Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Gran dilema: ¿encabezará Artur Mas la manifestación de la Diada?

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Bruselas, IRPF y pensiones

Barcelona. Ni la excarcelación del etarra torturado y torturador, ni el Bundesbank con el sí o no a los bonos españoles, ni siquiera la terrible vuelta de vacaciones de Rajoy con la sierra de podar, preocupa en la Generalitat.

En realidad todo es lo mismo: a final de mes deben pagar las nóminas, y por tanto han de pasar por Madrid, y soltarle a la cara al que te mantiene que no quieres ni verle, o sea, irte con otro… con la Independencia… parece muy fuerte.

A final de mes deben pagar las nóminas, y por tanto han de pasar por Madrid, y soltarle a la cara al que te mantiene que no quieres ni verle, o sea, irte con otro… con la Independencia

Mi estúpida tesis tiene su correspondiente dogma: “nos han esquilmado” y además se necesita un ‘pacto fiscal’ para que Cataluña pueda sostener los servicios públicos a la altura alcanzada. ¡Y tiene razón Catalunya!, el Estado de la Autonomías, repito, no tiene ni pies ni cabeza, lo montaron unos vividores repartiéndose poder y presupuestos.

En Madrid seguro que responden que las ‘balanzas fiscales’ son una entelequia, que la burbuja inmobiliaria más la gran corrupción (esto lo escribe mi fantasía) han reventado toda norma y previsión, que España, incluida Catalunya, está endeudada hasta la quiebra, que no hay un duro, y que se independicen o no, el problema es el acreedor, Europa, ¡que quiere cobrar!

Bruselas y el déficit, las cajas de ahorros quebradas, pensiones ¡en peligro! precisamente porque juró o prometió no tocarlas, y el IRPF que mete mano a pensiones y asalariados con recaudación inmediata, conforman la margarita a desojar tras las vacaciones de Rajoy. Si Artur Mas encabeza manifestaciones, puede que le vaya bien a Rajoy para mostrar a Merkel la conflictiva situación, cediendo a la compra de bonos sin necesidad previa del duro rescate.

Me imagino un grupo de ‘hombres de negro’ llegados de Madrid entrando por la gran puerta de la Generalitat en la Plaza de San Jaime. Recuerdo una situación similar que presencié en un pequeño banco con trajeados inspectores-interventores del Banco de España, ocupando de inmediato, inmisericorde, el despacho y sillón del director general y vicepresidente ejecutivo. Seguro que Artur Mas y varios de sus íntimos han vivido parecidas situaciones con interventores judiciales entre los cientos o miles de ‘concursos de acreedores’, ‘suspensiones de pagos’ o quiebras de su entorno privado. Ahora ni se traumatizarían, tienen sobrada experiencia. Hasta me imagino su capacidad de corromper dispuesta a repartirse lo que de sí diera el podrido pastel. Porque si en una empresa privada siempre existe algún activo, aunque solo sea para que los jueces acepten el balance, en la administración pública el chorro de impuestos no se detiene… la deseada fuente del continuo elixir.


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