Lunes 24 de julio de 2017,
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Julián Lago y Juan José Folchi: La transición en Barcelona

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Eran dos jóvenes ambiciosos en la Barcelona de los finales
70 que se saludarían, además de en los actos políticos y sociales, en los
pasillos de ‘El noticiero universal’

Opinión

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Libro de Víctor Saura que denuncia las injusticias de aquella Barcelona
Folchi, en su especial huida, o intentando
librarse, aportó en Londres la mayoría de las pruebas (cuentas por Suiza y el
ancho mundo) que condenaron a Javier de la Rosa, a él mismo,
y otros

Era prácticamente la sede de la  UCD
de Adolfo Suárez, con el Presidente en
Cataluña, el abogado del Estado y Consellé de la Generalitat Folchi
(que acabó pronto y mal en los dos cargos).En sus rotativas se inició la
impresión de El Periódico, y Lago ejerciendo de periodista-ejecutivo.

UCD, AP (Presidente Eduardo Bueno), PSC, Noticiero, Periódico, políticos y
periodistas financiados por el Banco Garriga Nogués de Javier de la Rosa, quebrado por más de
100.000 millones de las pesetas de entonces (2.000 millones perdidos en ‘el
Noticiero’) más los avales no contabilizados a los “socialistas de Narcís Serra”
impagados en las cajas de ahorro andaluzas.

Y con el añadido de Luis Pascual Estevill (letrado del ‘Noticiero’),que una vez quebrado el diario se haría
con su sede, el edificio de la Calle Lauria (La cueva de Alí Babá). Folchi sería “consiglieri” en impuestos y evasiones de
capital del Clan, Mafia, Grupo de Amorales, o como se quiera clasificar. 

Personajillos secundarios entonces, pero con
cargos de relumbrón. Casi espabilados “hombres de paja”. Lago era directivo en el
agresivo ‘Grupo Z’;y en ‘Interviú’ estaba un férreo y joven dueño,  Antonio Asensio. Por su parte, Folchi era consellé de una Generalitat, la de Tarradellas, sin competencias.

Un
mundo, él de aquellos jóvenes de apenas 30 años, que con afiliación política o
sin ella, medrando, soñaban conquistar las rentables estructuras franquistas.

Con
sus éxitos o fracasos,  Lago se catapulta
a la fama, y Folchi en la cúspide de la época del “pelotazo” en Barcelona
(con  inmensas mordidas a los kuwaitíes,
a la banca y caixas, al Estado y muchos otros), pero los dos parece que se
arrepienten, pretendiendo salir de la porquería donde flotan.

 

Paraguay significa para Lago, a sus sesenta
años, la huída con su joven amor. No sin antes catalogar en sus memorias a los
medios donde alcanzó los sueños de juventud de 
“Factoría de mentiras prefabricadas en despachos”. Y Folchi, en su especial huida, o intentando
librarse, aportó en Londres la mayoría de las pruebas (cuentas por Suiza y el
ancho mundo) que condenaron a Javier de la Rosa, a él mismo, 
y otros. Pero almacena mucho silencio.

Aconsejó y aconseja a tantos en
el noble arte de evadir capitales e impuestos. Quince años después de
estar iniciados los sumarios, cuando no pudo eludir la prisión, pactó un tercer grado.

Con un mes de cárcel cumpliría dos condenas, y añadiría la posible
pendiente con el caso ‘Delegación de Hacienda de Barcelona’. ¿Pactando,  chantajeando o pagando?  Quizá
un cóctel de todo, porque ese tercer grado
es imposible cumpliendo el Reglamento Penitenciario. Ése, y los de Juan
Piqué Pidal y Javier de la Rosa.  ¡Y ni mucho menos son los únicos
casos!

 

Si
en Barcelona al igual que en Marbella o Madrid, caso Gürtel (una niñería
comparado con los millones barceloneses),  se hubiera implicado y acusado a
varios cientos, la historia,
con mayúsculas, se mostraría al completo… pero aquí solo se puede especular
intentando montar un puzzle que sin duda alcanza a “todos”, por activa o pasiva,
quienes detentaron y detentan el poder.

 

 

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