Domingo 22 de octubre de 2017,
Bottup.com

Los 8.000 millones de euros torrenciales

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El Fondo Estatal de Inversión Local, es una bestia
desbocada, sin control, es como la lluvia torrencial, arrasa, deshace
voluntades, favorece la corruptela y la avaricia, borra lo común para
centrarse en lo inmediato.

Opinión

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Todo vale si entra el ladrillo, aunque sea disfrazado de VPO

Días pasados veía caer la lluvia plácida y sosegadamente y recordaba
los torrentes arrasadores de las lluvias, que arrastran en su fútil
intensidad momentánea la superficie fértil de la tierra

Veía esa lluvia lenta, acariciadora y entendía cómo su delicado empuje favorecía que la tierra pueda guardar y dosificar su calidad.

Es impensable que un gobierno “con idea social” se empeñe en gastar
8.000 millones de euros en un año creyendo que eso va a mejorar el
“bienestar social”
Esa ‘pastaza’ corriendo a toda hostia sólo será cazada por los que están acostumbrados a vivir así y de eso


Pensaba en el torrente de los 8.000 millones de eurazos del Fondo Estatal de Inversión Local que se desparraman como una avenida incontenible, sin capacidad de “embalsar” sin capacidad de “dosificar”.

Y sigo haciéndome “aquello un lío”.

Veamos, la asfixia prolongada y mantenida por “todo tipo de gobierno central” respecto a la financiación de los municipios, ha sido el campo abonado para que las autonomías se pusieran “la venda en los ojos” y jugaran, desaforadamente, al “pan para hoy” a base de ladrillazos y toneladas de hormigón.

Pan para hoy, a toda hostia y a costa de todo. Mañana no importa.

Se ha facilitado que los ayuntamientos cayeran en la trampa del expolio de su patrimonio público, haciendo “del suelo” moneda de cambio, sin analizar que esta inmediatez de llenar arcas a base de licencias de obra, esa tranquilidad de conciencia sobornada a base de “conseguir mejoras pel poble” de las adjudicaciones desbocadas, generaba una expansión periférica sin una sólida base de servicios, sin una planificación local adecuada.

Los ingenieros y arquitectos han hecho proyectos totalmente de espaldas a las necesidades y características de los municipios que “conquistaban” con la fuerza del dinero de las constructoras que les contratan, dinero, además de ficción…

… cromitos del jabato…

Recuerden cómo pretendía comprar MAEXPA en Olocau  una pastita de maquillaje ahora, y el resto cuando construya y venda.

Matemáticamente demencial para el vendedor, un chollazo impensable para el comprador …espejismos, a cambio de oro.

Proyectitos “standar” pintan los gabinetes, para ganar toda la pasta posible en el menor tiempo posible.

Para que semejante despropósito fuera viable era muy necesario que se alimentara, si no diré la corrupción, sí al menos “la indolencia” de los gestores locales y autonómicos a la hora de ser firmes e irreductibles respecto a las singularidades de sus municipios, y las necesidades reales de sus habitantes.

Todo vale si entra el ladrillo, y ahora disfrazado de V.P.P. (antes V.P.O.), pero igual de incongruente, de maldito y de especulador.

El efecto de desafección del habitante, respecto al concepto “empresa” y al concepto “banco” es absoluto, ya que se siente totalmente indefenso ante una compra que casi nunca satisface las calidades prometidas y que le hipoteca más allá de lo razonable.

Y respecto de sus representantes sociales, a los que ven paralizados e inoperantes ante el desparrame legal que favorece al constructor, al gran constructor, y a la intocable e incuestionable “banca”, o plegados a ellos, alientan el sentimiento de desencanto y la sensación de engañado.

Este desencanto es una pieza más, y muy importante, del sentimiento generalizado de crisis:



Aquí se trata de seguir favoreciendo una economía estatal empeñada en convertir “la vivienda” en un “bien de consumo”, en exprimidor de las economías de una clase media agotada y que no da más de sí.

Es impensable que un gobierno “con idea social” se empeñe en gastar 8.000 millones de euros en un año creyendo que eso va a mejorar el “bienestar social”.

Esa pastaza corriendo a toda hostia sólo será cazada por los que están acostumbrados a vivir así y de eso.

¿Cuántas empresitas estarán llamando sin parar a los ayuntamientos para proponerles “cómo gastar el dinero” que les regala “la crisis”?

Es dinero de todos, ¿quién será el guardián de que sea revertido en beneficio de lo más común posible?


Estas actitudes de “cortar el árbol para comer un sólo fruto” a costa de todo, evidentemente no puede funcionar en mejoras sociales y no dará resultados en el sentido de planificación, de desarrollo, etc.

En el caso de Olocau, ¿qué empresa local está en situción de presupuestar las obras que deben ejecutarse con dineros del Fondo Estatal de Inversión Local de forma competitiva frente a, pongo por ejemplo, FCC?

¿Cómo se fomenta el empleo local con semejante herramienta?

Que el dinero se destine a proyectos que se deben preparar en un mes y ejecutar en un año, suena a que sigan “comiendo del estado los G14 de siempre”.

Es que proyectar a toda prisa y ejecutar sin racionalidad, para no “perder esa pasta” no sólo es perder la pasta, es peor, es lanzarse a la ruina y favorecer actitudes parásitas de quienes están más o menos “cerca del grifo” y que se empeñarán en que esos dineros caigan lo más cerca posible de sus intereses primarios, con el clásico desprecio al interés común.

¿Cómo, con qué medidas controlará el Gobierno la limpieza e idoneidad del gasto ?

Es dinero de todos, ¿quién será el guardián de que sea revertido en beneficio de lo más común posible?

La pasta fácil genera, inevitablemente, tensiones y alienta a los que pretenden vivir sin pegar chapa, que por cierto ya han ido engordando durante estos últimos 10 años, y generando ilusiones en los medio-pelillos que han visto como la falta de escrúpulos reemplaza, ventajosamente, al esfuerzo y a la operatividad.

El Fondo Estatal de Inversión Local, es (me parece a mi) una bestia desbocada, sin control, es como la lluvia torrencial, arrasa, deshace voluntades, favorece la corruptela y la avaricia, borra lo común para centrarse en lo inmediato y consigue la diferencia social basada en la capacidad de “conseguir”, que no ganar, unos dineros que ya nacen del color de la improvisación, del parcheo momentáneo, del miedo, de la falta de resolución y de la intención de quienes “se inventan el mercado”.

Hay 8.000 millones … ¡a por ellos! que no “sescape” ni uno y ¡sálvese quien pueda!

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