Lunes 07 de abril de 2014,
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Estafadores de ilusiones

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CRÓNICA / Una mafia de estafadores que actúa en Malasia ofrece falsos trabajos
Uno de los estafados nos cuenta como ve imposible recuperar los 500 euros invertidos

Demasiado bonito para ser verdad, es el único pensamiento que desde el viernes recorre mi cabeza.

Lo que parecía la oportunidad perfecta para volver a mi Asia se ha convertido en una pesadilla de la que me va a costar despertarme. Hay personas que juegan con los sentimientos e ilusiones de otras personas que solo buscan una oportunidad para ser alguien en este mundo de locos, son los que he bautizado como ‘estafadores de ilusiones’, entre los que se encuentra el señor Peters Samuel, como en este caso se ha hecho llamar, uno de los mayores estafadores online del mundo, según me han informado las autoridades malayas.

Utilizan documentos internos de grandes compañías y usurpan la identidad de sus directivos

Utilizando documentos internos de compañías de gran envergadura, el señor de los mil nombres lleva estafando desde hace meses en Malasia a ingenuos como yo, que quizás cegados por la oportunidad de sus vidas siguen un juego cruel donde se atenta a lo más profundo del ser humano, su dignidad.

En mi caso, la contratación como director del departamento de Food & Beverage del mejor hotel de Kuala Lumpur ha sido la excusa para que mi pasaporte, un contrato de empleo firmado y más de quinientos euros hayan volado hacia el país asiático junto a las ilusiones que había depositado en seguir ayudando a los más desfavorecidos de aquella región del mundo.

Todo empezó en un anuncio en la prestigiosa y reconocida revista Caterer. Aquí se anunciaba la vacante para esta posición anteriormente mencionada. Dada mi experiencia en hoteles que me han llevado en el pasado a ser General Manager de mi propio hotel en Camboya, esta era una posición hecha a mi medida, con lo que no dudé en ir a por ella desde el principio.

No tardé mucho en recibir un email de la supuesta manager de recursos humanos del hotel, Mrs. Wei, otra de las personas a las que el señor de las mil caras ha suplantado la identidad. En ella se adjuntaba un documento oficial de la compañía de hoteles a rellenar para formar parte de los posibles candidatos para la posición. Cuarenta y ocho horas después por fin recibí la invitación a una entrevista que se haría mediante llamada telefónica, algo muy normal en estos trabajos en Asia. La entrevista fue perfecta, los estafadores cuidaron hasta el último detalle, incluido el acento francés que un belga de nacimiento, como es el General Manager del hotel, debe tener. Nada me hizo sospechar que me estaban estafando.

Recuerdo como daba saltos de alegría después de que al día siguiente me comunicaran que el elegido era yo, por mi cabeza pasaban los últimos cuatro meses donde la bancarrota absoluta estaba llamando a mi puerta, pero por encima de todo volvía a Asia, mi casa.

El trabajador debe enviar por Western Union el importe correspondiente a la mitad de los gastos del billete de avión, dinero que no recuperará

En las dos semanas siguientes se siguieron los procedimientos normales, algo que sin duda el estafador tenia estudiado al detalle: papeles oficiales, firmas originales, nombres que concuerdan con los verdaderos, etc. Nada se salía de lo normal, incluso la dirección de email desde la que me mandaba toda la información, no había ningún error por su parte, pero no contaban con que mi cuenta bancaria estaba en números casi rojos.

Accedí tras comprobar que la dirección del remitente coincidía con la dirección del hotel a la que debía enviar una transferencia por el cincuenta por ciento de los gastos del billete de avión, ilusionado me acerqué a una oficina de Western Union donde dije adiós a la mitad de mi dinero, una cantidad que nunca más veré. Y no fue hasta un segundo email donde se me envió la aceptación del visado de trabajo firmado por el Director General del Ministerio de Trabajo malayo, cuando todo empezó a desmoronarse.

Fue entonces cuando no pude hacer frente al pago de casi novecientos euros para este visado, y decidí ponerme en contacto con el General Manager del hotel para hacerle ver mi situación financiera y pedir una alternativa a este pago, pero aunque descubrí que el nombre que estaban utilizando como Manager de recursos humanos del hotel era verdadero, esta persona había dejado de trabajar para el hotel hacía tres meses, me debía haber sacado una foto a la cara de tonto que se me quedó.

No tardé en comunicar lo sucedido a las autoridades españolas, quienes tras escuchar mi historia seguían dudando de que todo fuera una estafa. “Y ¿cómo te has dado cuenta?, porque todo parece ser normal”, me decían tras escuchar todos los detalles de la historia, y sí, hasta incluso ahora mismo, después de haber hablado con la directiva del hotel, con la Embajada de Malasia en España y con la Interpol, todo parece ser normal.

Han sido dos días rastreando las direcciones IP de los correos que incluso me llevaban a un satélite en el Planeta Marte, comprobando nombres, hablando con las autoridades malayas y españolas, dos días desde que no pude transferir el pago del visado de trabajo, dos días en los que no he perdido la esperanza de que quizás era yo el que se estaba equivocando y siendo demasiado desconfiado, pero solo hace unos minutos que ya no queda duda, he sido estafado.

El asunto está siendo investigado por las autoridades españolas y por la Interpol

El señor de las mil caras sigue en comunicación conmigo, me siguen llegando emails donde se me anima amablemente a efectuar el pago del permiso de trabajo, porque como digo el único fallo que el estafador ha cometido es ofrecer esta posición a la persona equivocada, una persona que solo tiene quinientos euros antes de llegar a la bancarrota absoluta, una persona con la que seguro no contaba, debido al perfil económicamente alto que un aspirante a director de un hotel de cinco estrellas se supone que debe tener.

El sueño de volver a mi Asia se ha detenido de momento, sé que algún día volveré con la ilusión por la nubes para mediante mi fotografía seguir denunciando las injusticias y poner mi granito de arena en la mejora de la vida de los chicos y chicas que cada día no tienen un plato de arroz que llevarse a la boca, pero en estos momentos todo lo sucedido será un episodio de mi vida que tardaré mucho en olvidar.

Hace unos días anunciaba a bombo y platillo en mi Facebook que decía adiós, por fin, a Europa, pero es hoy, 16 de abril, cuando con lágrimas en los ojos tengo que decir “nos veremos pronto, Asia”, aunque ahora no me queda otra opción que empezar de nuevo a buscar en esta vieja Europa un empleo que me devuelva la dignidad robada por este estafador de ilusiones.

Copia del visado de trabajo firmado por el Director General del Ministerio de Trabajo de Malasia / Foto: Omar Havana

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Nota: Todos los nombres han sido omitidos dado que todo está bajo investigación por las autoridades malayas, españolas e Interpol.


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