Lunes 26 de septiembre de 2016,
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El último acuerdo PP-PSOE deriva en la privatización de las cajas

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OPINIÓN / En España se ha producido una huelga de inversores, que ha disparado el desempleo y reducido el consumo. El precio para desconvocarla es el pastel de las cajas

Menudo pelotazo de Rajoy, perdón, pelotazo de la derecha financiera, ni siquiera de la derecha empresarial y, mucho menos, de la derecha de clase media. Rajoy sólo es un ‘peón’. La actual crisis económica es mundial, sin embargo, la tasa de paro en España es el doble que la media de la Unión Europea. Por supuesto que el sistema productivo español es diferente y en parte es responsable, pero durante los años de bonanza, en España se ha generado mucho dinero. Pero ha desaparecido. Los holdings financieros y empresariales lo tienen inmóvil, secuestrado o invertido en los paraísos fiscales.

En España se ha generado mucho dinero. Pero ha desaparecido. Los holdings financieros y empresariales lo tienen inmóvil, secuestrado o invertido en paraísos fiscales

Al igual que la clase trabajadora recurre a la huelga de trabajo para defender sus intereses y en última instancia derribar gobiernos, la clase alta emplea la huelga de inversiones con la misma finalidad.

Esto es lo que ha ocurrido en España, la falta de inversiones ha reducido el consumo y ha disparado el desempleo. Yo he sido el primero en equivocarme. Creía que esta huelga de inversiones era para forzar la reforma de las jubilaciones, la reforma laboral y solucionar las reivindicaciones históricas de las organizaciones empresariales. Pues nada de nada, el ataque de la derecha es mucho más ambicioso. Mediante el acoso y el chantaje al Gobierno, Rajoy ha conseguido regalar las Cajas de Ahorro a los Bancos. A cambio, las reformas antisociales se retrasan, la economía se reactiva y el Gobierno de Zapatero sigue hasta el final de la legislatura. A los más incrédulos sólo les diré que el Gobierno siempre ha querido consensuar las medidas anticrisis con la oposición, y no ha sido por talante, sino sabedor de la huelga de inversiones que pone en peligro la continuidad del Ejecutivo.

En 2004, Aznar y Rato modifican la ley de cajas, amplían las vías para captar capital con las cuotas participativas sin derechos políticos. Esta ley no fue más ambiciosa porque sindicatos y oposición se opusieron a lo que llamaron ‘privatización de las Cajas’.

Ahora, Zapatero y Rajoy acuerdan modificar de nuevo la ley de cajas para introducir las cuotas participativas con derechos políticos. Sin entrar a valorar las funciones sociales de las Cajas de Ahorro, ni de su supuesto control político por los Gobiernos Autonómicos, ni de la calidad del servicio prestado a sus clientes, quiero opinar sobre este expolio de lo público en beneficio del sector privado. Un único cuotapartícipe podrá adquirir cuotas de una caja sin límite y en las Asambleas tendrán voz y voto. Estas cuotas participativas son equivalentes a acciones y los accionistas imponen el modelo de empresa. Las cajas serán bancos, perseguirán el beneficio empresarial, repartirán beneficios y perderán su finalidad social, por mucho que se empeñen en desmentirlo.

Es un negocio redondo, los bancos exterminan a su competencia directa sin coste alguno y se adueñan del 100% del mercado

Los grandes grupos bancarios acabarán por hacerse con la mayoría de las cajas por varias razones. Tienen acceso al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en condiciones muy ventajosas y no tendrán que desembolsar un solo euro ni a las Comunidades Autónomas ni a los impositores. La Asociación Española de Banca (AEB) está camino de obtener la macrodonación del 50% del mercado financiero español a precio de saldo. Es un negocio redondo, los bancos exterminan a su competencia directa sin coste alguno y se adueñan del 100% del mercado. El Partido Popular ha conseguido desde la oposición lo que nunca hubiese podido desde el Gobierno. Seguro que esta operación tendrá un coste laboral, social, político y económico, pero como se diluye entre todos, pues se nota menos. La sociedad sigue dormida.

A partir de ahora, la confianza volverá al mercado nacional, la bolsa se animará y el PIB cambiará de tendencia negativa a positiva. España seguirá con su problema de déficit público e inmersa en la crisis económica mundial, pero para eso están las recomendaciones y las imposiciones de la U.E., del FMI y del mismísimo Obama.


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1 comentario

  1. MAQ 14/05/2010 en 15:03

    [b]¿De quien son las Cajas de Ahorros?…
    [/b]

    Todos nos hemos enterado que el Gobernador del B. E. ha amenazado con tomar medidas para obligar a las Cajas a “[b][i]fusionarse[/i][/b]”, para salir de una crisis cuyas circunstancias nadie explica o describe.

    Pero son entidades que ya no están sometidas a ningún tipo de jurisdicción respec-to al B.E., cuyo papel ha sido relegado al de mero Supervisor de las actividades financieras, pero sin ninguna capacidad sancionadora o directora, ya que sus decisiones no pasan de “recomendaciones” para que los bancos apliquen la “[b]buena práctica bancaria[/b]” que, a la vista de las conductas y resultados, se reduce a que los bancos obtengan el máximo de beneficio aplicando prácticas que en otro tiempo estuvieron condenadas (por ejemplo, la usura). Pero las Cajas de Ahorro, no son bancos, por lo que su buena práctica se debe condicionar por sus objetivos fundacionales:

    [i][b]Fomentar el ahorro popular, retribuyéndolo justamente a base de su in-versión en el lugar en que se genera para el progreso de la sociedad que la sustenta, evitando riesgos, y favoreciendo un desarrollo sostenible.
    [/b][/i]

    Es muy difícil por tanto que el Sr. Gobernador del B.E. pueda obligar a ninguna Caja a fusionarse, por lo que sus manifestaciones hay que tomarlas en el sentido de que lo que se pretende es llevar al ánimo de la ciudadanía en general de que lo mejor es que las Cajas se conviertan en Bancos, ya que así serían mucho más “[b]rentables[/b]” (Y fáciles de adquirir por los que van camino de convertirse en un monopolio financiero, pues aspiran a controlar el 100% del mercado, después de apoderarse de la banca pública).

    Pero volviendo a la pregunta inicial, es evidente que las Cajas, surgidas la mayoría de ellas de un movimiento preocupado por el bien social, con aportaciones de entidades públicas o privadas sin ánimo de lucro (Concellos, diputaciones, fundaciones, etc.) son patrimonio del pueblo.

    Por lo que, lógicamente, sus órganos de gobierno deben de representar a todos los que participan en su funcionamiento y existencia: desde las Entidades fundadoras, hasta las personas que hace posible su existencia, ya sea como trabajadoras o como clientas que aportan sus ahorros y/o utilizan sus servicios…

    Y así, teóricamente, se recoge en los estatutos.

    Pero la realidad es que los procedimientos previstos para elegir a los representantes no son democráticos ni adecuados, por lo que en mayoría de los casos los Consejos están contralados por grupos de presión que han aceptado cambiar el rumbo de las Cajas hacia su desaparición o conversión en bancos, que acabarán privatizándose.

    Es imprescindible y urgente actualizar la normativa respecto a la asignación de puestos, pero fundamentalmente, establecer unas normas claras y democráticas para elegir los miembros de los que han de decidir la actividad de las Cajas.

    Se debe garantizar la libertad de participación, y la limpieza en los procedimientos de elección de los consejos, con representantes de:

    :zzz – Las Instituciones políticas o de carácter social.
    (Asociaciones, Sindicatos, ONGs, etc.), para aportar una visión de responsabilidad social, enfocada hacia el bien co-mún.
    :zzz – Las entidades fundadoras, para mantener vivo el objetivo original.
    :zzz – La representación de quienes con su trabajo desarrollan la actividad, para im-plicarse en unos objetivos sociales que beneficien al conjunto de la sociedad.
    :zzz – Los representantes de las personas que utilizan (como ahorradores o demandan-tes de servicios) a la propia Caja en sus actividades, para contribuir al equili-brio entre todos los intereses afectados.

    Esa debería de ser la preocupación del B.E. respecto a las Cajas, aunque parece evidente que las manifestaciones y tímidas medidas que se suelen tomar por dicho banco, respecto a las entidades financieras sólo sirven para fortalecer la posición de los bancos especulativos, que ya han conseguido apoderarse de la banca pública, y ahora aspiran a hacerlo con las Cajas.

    Si algo se quiere hacer con las Cajas, habría que empezar por devolverlas a su ámbito original (es decir, una Caja por cada ciudad o provincia), lo que posiblemente, dada la orientación de los políticos que gobiernan, sea inviable.

    Una alternativa sería que los Consejos Generales de cada Caja se fraccionasen en Consejos de Administración por cada localidad o comarca, con autonomía para administrar los recursos de cada zona.

    Así no importaría el número de Cajas, ya que cada localidad o zona contaría con su órgano de decisión.

    Los consejos locales se elegirían con todas las garantías democráticas, requisito indispensable para garanti-zar la validez de las medidas.

    Otra sería convertir las Cajas de Ahorro el Cooperativas de crédito, lo que sería una buena salida para que las mismas cumpliesen su papel social: La plantilla laboral, serían personas socias trabajadoras, y las personas clientes podrían ser socias de uso.

    Las Cajas, cuando tenían un ámbito geográfico más restringido, conseguían una re-lación entre ellas mucho más adecuada, basada en la colaboración y apoyo mutuo, no como ahora, que compiten encarnizadamente por los mercados, dejando fuera de juego entidades cuya función era coordinar las actividades de las Cajas, como son la Federación de Cajas Gallegas y la Confederación Española de Cajas de Ahorro, que podrían estar supliendo con ventaja las pretendidas fusiones que ahora quieren imponerse.

    Se optó por el crecimiento fuera de sus ámbitos naturales, entrando a competir en-tre ellas, y adoptando los roles de la banca privada, la cual (la banca) quedó libre de una competencia (la de las Cajas) que cuando ofrecían servicios más racionales y económicos, les obliga a moderar sus ansias de grandes ganancias a toda costa.

    Antes de las fusiones emprendidas masivamente entre las Cajas, estas administra-ban, en su conjunto, más del 50% de los depósitos de ahorro.

    A pesar de que las fusiones se justificaron para mejorar su eficacia, en palabras del Conselleiro de Indus-tria de Galicia, las Cajas disponen, actualmente, del 36% de esos recursos (Que en el Caso de Galicia en los años 70 era del 54%). Lo que deja en evidencia que no por fusionase las Cajas consiguen una mayor eficacia.

    Evidentemente, el cambio de operativa (al imitar a los bancos) también tiene que ver con esta pérdida de cuota de mercado: Los clientes de las Cajas empezaron a sentirse peor tratados, y se fueron a la competencia, aun que al final terminen siendo tratados en peor o igual forma.

    Los que defienden como única alternativa la fusión para salvar las Cajas de no se sabe de qué, argumentan que al fusionarse se abaratan costes, principalmente de personal. En un momento en que el paro crece, no parece una medida muy adecua-da, pero además cada trabajador o trabajadora que se excluye, supone una merma importante en los medios de producción: los clientes suelen adoptar una u otra en-tidad financiera, en función de su relación con la persona que le atienda (de mo-mento, los automatismos bancarios de atención al cliente, aun están en minoría) lo que significa que la productividad va a disminuir, en beneficio de la competencia.

    También el uso y abuso de contratos laborales en peores condiciones, ha supuesto una importante merma en la calidad del servicio personal ofrecido.

    Es necesaria una experiencia contrastada, y una posición de satisfacción personal de las personas que viven de su salario en una Caja.

    Personas que son contratadas temporalmente, con salarios más bajos, difícilmente van a ver a la Caja como algo personal, en la que valga la pena participar por la labor social realizada, y por la calidad de sus condi-ciones de trabajo.

    Es sorprendente como, en todo este conflicto, ningún trabajador o trabajadora ha salido a la palestra, ni siquiera ningún sindicato se ha mostrado interesado en defi-nir el problema y proponer soluciones, cuando las perspectivas son gravísimas.

    Claro que el nivel de conciencia Sindical dentro de las Cajas está por debajo de los mínimos que tradicionalmente siempre existieron, dando la mayoría a sindicatos que no lo son, propiciados desde la empresa con la misión de apaciguar el rebaño y evitar se evidencie cualquier tipo de problema.

    Sin duda, muchas personas sufren en silencio esa situación, ya que es tradicional que no puedan manifestarte libremente.

    Los únicos que se muestran expectantes son aquellos que suponen que, por edad, pueden alcanzar una jubilación anticipada, lo que podría ocurrir exactamente igual si en las Cajas pensaran que, aquellos que cumpla determinados requisitos, y lo de-seen, se les puede “premiar” con una jubilación que lo que hace es abaratar el coste de un puesto de trabajo, a cubrir con una persona con un nivel salarial más bajo.

    Espero que este rollo sirva para que otras personas tengan una perspectiva distinta de lo que nos cuentan en los medios. Quizá lo expresado no coincida con lo que otros estiman como real, pero en cualquier caso no se trata de “convencer” a nadie, sino de provocar un debate y discusión que pueda arrojar alguna luz que ayude a re-solver la situación de crisis que todos vivimos.

    [b]Los políticos hacen lo que hacen, porque no perciben otras preocupaciones en los que han de votarles. Es la hora de manifestarse, de hacerse oír, de explicarles que no solo existen los intereses y la voluntad de los grandes financieros, sino que somos mayoría las personas que necesitamos otra sociedad.[/b]

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