Sábado 21 de enero de 2017,
Bottup.com

Esta globalización parademocrática

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Algunos creen que la política tiene algo que ver con la crisis económica global, provocada por el propio sistema, pero dicha crisis demuestra que, desde el siglo XIX, lo que afecte al capital nos afecta a todos.

Opinión

Descarte número uno: este artículo no apoya la política del PSOE, ni aquí, ni en Pekín, porque este artículo, más bien, se coloca en una posición de descreimiento de la clase política en general, y se centra en “desfazer entuertos”, como se verá unas líneas más abajo.

Si de verdad tenemos el menos malo de los sistemas políticos, hay que
ver qué malo es, cuánto lastre lleva, y en qué bulto inoperante se ha
convertido
A estas alturas queda meridianamente claro que el PSOE será cualquier cosa, pero no es practicante de izquierdas

Descarte número dos: antes muerto que gaviota. Si bien es cierto que a los ‘peperos’ les ha costado unos 12 años salir del templo centrista (desde 1996, creo recordar), al final han salido y dicen lo que opinan, que no son verdades, pero sí las vocean con estentóreos ideales templarios: desde la derecha vocean que son de derechas.

Mensaje éste mucho más claro, por supuesto, que la ambigüedad (no me importa repetir lo que otros hayan dicho) en la que se ha instalado el Gobierno del Estado, y es que a estas alturas queda meridianamente claro que el PSOE será cualquier cosa, pero no es practicante de izquierdas.

El entuerto al que me refería es la creencia de que, realmente, el Gobierno y/o la Oposición pintan algo en asuntos de política.

Desengáñense de una vez. De facto, “poderoso caballero es Don Dinero”, y quien manda hoy en el mundo es, como poco, el conglomerado empresarial, globalizador y titiritero que quita y pone guiñoles políticos a su elección, legisla o viola las “reglas de juego” a su íntimo antojo, y no responde a nombres otros que “Organización Mundial del Comercio”, “Tratado de Libre Comercio”, o una palabra breve y descriptiva como “capital”.

La pregunta que intento responder, es si de verdad creen que la política o los políticos pueden cambiar ese poder, hace tiempo usurpado por los grandes capitalistas para su propio y exclusivo beneficio. “No, hija, no”. No pueden. El dinero manda más que Zapatero.

Y cuando todo el ciclo se repita, fíjense lo que les vaticino: el dinero mandará más que Rajoy, que su niña o que el más pintado “demócrata” que acuda en la carrera sucesoria, si la hubiera o hubiese.

Pero esos guiñoles cobran del bolsillo de los ciudadanos, así que si ustedes pagan impuestos, están pagando un patio de colegio con 350 niños “disputados”, que no hacen otra cosa que marear la perdiz, y de qué manera: concentrando la atención sobre sí mismos para desviarla a toda costa de la realidad, que es cruel, estratificada como un feudo global, e indiferente a los intereses de “la mayoría”.

Si de verdad tenemos el menos malo de los sistemas políticos, hay que ver qué malo es, cuánto lastre lleva, y en qué bulto inoperante se ha convertido.

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