Martes 27 de septiembre de 2016,
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El Estatut y la crisis

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El gran problema: el BCE amenaza con cortar lo que en España llaman ‘líquidez’, y en Europa, el insondable pozo sin fondo español. Los alemanes amenazan con salirse del euro. Las quebradas instituciones españolas son un peligro para la Unión, y en concreto para Alemania y Francia, por acreedores y socios

Y si añadimos la noticia de que la Generalitat no puede captar mil millones de euros para pagar intereses, renovar créditos y arrastrar déficit, ni con el aval del Estado (crédito que sindica La Caixa) tendremos la razón del discurso político actual. Es de suponer que ‘sindicar’ significa que ya se le debe a La Caixa, y otros muchos, más miles de millones.

En cuanto a otro de tantos problemas fabricados por nuestros políticos, el Estatut, ignoro que es más preocupante; si que un llamado Tribunal, el Constitucional, deba consensuar la sentencia con las partes litigantes, o que esas partes se resuman en Cataluña en dos personajes, Artur Mas y Josep Montilla, amenazando con catástrofes unos días, y otros con pacíficas manifestaciones masivas. ¿Pueden movilizar a la mayoría? ¿La mayoría, que no se ha movilizado por las corrupciones y corruptos que representan, les sigue?

Ese Estatut ya no interesa a nadie, o por lo menos no al 80% de la población. Y lo que realmente interesa, el paro, la inseguridad, los recortes salariales y sociales, impuestos, la corrupción, etc., no lo solucionarán quienes las crearon

Ni Montilla, con Zapatero de dirimente (que en teoría le puede echar de la Política, a él y a su mujer, suma de sueldos multimillonarios), y cabeza de unos profesionales de esa Política (PSE) enfangados en la gran corrupción o fraude inmobiliario-financiero, ni Más, o sea, Jordi Pujol (ambición de poder y negocios), son los mejores o adecuados litigantes para ese pleito.

Desde que hace cuatro años obtuvieron ese Estatut, en unas urnas condicionadas por la abstención, las prioridades de los votantes, y en especial las de los no votantes, han variado. La crisis, muy palpable en Cataluña, y la toma de conciencia del femoral corrupto de la política y sus consecuencias, altera conceptos y posibles votos. Braman desde la inseguridad.

Y jugar con el respetable sentimiento catalanista, como contra cualquier credo, lanzando masas a la calle, es en este caso, más una obligación de corruptos que una razón patriótica. Convertirse en líderes del catalanismo, repartido en un 20% de independentistas y el 80% de la población basculando entre el romanticismo contra el poder central, con el Barça, la senyera y el catalán de banderas, con el primero de sus problemas la subsistencia diaria, pero con mayoría anti-independentista por el simple hecho de ni haber nacido en Cataluña, no parece que les otorgue demasiado liderato.

Simplemente son unos farsantes que enfangados en el gran fraude financiero-inmobiliario se lanzarían a cualquier barbaridad antes de que la Historia, que no les debió crear, los barra demostrando la putrefacción en la que se asientan y viven como marajás.

Ese Estatut ya no interesa a nadie, o por lo menos no interesa al 80% de la población. Y lo que realmente interesa, el paro, la inseguridad, los recortes salariales y sociales, impuestos, la corrupción, la quiebra generalizada, la improvisación, no lo solucionarán quienes las crearon por avaricia, o pura delincuencia, hasta el total vaciado de caixas y bancos, y endeudando a las instituciones más allá de cualquier posibilidad de pago.

El catalanismo, tal como lo han practicado Pujol y los suyos, o ese socialismo, subido al mismo carro, pero que parece la Falange franquista, entre el discurso populista y la depredación de sus dirigentes, enturbia el panorama pero no generará la catástrofe que predican los vividores de la política. La catástrofe son ellos mismos, y la porquería que nos rodea.


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