Sábado 01 de octubre de 2016,
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La sombra pintada

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Situada en el origen de la pintura, la sombra es el argumento de la
exposición homónima organizada por Museo Thyssen y la Fundación Caja
Madrid, que reúne un total de 144 obras de más de un centenar de
artistas, en un recorrido que va el Renacimiento a nuestros días.

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‘La sombra sobre la mujer’, P. Picasso, 1953

Su génesis se sitúa en un ensayo Breve historia de la sombra, de Victor I.Stoichita, comisario, también, de la exposición en el que hace suyas las palabras de Plinio el joven: “en pintura nada da mayor realce a la luz que las sombras”.

Luces, sombras, penumbras, contraluces y claroscuros, son el denominador común de la exposición que confirma la importancia de la representación de la sombra en la pintura, en la composición, en el volumen, en el dibujo y, también, en la fotografía, como se puede ver en la última sección del recorrido.

Una exposición multidisciplinar (pintura, fotografía y cine) que abarca desde el Renacimiento hasta el Pop Art, pasando por el Impresionismo o los Realismos modernos

Un espectáculo visual que comienza con pinturas relacionadas con el mito de Butades -la hija del alfarero corintio que, como escribió Plinio el Viejo, trazó el contorno de su amante sobre la sombra proyectada por una vela- ilustrado con obras de Joseph Wright of Derby, David Allan y Joseph-Benoît Suvée, así como de Matías de Arteaga y Karl Friedrich Schinkel.

Tras el olvido medieval, el Renacimiento redescubre la sombra, como se ve en las pinturas de artistas como Gentile da Fabriano, Giovanni di Paolo, Pier Maria Pennacchi, Lorenzo Lotto o el maestro de la Leyenda de la Magdalena, así como Jan van Eyck, con su díptico de la Anunciación, Lorenzo de Credi o Lodovico Carracci.

Con el Barroco la sombra se vuelve elemento dinámico y dramático, aporta teatralidad y crea espacios tenebristas. Como ejemplos, la selección incluye escenas religiosas de Jean Leclerc, Matthias Stom, Gerrit van Honthorst, Hendrick ter Brugghen, Georges de La Tour, Matia Preti o del llamado Maestro de la Luz de la Vela, que muestran su poder para enfatizar la presencia sagrada, mientras que en el caso de Rembrandt, Pieter de Hooch o Gerrit Dou, la luz y la sombra construyen espacialmente la composición.

La sombra mantuvo su protagonismos con el Romanticismo y el espectador asiste a la aparición de una “estética de lo siniestro”, con obras de Goya, Joseph Wright of Derby, Adolf Menzel, Jean-François Millet,

William Holman Hunt o Emile Friant. Escenas de interior de Monet, Édouard Vuillard y Félix Vallotton ilustran el tratamiento de la sombra con los simbolistas. La primera sección concluye, con los impresionistas, que muestra la otra cara, las alegre, de la sobra en obras de Monet, Pissarro, Sisley, Sorolla, Rusiñol o Regoyos.

El recorrido se hace más radical en las salas de la Fundación Caja Madrid. La sombra sobre la mujer, pintado por Picasso en 1953, abre un recorrido en el que, tras su exilio provocado por el cubismo y la abstracción, la sombra recupera su protagonismo con los realismos modernos, en artistas como Edgard Hopper, Rockwell Kent, Carel Willink, Pyke Koch, Alfonso Ponce de León o Gregorio Prieto.

Ocho cuadros de Dalí ilustran su relevancia en el surrealismo con otros ejemplos como Yves Tanguy, René Magritte, Paul Delvaux, Esteban Francés, Max Ernst y Joseph Cornell. El recorrido se estira desde el Pop hasta nuestros días, con obras de Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Ed Ruscha, Gerhard Richter o Susan Rothenberg, con el epílogo fotográfico que incluye trabajos de Man Ray, Alexander Rodchenko, Constantin Brancusi, Lekuona, Català-Roca o Masats, además de tres fotografías de gran tamaño de Sam Taylor-Wood que cierran la exposición.

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