Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Fuentes del periodismo ciudadano

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Existen noticias escurridizas, a las que cuesta seguirles la pista: Internet te devuelve siempre a la misma fuente y es difícil indagar

A
veces pequeñas noticias curiosas, de interés humano o científico, consiguen
abrirse paso entre las importantes que se ocupan de asuntos serios como la
política, el fútbol y las catástrofes. Se trata de noticias muy escurridizas a
las que cuesta seguirles la pista, rastrear su origen u obtener información
complementaria que permita contrastarlas. Además parecen clonadas, ya que
muestran marcas idénticas -erratas y errores de traducción- en cualquier medio
que se consulte la jornada que dura su breve vida mediática.

Una
de ellas nos informaba sobre del intercambio bioquímico que se produce con el
primer beso en la boca con lengua entre dos personas y su importancia para
determinar la compatibilidad genética entre ambas. Según parece, algunas
relaciones que comienzan de manera prometedora se truncan abruptamente en este
punto. El intercambio hormonal se produce a través de la saliva y la
“oxitocina” es la principal sustancia involucrada en el test.

Parecen clonadas, ya que
muestran marcas idénticas -erratas y errores de traducción- en cualquier medio
que se consulte

El
problema es que el periodismo ciudadano no cuenta con los recursos de una
redacción convencional

Yo nunca había
oído hablar de ella hasta que mi mujer se puso de parto. En los hospitales
maternales es muy conocida porque su administración puede acelerar el parto, lo
cual tiene importancia para prevenir determinados problemas del feto o evitar
inconvenientes a la madre o a los turnos de los profesionales sanitarios, que
también tienen sus derechos.

El
tema me interesó y traté de contrastar opiniones y fuentes, pero la red me
devolvía una y otra vez al mismo artículo aunque suministrado por distintos
medios.

Otra
noticia heterodoxa que intenté seguir fue la del comportamiento de una materia
supuestamente muerta como el polvo estelar. ¡Claro que si empezamos quitándoles
la poesía a las estrellas sacudiéndoles el polvo….! Bromas aparte, la
cuestión era que ese polvo interestelar puede comportarse como materia viva
bajo determinadas circunstancias, agrupando sus partículas en la forma
helicoidal característica del ADN y las proteínas. Pueden, por ejemplo,
dividirse para formar copias de la estructura original. El artículo afirmaba que: “Estas complejas estructuras exhiben todas las propiedades necesarias
para calificarlas como candidatos a ‘materia viva inorgánica’. Son autónomas,
se reproducen y evolucionan”.

Me
gustó, siempre he dudado de la supuesta muerte del reino mineral. Echándole un
poco de imaginación cabía pensar en que los lentos cambios geológicos de la
Tierra pudieran ser considerados como partes de su ciclo vital, que si
midiésemos la resonancia y el magnetismo que emiten las masas de tierra entre
sí podríamos atisbar cierta forma de comunicación telúrica iniciándonos en el
leguaje secreto de las piedras. Comprobaríamos científicamente que los
minerales no se comportan igual en cautividad, un laboratorio por ejemplo, que
en su medio natural, y que al igual que los árboles de un bosque no son seres
individuales porque forman parte de organismos mayores, una montaña en su caso.

Elucubrando
sobre estas cuestiones caí en la cuenta de que no había comprobado la noticia e
inicié un rastreo en Internet que obtuvo los mismos resultados que el caso
anterior: un bucle que me devolvía al punto de partida.

Conclusión:

Desde
el punto de vista de la reflexión literaria o filosófica, la fuente y el
contraste de una noticia puede resultar secundario si la utilizo,
advirtiéndolo, como percha para desarrollar una idea, pero si actúo como
periodista ciudadano esas cuestiones son determinantes.

El
problema es que el periodismo ciudadano no cuenta con los recursos de una
redacción convencional. Por eso creo que la propuesta de Bottup de ofrecer una
redacción profesional de soporte puede ser interesante. No se trata tanto de
filtro, aunque también, como de ayuda. Si en el momento que leí aquellas
noticias hubiera contado con el asesoramiento de la redacción de Bottup quizá
podría haber escrito sobre ellas directamente, con la tranquilidad de estar
haciéndolo sobre una noticia contrastada. En su ausencia tengo que conformarme
con estas reflexiones que gustosamente comparto con periodistas y lectores
ciudadanos.

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2 Comentarios

  1. Anónimo 18/01/2009 en 2:38

    A modo de contraste
    Desde mi humilde trayectoria como profesional de la biología, primero quisiera comentar qué fuentes y hasta qué punto habría que indagar para saber qué grado de fiabilidad pueden merecer cuestiones como “la magia de la oxitocina” y “la vida inorgánica” (dicho sin ninguna connotación, pero hay que ir a los artículos científicos originales, y muchas veces éstos mismos son contradictorios, porque los científicos son seres humanos y compiten en un entorno de investigación que propicia la falsedad o el maquillaje de los datos a favor del investigador o del publicista…) .
    En segundo lugar quisiera dar mi punto de vista sobre el periodismo en general, y sobre el preiodismo ciudadano en particular, que obviamente está evolucionando.

    Sirva lo que cito a continuación como referencia para futuras cuestiones científicas. A la hora de evaluar los resultados de los experimentos científicos, deben tenerse en cuenta unos pocos criterios, pero de vital importancia:
    -El experimento debe ser reproducible. Esto es, en el caso de la oxitocina, distintos grupos de personas deberían presentarse voluntarias para el estudio, otras deberían presentarse como “grupo de control” (gente cuya “vida sentimental” se preste a estudio, independientemente de ese “primer beso”), y por fin, varios científicos independientes deberían obtener resultados comparables que no echaran por tierra la hipótesis del “primer beso”.
    -La información debería hacerse pública, y ahí radica el mayor problema para el “ciudadano”: los trabajos científicos son lo bastante complejos como para necesitar formación si es que uno quiere comprenderlos, y no sólo leerlos. Dichas fuentes se hallan en bibliotecas especializadas, normalmente de Universidades, y las revistas que las publican no suelen hacerlo de forma gratuita, sino mediante suscripciones o pago por artículo.

    Ello parece confirmar que, por un lado, si la fuente de la información es un ciudadano o una asociación de prensa en régimen de oligopolio, se produce el efecto contrario al deseado: no sólo uno no puede contrastar las fuentes, sino que probablemente ande en círculos, leyendo y citando lo que a su vez todo el mundo lee y cita, sin llegar nunca a la información original.

    Las fuentes de fiar, por lo tanto, DEBEN citar las fuentes o careceran de toda credibilidad.
    Asimismo, si se citaran TODAS las fuentes, la basura informativa llegaría a ser tal, que para encontrar la información relevante sería necesario dedicarse profesionalmente a ello.

    Así que estamos donde empezamos: incluso para algo tan “simple” como una noticia científica, hay dos filtros importantes: la comunidad científica (con todas sus virtudes y todos sus defectos) y el periodista del área correspondiente (ídem de lo mismo).

    No es viable informarse sin filtro alguno, y por otro lado no es fiable hacerlo sin poder contrastar ninguna fuente.

    Por otro lado, el periodismo al que estábamos acostumbrados hasta ahora, aunque cite fuentes “consagradas”, como Nature o Science -revistas “de prestigio”-, su consagración no tiene que ver tanto con la fiabilidad como con la política de cada publicación.

    Si fuera por los resúmenes de prensa científica que uno lee en los diarios (incluso en los digitales), habríamos curado el cáncer unas dieciocho veces, y pasado mañana seguramente tendríamos la vida resuelta gracias a la bioingeniería.

    No con esto quiero quitar la esperanza de obtener información para todos los públicos, pero para obtener vagas ideas o propaganda sobre cuestiones cósmicas o moleculares, muchas veces sería mejor no saber nada.

    Existe toda una profesión, y un campo de la ciencia al servicio de la búsqueda de datos, llamado “documentalismo” o “data mining” (extracción de datos) cuando es automatizada, y he ahí la parte del periodismo que no es banal, y que requiere unos medios a veces incluso a dedicación completa.

    La paradoja del periodismo ciudadano es que, para no ser una bitácora, requiere un esfuerzo semi-profesional.
    Hay una larga tradición de no citar las fuentes porque es más fácil, y además porque implica un menor esfuerzo.
    Si la gente pudiera leer un resumen simplificado -que no banalizado- de las fuentes de un artículo, seguramente habría un cambio radical en la profesión periodística, cosa que no conviene en absoluto al mencionado régimen de monopolio virtual en el que el gran público ha vivido desde hace décadas.

    No es ninguna disculpa para el periodismo ciudadano, pero se comprende que no pueda pagar a sus redactores no profesionales o semi-profesionales, porque el propio “periodismo de verdad” (esta vez sí con sarcasmo) paga con becas todo lo que puede, y con contratos basura el resto de las tareas más necesarias de su área profesional…
    ¡Y aún así la mayor parte del periodismo es trabajo mal hecho! (y plataforma barata para publicistas mediocres).

    • Anónimo 25/01/2009 en 12:27

      gracias por el comentario
      Amigo Abel, tienes mas razón que un santo. Los temas tratados en el artículo están hechos con más inteción literaria que científica. Pero es verdad que en los temas que domino un poco más de mi especialidad (psicología, drogodependencias, terapias, etc) se plantean los mismos problemas a la hora de “divulgar”. En cualquier caso no creo que haya que darse por vencido. Creo que si se podrían democratizar un poco los conocimientos científicos. No creo que sea bueno sacralizar la ciencia y dejarla excluivamente en manos de sus administradores oficiales. Gracias de nuevo por tu acertado comentario

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