Martes 06 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Escribiendo y revelando la verdad

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

OPINIÓN / Escribiendo sobre los acontecimientos de la vida diaria estamos contribuyendo al ejercicio del periodismo de investigación y el periodismo diario, que tan necesarios son para el control de las democracias actuales

Coger la pluma todos los días para distraer, enseñar y hermanar a los pueblos del mundo entero, sin distinción de raza, sexo, religión… Saber el cómo y el cuándo adelantarse a los acontecimientos de interés periodístico. Hay que tratar de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto…-.

La libertad de los medios de comunicación constituye uno de los pilares fundamentales de la democracia liberal -en la que creo-. La democracia liberal que es necesaria para la convivencia de todos los hombres de buena voluntad. Y es que la libertad periodística -cualesquiera que sea el medio en que se desarrolle- es necesaria para cuando una persona se perpetúe en el poder -es condición humana el hacerlo, gobernando con el beneplácito y parabienes de recomendados y asesores del partido político al que pertenece-, sea esa libertad periodística la que comunique a la opinión pública los abusos de poder por parte de políticos corruptos, que los hay.

El ciudadano puede y debe ejercer su derecho al elogio o la crítica cada cuatro años. También es imprescindible una prensa plural, que defienda intereses distintos y no solo la voz oficial de su amo

En cualquier democracia -legalmente constituida- la justicia ha de ser igual para todos y todos… iguales ante la ley. El caso del ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán (hoy en día en la calle, una vez cumplida su sentencia), su descubrimiento fue obra de los periodistas señores Mendoza e Irujo (Diario 16): ellos sí llevaron a la práctica un verdadero periodismo de investigación y del bueno. Este caso en concreto tuvo amplias repercusiones políticas y judiciales, y distintas personas implicadas en el mismo dieron con sus huesos en la cárcel, al ser juzgados y condenados por los jueces de turno españoles.

Escribiendo y revelando la verdad de los acontecimientos de la vida diaria, sin duda, estamos contribuyendo al ejercicio del periodismo de investigación y el periodismo diario, que tan necesarios son para el control de las democracias actuales: se trata de introducir lo subjetivo que todos los que escribimos llevamos, dentro de ese océano de objetividad…, que debe ser el periodismo. Azorín, Francisco Umbral, González Ruano… así lo hicieron en su tiempo de vida periodística.

Si los periodistas de investigación investigan -valga la redundancia- una historia, escriben esa historia y la publican, verdaderamente están cumpliendo con su deber: la prensa juega limpio. Porque uno, si hubiese sido periodista, pondría los hechos investigados y comprobados fehacientemente en conocimiento de los lectores, no sin antes dar el oportuno comunicado a los tribunales de justicia españoles. Evidente es, que, siendo éstos quienes con sus votos pueden y deben motivar a los gobernantes corruptos, son los llamados para estar informados en todo momento: esto es una enseñanza loable y constructiva, sin lugar a dudas.

El ciudadano puede y debe ejercer su derecho al elogio o a la crítica cada período de cuatro años. También es imprescindible una prensa plural, que defienda intereses distintos, para que la ciudadanía pueda escuchar campanas y quejidos diferentes, y no solo la voz oficial de su amo, la de los aduladores y correveidiles de siempre, ni la de los empresarios que siempre florecen a la sombra de los que gobiernan.

Los textos periodísticos contribuyen, en verdad, al desarrollo del bien colectivo, al servicio de la verdad -que ha de ser única y verdadera-, que todos los ciudadanos deben conocer, porque son ellos quienes -con sus votos- han nombrados a sus gobernantes de turno, y tienen perfecto derecho a conocer qué han hecho ellos durante sus mandatos electorales, y si se han apropiado indebidamente de los dineros de los contribuyentes, han de responder ante la ley y los tribunales de justicia, que para eso están vivitos y coleando. Los españoles sabemos que éstos obraran en consecuencia.

Para una gran parte de los lectores el periodismo de investigación está constituyendo una especie de balanza de control frente a los abusos del poder

Para una gran parte de nosotros -los lectores – el periodismo de investigación está constituyendo una especie de balanza de control frente a los abusos del poder. Y es que los medios de comunicación se han tenido que encargar últimamente del trabajo ingrato –desagradecido, diría yo–: denunciar con pruebas fehacientes supuestos delitos de corrupción para que los tribunales de justicia obren en consecuencia. Uno piensa que los periodistas no están en posesión del don de la inefabilidad, pero rectifican cuando se equivocan: la prensa juega limpio.

Los escritores de periodismo –idealistas y vocacionales, pues sin vocación no se puede seguir en esta vocación (por profesión)– saben muy bien de la lucha diaria, su lucha –minuto a minuto y segundo a segundo– contra el tiempo; éste último es su principal enemigo. Deben salir a la calle en busca de noticias –claras, concisas y concretas–, a fin de confeccionar sus periódicos: prensa escrita y prensa por Internet; cuando están en posesión de ellas, a la velocidad del rayo, las pasan por sus ordenadores, para posteriormente y mediante un engranaje perfecto –redactores, correctores, etc.– llevarlas a las rotativas, que hacen que el periódico (cada veinticuatro horas) las pongan en las manos de los lectores. Rapidez y veracidad: dos claves difíciles de compaginar y que ellos –los escritores de diarios– las llevan a cabo con la mejor de la ilusiones y salvando múltiples contratiempos. Periodismo, ¡difícil profesión!

Las páginas de los diarios que entristecen a todo el mundo, y nos hablan de episodios violentos en los centros educativos, causando alarma social y falta de convivencia entre las personas. Y es que esta violencia, muchas veces, parte del propio hogar familiar, donde los padres se insultan, se violentan y terminan por agredirse delante de sus propios hijos: están éstos tomando mal ejemplo, mala medicina… para curar la violencia que albergan en su interior, y que hace que el desarrollo moral, social y emocional de los jóvenes camine por senderos donde la luz moral está olvidada, y los sentimientos duermen el sueño eterno. Todo esto y mucho más lo sabemos por los medios de comunicación.

El “yo soy yo y mi circunstancia” que dejó escrito José Ortega y Gasset –’Meditaciones del Quijote’ (i, 322), 1914–, es vigente al día de hoy. Donde nuestras vidas, vivencias y costumbres están impregnadas siempre de violencia: violencia engendra siempre violencia.

Los que están en el poder, los políticos, temen perder el último, y les resulta incómodo que los periodistas expresen sus puntos de vista

No obstante, los medios de difusión caminan con celeridad por el siglo XXI. El entorno en el que se desenvuelven actualmente en España se encuentra un tanto tenso. Quizá son los acontecimientos políticos y sociales actuales quienes le imponen esa dura responsabilidad de informar. Para bien de unos y mal de otros. Los que están en el poder, los políticos, temen perder el último, y les resulta incómodo que los periodistas expresen sus puntos de vista. Tienen que hacerlo, pues es deber y profesión al mismo tiempo. Katharine Graham, editora del Washington Post, y premio Pulitzer en 1998, estaba en lo cierto cuando manifestó que “los editores pueden tener muy pocos amigos”. Tampoco los periodistas tienen muchos.

Los escritores de titulares –crónicas- están cumpliendo con su deber informando, opinando y asumiendo las tendencias ideológicas de sus respectivos diarios, así como respetando las de los demás. Bueno es que haya pluralidad de ideas y opiniones, pues enriquecen la vida social española y la del mundo entero. Los periodistas –escritores– han llegado lejos con ética y profesionalidad, y aunque la prensa que generan no es enteramente la opinión pública, cierto es, que forman parte de ella.

César González-Ruano, periodista, dejó escrito: “La literatura es esencialmente nostalgia y caridad. Y eso hoy, fundamentalmente, está en los artículos, está en los periódicos, está todos los días a dos reales en un papel malo y popular donde el escritor se va dejando la vida para poder seguir viviendo”.

La Coruña, 10 de noviembre de 2011
Mariano Cabrero Barrena es escritor


Destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

Participa con tu comentario