguna votación cada cierto tiempo que no aporta ningún cambio sustancial. Y si esto es así, ¿qué hacer?

Mucha gente dice: “Yo paso de la política”. Y lo que más me sorprende es que lo afirman con jactancia, con pedantería, como si vivieran en un plano superior al de los ‘pobre mortales’ que nos interesamos por ella. Pues si se me permite un consejo: recuperen la cordura, observen con cuidado la realidad. Porque para su desgracia no son ellos los que pasan de la política, lo cierto es que la política pasa de ellos. La ciudadanía sólo interesa de forma tangencial a los políticos ‘profesionales’ cuando debieran ser su centro de atención y el objetivo de todos sus esfuerzos.

Lo cierto es que las decisiones políticas controlan nuestras vidas. Lo que pagamos por la luz, el agua, los carburantes o el transporte, si podremos estudiar una carrera universitaria, cuánto cobraremos de paro si llegara el caso o el importe de nuestras pensiones, los impuestos que debemos satisfacer, por donde podemos circular y donde podemos aparcar. Todo ello depende de decisiones políticas, ellas marcan a qué colegio irán nuestros hijos, donde tenemos que tirar la basura y las condiciones en que nuestros descendientes podrán o no heredar nuestros bienes cuando fallezcamos. Y así las cosas resulta imposible pasar de la política, eso es sólo una excusa barata para no asumir la responsabilidad individual y colectiva de participar en ella o luchar por el derecho a hacerlo.

La ciudadanía sólo interesa de forma tangencial a los políticos ‘profesionales’ cuando debieran ser su centro de atención y el objetivo de todos sus esfuerzos

Para que las cosas que no nos gustan cambien sólo hay una solución y esta no es otra que regenerar y recuperar el derecho ciudadano a una participación activa y real en las políticas públicas. Es indispensable una evolución y para lograrlo hay que comenzar por añadir a este término una consonante inicial: revolución. Reconquistar el activismo político en su sentido más noble y comprometido, porque los derechos no se conceden, se conquistan, siempre ha sido así. O cómo con asombrosa lucidez afirmaba Enmanuel Kant: “La política, en cuanto espacio público del ejercicio de la libertad, está ligada a la noción de derecho, haciéndola posible”. Pues eso, todos a trabajar.

Imagen: Ana Rey

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

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