Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Félix Millet y Narcís Serra

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No es posible que nadie supiera lo que estaba pasando, lo que significa que hay más involucrados

Ya me he equivocado alguna vez con esos profundos árboles genealógicos donde varias ramas dominan las entidades ciudadanas, en claro fascismo endogámico, con tíos antifranquistas o del Movimiento, y donde treinta años después uno es Convergente y otro Socialista.

Y los Millet tienen abuelos, tíos, primos o cuñados. Como el padrino y tío de Narcís, Narciso de Carreras, Presidente de La Caixa, con Salvador Millet y Bel, otro presidente, todos en santa hermandad con Juan Antonio Samaranch, y el también franquista Vilarasau, que por cierto en otra crisis salvó a su primo Carlos Ferrer Salat del fiasco Banco de Europa, unos 30.000 millones de pesetas. Sin olvidar que Narcís, de la mano de sus tíos del Movimiento y camaradas de Samaranch, se inició en su Diputación, una especie de Generalitat de entonces. La prensa actual que liga a Millet hasta con Aznar no recuerda estas otras intimidades. Ver varios en La gran corrupcion.

Serra sigue la práctica catalana de nombrar a los suyos para puestos en instituciones

Si por lo que cuenta el Serra, otro familiar, ex presidente de Caixa de Cataluña (de la que también fuera presidente Samaranch), Narcís no actuó con demasiada ética al sustituirle en el cargo, sigue la práctica de todo buen catalán de la ‘seba’ y nombra a los suyos, sobrinos y ex mujer (tenemos la suerte de que no tenga hijos) en otras instituciones culturales catalanas subvencionadas, con sueldos de gran ejecutivo. Al igual que Pascual Maragall, que por cierto no es solamente endogámico, con otro tío franquista amigo de Porcioles, sino familiar y compañero de colegio de parte de la banda.

Millet llevaba caja única juntando su bolsillo con negocios tan heterogéneos como el Palacio de la Música, la Mutua del Comercio y la Industria, y quizá la más controlada de Bankpime, y todos metidos en la ‘gran burbuja’. Él ya sufrió otra con Renta Catalana, en los años 70 y 80, y no creo que fuera suerte que se librara con poco más de un mes en la cárcel. A mí entonces por encubrir a otro muy parecido a él, Antonio de la Rosa, tres años preventivo.

Ahora, lo de los en principio dos, tres, diez y estamos en los veinte millones de euros del Palau, me huele a bagatela. La prensa que le atribuye el ‘vete a ver a Millet’ y ‘lo sabía todo Barcelona’ no ha funcionado para él, en el bien entendido que esas frases se refieren a la ‘crem de la crem’ de la política y negocios, pues el vulgo (incluido yo) y los necesitados nunca supieron de tan espléndido millonario.

Pueden contarnos unos y otros quien le regaló a Millet el Palau en 1979, pero a buen

Uno es condenado a dos años, el otro a libertad sin fianza

seguro que no hubiera durado 30 años si uno de los cuatro hombres más poderosos de la ciudad y de esos ‘400 clase dominante’ no le hubiera apoyado. Y presupongo por sus prácticas de espionaje que Narcís siempre estuvo al día de personajes a lo Millet, además de ser él de la Asamblea del Palau y su Ana Balletbó, del Comité y beneficiada. Y eso en Barcelona significa dos cosas: una, que pertenece a su clan familiar y social encastado en ese contexto en el que soñaba Narcís, alcanzar la presidencia de La Caixa; y, otra, atender y atenerse a recomendaciones financieras de todo tipo, y por lo visto rebasándole. No tienen otra explicación sus cuentas en la Caixa de Cataluña.

Quizá, y se comenta, los del Baix Llobregat, los desclasados charnegos de Corbacho, Montilla, Chacón y periferia (base de los votantes del socialismo de Serra y amiguetes de Sarriá-San Gervasio) no se olvidan de ese aprender catalán como si hubieran emigrado a Alemania, o la infinidad de detalles despectivos cuando uno se codea con tan refinada e intelectual clase social.

El cuatrilingüísmo catalán
Yo sonrío oyéndoles su catalán de la hornada de los 50 y 60 considerando el mío de la generación de 1900 (mis padres y abuelos) de distinto acento, más ‘catalán’, matiz importantísimo entre los de la seba y el ‘pijo-catalanismo’, del de ‘ese charnego de mierda’.

También existe el ‘pijo-castellanismo’ (el de la manzana en la boca), creado por la antigua aristocracia españolizada desde siempre, aunque alguno hablara catalán, y cultivado por la misma clase catalanista para hermanarse con el franquismo y sus todopoderosos funcionarios.

En mi caso la broma del Baixell se convirtió en triste en unas oposiciones. Barcelona es una ciudad cuadrilingüe que a nivel popular no representa problema alguno, pero define castas, y la de los 400 lo es y demasiado. Bien pudiera suceder que aprovechando la crisis desempolven viejas carpetas y se carguen las ilusiones de Narcís por alcanzar la presidencia de La Caixa o la pequeña parcela de Millet. A uno le conceden dos años, y al otro la libertad sin fianza, para que arreglen sus cosas sin implicar a más… y ya escampará…La crisis y la especial democracia española los fabrica a diario…

 

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