Sábado 01 de octubre de 2016,
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Feliz cumpleaños, papá

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REPORTAJE / En 2002, 53.000 niños murieron por homicidio en todo el mundo

Más del 80% de los niños sufre algún tipo de violencia y más de 220 millones sufren abusos sexuales

Camboya. Hace unos días charlaba con uno de los chicos con los que suelo hablar para saber la situación de la infancia en Camboya. Al preguntarle por su padre, el crío cambió el semblante, ya no sonreía y su mirada parecía temerosa. No tardé mucho en descubrir que era uno de los miles de menores que en Camboya son maltratados todos los días por progenitores, profesores o jefes de trabajo.

Es difícil saber con exactitud cuantos niños sufren maltrato en Camboya, como afirmaba un representante de UNICEF, “en algunos casos, los niños tienen miedo de sus padres o no se atreven a denunciar, en otros, la sociedad camboyana acepta este comportamiento como normal”, en la misma entrevista se añadía, “son los niños más pequeños, aquellos que tienen mayor riesgo de sufrir violencia, mientras que en aquellos mayores de doce años era más normal el uso de la violencia sexual”.

Entre los años de 2002 y 2005, un total de 2.202 casos de explotación o violación de menores fueron confirmados en Camboya, con un 75% de los casos por violación no consentida. De los cuales, solo 1.407 acabaron en arresto, cifra que ha visto un incremento en los últimos años, desde los 25 arrestos en 2001, a los 266 de 2005.

Pero éste no es un problema exclusivo de Camboya, ni de los países del mal llamado Tercer Mundo, éste es un problema que afecta a la mayoría de los niños, sea cual sea su color de piel, lugar de nacimiento o coches de lujo aparcados en el garaje.

Según informa la OMS, en sus últimos datos publicados en 2002, alrededor de 53.000 niños murieron por homicidio en todo el mundo, según se afirma en el mismo documento, entre un 80% y un 98% de los niños en el mundo y dependiendo de la región de donde sean, sufren algún tipo de violencia contra ellos, de los cuales un tercio o más reciben castigos corporales mucho más graves, aplicados con utensilios como cuchillos. En el mismo año, la OMS calcula que 150 millones de chicas y 73 millones de chicos menores de 18 años tuvieron relaciones sexuales forzosas o sufrieron otras formas de violencia sexual con contacto físico.

De acuerdo con los cálculos de la OMS, entre 100 y 140 millones de chicas han sufrido algún tipo de mutilación o corte genital. Los cálculos aproximados publicados por el informe de UNICEF en 2005 indican que en el África subsahariana, Egipto y el Sudán, cada año tres millones de muchachas y mujeres son sometidas a mutilaciones o cortes genitales.

Cálculos realizados recientemente por la OIT indican que en el año 2004, 218 millones de niños trabajaban y 126 millones realizaban trabajos peligrosos. Los cálculos relativos al año 2000 indican que 5,7 millones realizaban trabajo forzoso o trabajo en condiciones de servidumbre, 1,8 millones trabajaban en la prostitución y la pornografía y 1,2 millones eran víctimas de la trata de niños. Sin embargo, comparando estos datos con los cálculos publicados en 2002, la incidencia de trabajo infantil ha disminuido en un 11%, y el número de niños ocupados en trabajos peligrosos se ha reducido en un 25%.

Cada vez se reconoce más la existencia de la violencia sexual en el hogar. De acuerdo con varios estudios realizados en 21 países (en su mayoría desarrollados) entre el 7% y el 36% de las mujeres y entre el 3% y el 29% de los hombres dijo haber sido víctima de agresiones sexuales durante su infancia, y según la mayoría de estos estudios la tasa de abusos sufridos por las niñas es de 1,5 a 3 veces la de los varones. La mayoría de los abusos suceden dentro del círculo familiar. De modo similar, un estudio multipaís realizado por la OMS, en el que se recogieron datos tanto de países desarrollados como de países en vías de desarrollo, mostró que entre el 1% y el 21% de las mujeres manifestaba haber sufrido abusos sexuales antes de los 15 años, en la mayoría de los casos por parte de varones miembros de la familia, que no eran ni su padre ni su padrastro.

En algunos países, la no existencia de una edad mínima legal para el consentimiento sexual y el matrimonio puede exponer a los niños al trato violento de su pareja. Se calcula que 82 millones de chicas contraen matrimonio antes de cumplir 18 años. Un número considerable contrae matrimonio a edades mucho más tempranas, a menudo de manera forzosa, y corren riesgo de sufrir violencia, incluidas las relaciones sexuales forzadas.

Un estudio de 2006 realizado por la ONG Save The Children en Camboya confirma que se mira hacia otro lado mientras estos hechos ocurren. Para el estudio escogieron 504 niños (250 chicos y 254 chicas) de las zonas rurales y 275 adultos (122 hombres y 153 mujeres). Entre los métodos utilizados, se empleó la búsqueda en diarios personales, marcas corporales, actitud hacia la entrevista y charlas. Entre los castigos físicos que los niños narraban se encontraban: ser golpeados con palos, bambúes, cinturones, cadenas y látigos fabricados con cable eléctrico, el uso de objetos punzantes como cuchillos o acciones como retorcer extremidades, agarrar, pinchar, golpear con el puño, o patear. De los niños entrevistados el 39,8% afirmó ser golpeado con frecuencia en la cabeza o cuello, el 82,2% en las extremidades, 80,7% en la espalda, 33,1% en el trasero y 3,3% en el estómago. Casi un ochenta por ciento afirmó ser golpeado en su hogar. Sin embargo, casi la totalidad de los adultos mostraron arrepentimiento después de cometer estos actos, afirmando que la mayoría de los niños no hacen nada por impedirlo, solo un 1,8% de los niños y ninguna niña confirmó hacer frente a la violencia de sus padres.

Aunque la violencia puede tener diversas consecuencias para los niños según sus características y su nivel de gravedad, sus repercusiones a corto y largo plazo son con frecuencia serias y perjudiciales. Entre los problemas de salud mental y los problemas sociales relacionados con la violencia se encuentran la ansiedad y los trastornos depresivos, las alucinaciones, el desempeño deficiente de las tareas profesionales, las alteraciones de la memoria y el comportamiento agresivo. La exposición temprana a la violencia está relacionada con el desarrollo posterior de enfermedades pulmonares, cardíacas y hepáticas, enfermedades de transmisión sexual y con el aborto espontáneo, así como con el comportamiento violento en el seno de la pareja y los intentos de suicidio en etapas posteriores de la vida.

Todos los datos recopilados de estos informes hablan por sí solos, y no merecen la pena un comentario, demasiado tarde para hablar, más bien es tiempo de actuar para cambiar esta situación inaceptable a la cual la sociedad vuelve la cara. Nos olvidamos que nuestro futuro pasa por estos jóvenes, que cada día crecen más en ambientes violentos, y que hacen que este mundo cada día sea un lugar menos seguro donde vivir. Siempre la solución está en nosotros mismos, aunque siempre intentemos mirar al que tenemos al lado. Mientras tanto, se nos escapan las consecuencias de estos actos que en la mayoría de los casos quedan impunes y perdidos en el olvido de un niño que ya nunca volverá a decir: “Feliz cumpleaños, papá”.


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