Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Gaza, dos años después

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OPINIÓN / Gaza, 27 de diciembre de 2008

En las primeras horas de este fatídico día los F-16 israelíes bombardearon veintitrés objetivos, entre ellos edificaciones del gobierno y lanzaderas de cohetes, según indicaron diversas fuentes

Más o menos ésta es una de las frases que muchos pudimos leer en su día, aunque no obstante, las bombas, como de todos es bien sabido, no distinguen entre civiles y militares, por lo que finalmente numerosas viviendas y hospitales se vieron envueltas en una vorágine de destrucción y muerte durante el conflicto. Algunos medios calificaron el primer ataque como el más sangriento ocurrido en un solo día desde la guerra de los 6 días en 1967.

La franja de Gaza resultó seriamente dañada e innumerables edificios fueron destruidos, la mayor parte de ellos residenciales

Durante aproximadamente 20 días más continuaron las incursiones israelíes sobre la franja de Gaza, el gueto más grande de la historia de la humanidad, donde alrededor de un millón y medio de palestinos se hacinan condenados a sobrevivir en condiciones infrahumanas y evidentemente por debajo del umbral de la pobreza, pues además de contar con tasas de desempleo que en ocasiones han rondado el 80%, el férreo bloqueo israelí restringe la entrada de una ayuda humanitaria que al menos mejoraría mínimamente sus condiciones de vida.

Pero volviendo a lo acontecido hace unos dos años, decir que una vez finalizado el duro castigo y tras unas tres semanas de terribles bombardeos, fueron muchas las cifras que se dieron sobre el número de víctimas, dependiendo de si se daban desde un bando u otro, pero cabe destacar, para intentar así ser lo más objetivo posible, los datos de la organización israelí para los derechos humanos BTselem, que cifró el número de palestinos muertos en 1.387, de los que al menos 774 eran civiles, estando 320 de ellos por debajo de los 18 años. Por parte israelí fueron 14 los muertos, 11 soldados y 3 civiles. La franja de Gaza resultó seriamente dañada e innumerables edificios fueron destruidos, la mayor parte de ellos residenciales, pero igualmente sufrieron la ira de los ataques israelíes los hospitales y los almacenes de la ONU, donde se almacenaban víveres para la población.

Así es, ni Naciones Unidas se libró del castigo, algo que, por otro lado, ya no sorprende en absoluto, pues al parecer Israel es el único país en el mundo al que se le consiente que, de forma sistemática, ignore y vulnere las resoluciones de la ONU. Hasta 26 resoluciones diferentes ha incumplido, siendo además el único Estado que según parece no ha presentado límites a sus fronteras, tal y como al menos se recomienda al pertenecer a dicha organización. No obstante, y como también es bien sabido, la doble vara de medir de la comunidad internacional casi siempre suele finalmente decantarse de su parte, pues a pesar de sus continuos incumplimientos, nunca recibe severas sanciones como en su día las recibieron Sudáfrica, Yugoslavia, Irak y tantos otros que no cumplieron los mandatos de Naciones Unidas.

¿Es defenderse seguir construyendo viviendas ilegales en los territorios ocupados para usurpar las tierras a sus legítimos dueños?

Y pienso que es precisamente por tal motivo por el que no es de extrañar que sus militares utilicen bombas de racimo y fósforo blanco, entre otro tipo de armamento. Amnistía Internacional aseguró haber encontrado pruebas sobre el uso de fósforo blanco, un arma prohibida por el tratado de Ginebra si se utiliza en zonas habitadas por población civil y cuyo uso puede significar cometer un evidente crimen de guerra. Además, y según afirmaron dos médicos noruegos, parece ser que en su ofensiva el ejército israelí utilizó un arma experimental denominada ‘explosivos de metal inerte denso’, por lo que uno de los galenos llegó a declarar que: “Hay una fuerte sospecha de que Gaza está siendo usada como laboratorio de pruebas para nuevas armas”, lo cual, insistimos, no es de extrañar al comprobar la impunidad con que Israel actúa a nivel internacional, agradeciendo por lo visto incluso a un gobierno como el español, que se archiven las acusaciones existentes en sus juzgados sobre posibles crímenes de guerra cometidos por los militares israelíes.

Así es, ver para creer, pero la desvergüenza y el cinismo mundial llega hasta tal punto que consiente que un premio Nobel de la Paz, como en su día fue Shimón Peres, presidente además de Israel, siga conservando por lo visto su galardón a pesar de agradecer que se hayan archivado esas acusaciones que finalmente podrían ser crímenes contra la humanidad. Ya nada pues nos puede llegar a sorprender en este conflicto enquistado en el tiempo por la desidia del mundo, pero, sobre todo, por la de muchos de aquellos que ostentan el poder.

Continuamente se trata de maquillar la imagen de Israel alegando en su defensa que simplemente se está defendiendo, pero… ¿es defenderse seguir construyendo viviendas ilegales en los territorios ocupados para usurpar las tierras a sus legítimos dueños? ¿Es esto buscar la paz, o más bien lo que se pretende es ir eliminando paulatinamente la presencia palestina en su propia tierra? La verdad es que la obviedad de este hecho es tan evidente, que al menos por lo que parece hasta un niño de 8 años podría responder a la pregunta sin temor alguno a equivocarse.

Desde 2006 los efectos sanitarios del bloqueo han consistido en el estancamiento de la esperanza de vida y el aumento de la mortalidad de niños menores de 5 años

Pero hablando de niños, habría que tener en cuenta un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que indicaba que “desde 2006 los efectos sanitarios del bloqueo han consistido en el estancamiento de la esperanza de vida, el aumento de la mortalidad de niños menores de 5 años y el retraso del crecimiento en la niñez. El aislamiento de la población ha ido en desmedro de su salud mental: por ejemplo, aproximadamente el 30% de los niños en edad escolar presentan secuelas importantes a raíz de las experiencias que han vivido, lo cual puede tener efectos graves en el futuro como pueden ser abulia, alienación y comportamiento destructivo y violento”.

Pero después de todo lo dicho… ¿cómo está la situación unos dos años después? Pues bien, por lo visto, en la actualidad no sólo sigue en vigor el inhumano bloqueo sino que, además, hace unos meses pudimos comprobar el ‘acto de piratería’ protagonizado por el ejército israelí contra una flotilla humanitaria que intentaba entrar ayuda en Gaza. Incluso en otro territorio palestino como es Cisjordania, hemos podido comprobar que hace poco se reinició la política israelí de construir asentamientos en los territorios ocupados.

Por lo tanto, y después de todo lo comentado hasta el momento muchos suponemos que, por desgracia, quizá dentro de uno o dos años más todo seguirá igual o incluso peor, pero al menos pienso que cada día somos más los ciudadanos que podemos gritar bien alto y con orgullo que siempre habrá algo que distingue a unas personas de otras, algo no material y que no se puede tocar, pero que sin embargo convierte a los seres humanos en mucho más que un simple conglomerado de carne y huesos. Sí, ese algo etéreo y abstracto se denomina solidaridad, y por ese motivo, sin pretender recibir nada a cambio, creo que somos cientos de miles, y me gustaría pensar que millones, los que seguiremos luchando por todas aquellas personas que sufren los sinsabores de la pobreza y la humillación cotidiana, a cambio, eso sí, de una simple sonrisa.

Víctor J. Maicas es escritor

 

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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