Jueves 10 de abril de 2014,
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Francisco Guaita: “Lo que realmente preocupa a la gente está más en los barrios que en las agendas de los gobiernos”

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El periodista Francisco Guaita ultima un documental sobre la Revolución Bolivariana de Venezuela

Tiene 31 años y no ha dejado de viajar desde que terminó la carrera hace ya una década. Tres meses trabajando en una redacción de televisión en Madrid fueron más que suficientes para que tuviese claro que eso no era lo suyo. No quería renunciar a contar historias pero quería salir fuera, profundizar en lo que ocurre y por qué ocurre. Ha trabajado en Estados Unidos, Venezuela, Honduras, Cuba, Etiopía, El Salvador, Guinea Ecuatorial y Georgia y siempre ha apostado por un periodismo comprometido.

Ha sido corresponsal para diferentes medios y ha realizado diferentes producciones audiovisuales. En 2002 dirigió su primer documental llamado ‘Cuba: habla el silencio’. Su segundo trabajo, ‘Viejas Costumbres’, nos muestra la dignidad de dos mujeres en medio de un basurero gigante.

Muchas veces se ve Latinoamérica en blanco y negro por ser víctima de una información mal dada

Actualmente, está inmerso en su último proyecto, un documental acerca de la Revolución Bolivariana de Venezuela. En la distancia corta se aprecia que Francisco Guaita no ha renunciado a los ideales del periodismo, aunque también se notan las cicatrices del camino recorrido. Da la sensación de que nunca llegará a deshacer una maleta en la que no faltan ilusión, valentía y ese olfato por ver más allá de un simple titular. Asegura que “cualquier persona puede tener talento para ser periodista porque es un oficio, sobre todo, humano”. Una profesión que defiende a capa y espada y en la que nunca dejará de creer.

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Iñaki Ciordia. Está a punto de terminar un documental sobre la situación que se vive en Venezuela. ¿En qué consiste exactamente?

Francisco Guaita. Es un documental que he hecho junto a una excelente periodista venezolana. En él queremos reflejar la situación que vive y ha vivido el país y por eso he estado trabajando dos años allí. He estado en contacto con políticos pero también con la gente de los barrios. Cuando llegas a Venezuela necesitas un tiempo para conocer y comprender el país. Quería contar las historias de lo que estaba viendo, no quería ser un simple mensajero.

I.C. ¿Qué opinión le merece Hugo Chávez?

F.G. Es un político que no deja indiferente. Creo que hay que valorarlo desde su complejidad. Es un personaje que apareció en un momento crucial para la sociedad venezolana y al que le ha sido muy difícil gobernar para todos. Su figura va más allá de lo que sale por televisión en España. Chávez no pasa inadvertido y él no quiere pasar inadvertido. Quiere generar convulsión y eso fractura el país.

I.C. ¿Se ha encontrado con muchas dificultades para grabar ese documental en Venezuela?

F.G. Es una sociedad tan polarizada que algunos creen que esto es un pulso y que gana uno o gana otro. Yo he tratado de reflejar las dos partes y esto hace que alguno se sienta incómodo.

I.C. En su anterior documental, ‘Viejas Costumbres’, eligió El Salvador. ¿Cómo surgió la idea?

F.G. Yo estaba dando clases en la Universidad Católica de Occidente y se me ocurrió la posibilidad de hacer un documental. Pensé en un tema social que realmente preocupase a los salvadoreños y un profesor me propuso la posibilidad de hacer un documental sobre un basurero gigante. Es la historia de dos mujeres, Socorro y Colocha, que nos adentran en el mundo de la pobreza, la desigualdad, el machismo y la violencia de género pero, sobre todo, los valores y el coraje que ellas representan.

Un corresponsal debe tener la honestidad de querer entender ese país y tener un profundo respeto a su pueblo

I.C. Uno de los aspectos en los que se centra el documental es la violencia de género. ¿Cómo se vive esta lacra en Sudamérica?

F.G. La enorme desigualdad entre hombres y mujeres hace que la violencia de género se convierta, desgraciadamente, en algo habitual. Allí encontré a dos mujeres que son dos ejemplos de cómo sacar sus familias adelante.

I.C. ¿Qué tiene América para usted?

F.G. Latinoamérica es la gran desconocida y por eso me gusta. Los españoles nos centramos más en la Unión Europea, Palestina o Afganistán que en lo que ocurre al otro lado del Atlántico. Hay un desprecio a lo sudamericano. Son víctimas de una información mal dada. Muchas veces se ve Latinoamérica en blanco y negro. Se mira a través de los ricos y los dictadores. Es el continente más desigual que existe y la información llega desde un punto de vista occidental. Siempre tenemos nuestro prisma, no lo vemos como ellos lo ven.

I.C. ¿Siempre ha tenido claro que lo suyo era el periodismo?

F.G. Siempre me ha gustado la comunicación. En esta profesión tenemos el lujo y la licencia de contar historias. Por eso estudié esta carrera. La Universidad sirve para aprender a pensar pero cualquier persona puede tener talento para ser periodista. Es una profesión muy humana. Lo que decía Kapuscinski, “para ser un buen periodista, lo básico es ser un buena persona”. Ésta es nuestra materia prima. En el día a día creo que la Universidad está muy lejos de la profesión. De mis años de carrera me quedo con la parte ética, porque te encuentras con muchas situaciones en las que tienes que tomar decisiones que no son nada fáciles.

I.C. ¿Por qué decidió ejercer la profesión de periodista fuera de España?

F.G. Al terminar la carrera, estuve tres meses trabajando en Expansión TV, pero me di cuenta de que es muy difícil progresar en una redacción. En España nos miramos demasiado el ombligo y nos falta mirar hacia fuera. Este país tiene mucho que contar, desde luego, pero yo opté por otro camino.

En mi último documental he tratado de reflejar las dos partes que hay en Venezuela y esto hace que alguno se sienta incómodo

I.C. Ha trabajado en Washington, La Habana, San Salvador, Tegucigalpa, Caracas, Adis Abeba y Tblisi. ¿Qué echa de menos cuando está trabajando en otro país?

F.G. Indudablemente, la parte afectiva. Por eso creo que es una profesión muy vocacional. Es una forma de vivir, de entender la vida. Es una profesión muy exigente en la que tú mismo te pones los límites. Eso te lleva a renunciar a tu familia y amigos. Mi estancia en otros países la veo como una oportunidad que se me brinda para contar historias.

I.C. ¿Qué cualidades debe tener un corresponsal?

F.G. Debe ser uno más y ponerse en la piel de la gente del país en el que trabaja. Hay que quitarse la mochila de prejuicios. Un corresponsal debe tener la honestidad de querer entender ese país y tener un profundo respeto. Cuando estuve trabajando en Washington como corresponsal de ‘Telesur’ me di cuenta que merece la pena ser honesto. Allí conocí al periodista Julio Aliaga y vi un referente. En esta profesión uno debe tener referentes para saber por dónde quieres ir.

I.C. ¿Dónde se ve en un futuro?

F.G. En esta profesión nunca se sabe. Me veo más como corresponsal que en una redacción. No me atrae un país determinado, lo que me interesan son las historias. Lo que realmente preocupa a la gente está más en los barrios que en las agendas de los gobiernos. La pena es que no siempre llegamos a las esquinas de los países.

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3 Comentarios

  1. Anónimo 17/09/2011 en 11:08

    saludos francico megustaria ver el documental de VENEZUELA [SUR] REALISTA como hago para verlo o tenerlos

  2. Anónimo 15/03/2010 en 22:12

    :-) Genial!!! Tengo ganas de ver el documental! Menos mal que en este mundo superficial existen aun persona comprometidas….

  3. Anónimo 15/03/2010 en 16:10

    Una gran entrevista. Este tipo de periodistas son los que cuentan la realidad cotidiana, la más olvidada pero que está más cercana de lo que creemos.
    Es el futuro del periodismo independiente.

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