Jueves 30 de marzo de 2017,
Bottup.com

Fronteras, teatro y ciudadanía

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España es la octava potencia económica del mundo, un planeta globalizado donde el capital circula como quien va de su habitación al lavabo todas las mañanas. Las fronteras cada vez parecen más anacrónicas. Ves un mapa político y comienzas a tener la misma sensación que cuando te ves a ti mismo en una foto vieja, vestido con una ropa que no te pondrías ni para el carnaval. En fin, un planeta donde el sistema económico y la tecnología permiten un intercambio constante de ideas y conocimiento. ¿O no?


En España, no. Aquí vivimos en una autarquía individual, de nosotros y
nuestros credos hacia adentro. Izquierda y derecha, progresista o
liberal, PSOE o PP, Ser o Cope, El Mundo o El País. Imaginemos que
España son las tablas de un teatro. El auditorio es el mundo entero. Y
sobre el escenario, tres personajes: los medios, los políticos y la
ciudadanía
. No se sabe si fue primero el huevo o la gallina, pero lo
que es evidente es que tanto los medios como los políticos parecen
tener claro su papel: marcar la frontera entre cada bando, cada día,
usando los medios que haga falta. Por supuesto, no todos leen su texto
con el mismo ímpetu. Algunos parecen sólo crispados. Otros, viven en
una constante de ‘hitos’: cada día lanzan el grito al cielo porque el
del otro lado de la frontera ha hecho lo más intolerable nunca visto, o
lo más irresponsable visto jamás. Siempre lo máximo. Menos de eso ya no
pica. Y si no pica no rasca.

¿Y el tercer actor? ¡Ah, sí! ¡La
ciudadanía
! Este pobre personaje, sin duda muy experimentado en el arte
‘dramático’, tiene el ‘papelón’ de recibir los mensajes de los otros
dos. Todos los días a todas horas. Y, encima, no le hablan de temas que
realmente le interesan: cuándo se podrá independizar de la generación
anterior, si vale la pena seguir estudiando ‘arte dramático’ para
acabar haciendo siempre estos papeles, etc. Por contra, casi siempre le
cuentan lo mismo: ¡El terrorismo es tu mayor problema! ¡El Estatuto de
Cataluña te hará extranjero cuando visites a tus primos de Barcelona!
¡Quedan 32 días para el Barça – Real Madrid! Abrumado, este tercer
personaje -tan nuestro y a veces tan ignorado por nosotros mismos-
pierde el hilo y busca desesperadamente al apuntador con la mirada,
pero no lo encuentra. Está enchufado al polígrafo contestando preguntas
sobre la vida íntima de nuestro maltratado actor.

Harto, cansado
o quizá sufriendo los mismos crueles efectos que el gran niño
cinematográfico que fue el Léolo de Jean Claude Lauzon, acaba por
mimetizarse con su entorno comunicativo. Así pues, comienza -al igual
que sus dos compañeros de reparto- a buscar fronteras. Por supuesto,
donde no la hay, la levanta él mismo. Y si no puede, se la imagina y advierte al de enfrente para que le quede claro que cruzarla no es buena idea.

Bottup se dirige a esa
parte de nuestro querido personaje que se resiste, esa mitad que sueña
con una obra mejor, que en lugar de muros ve puentes, que quiere -y
sabe que puede- escribir su propio papel porque él es, aunque los otros
dos personajes sólo se lo recuerden cada cuatro años, el director de la
obra.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

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