Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Ganan España e Italia… ¿Y Cataluña?

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En parte estoy de acuerdo, podemos estar contentos, anteayer se arrinconó el fatídico fantasma de la nueva peseta, nuestros gobernantes no utilizarán a su capricho la máquina de imprimir billetes

Barcelona. Y algo tan o más fatídico; en teoría en un próximo futuro será imposible que bandas de verdaderos estafadores gobiernen cajas de ahorros, ¡y hasta el Banco de España!, abriéndose pólizas ilimitadas a inmobiliarias quebradas o sin garantía, repartiéndose millones a mansalva vía sueldos o planes de pensiones y contratos blindados, o manteniendo y subvencionando inútiles y extraños entes o corporaciones.

En teoría en un próximo futuro será imposible que bandas de verdaderos estafadores gobiernen cajas de ahorros, ¡y hasta el Banco de España!

Por lo demás, mañana se sube la luz, o sea, el estropicio de un billón y largo pico de ‘deuda pública’ y ‘deuda financiera’ se deberá pagar a cargo de todos… lo que sigue siendo una entelequia. Tan entelequia como la del crecimiento.

Leo que la subvencionada prensa catalana comparte y se alegra de que España e Italia ‘ganen’. Lo único que se gana es que el batacazo del impago de la masa de deuda no se inicie de inmediato, pero la posibilidad de más deuda a cuentagotas, único remedio, tampoco es como para echar cohetes.

Es de suponer que la alegría de la Generalitat, transmitida por sus órganos publicitarios, se centra en que este verano se renovarán deudas y se pagará la nómina con las ‘transferencias’, puesto que el déficit continúa creciendo, del Estado Central, que a su vez, metido en 17 pozos sin fondo, las recibirá de la eurozona. Y por más que algún recalcitrante asegure que el traspaso de soberanía de Madrid a Bruselas es bueno para la hipotética independencia de Catalunya, no veo más que el más angelical de los romanticismos para mantener el argumento, considerando que en París la Catalunya Nord produce sarpullidos, y en Berlín el cuento de 1714 es intragable… antes de que no se liquiden todas las deudas españolas, o sea… nunca.

Cataluña, con o sin grandes sueños de independencia, deberá reajustar 32 años de estropicios y desfalcos, enderezar la anárquica construcción de una Generalitat organizada por un charlatán y sus corruptos secuaces expertos en quiebras, rematada por un tripartito de desaforados tras el enchufe y dietas, y liquidar decenas de miles de millones escondidos en los activos de sus fusionadas cajas de ahorros, o sin ‘subasta’ por su podredumbre, CatalunyaCaixa.

Sinceramente, no creo que nadie lo vea sencillo, en Barcelona estamos como antes del viernes, pero con el pastel encima de la mesa, y por suerte por mucho que la gran corrupción ‘catalanista’ o ‘socialista’ haya intentado que ‘cuanto peor, mejor’… el próximo futuro no ha mejorado ni para el corrupto sistema… ni para los catalanes.


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