Martes 27 de septiembre de 2016,
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“La Transición ha negado espacios a quienes fuimos protagonistas”

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ENTREVISTA / Francisco Martínez, ‘guerrillero Quico’, es autor del libro autobiográfico ‘Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido’

En el libro ‘Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido’, ‘guerrillero Quico’, como se conoce a Francisco Martínez, cuenta su vida con la guerrilla antifranquista –con la que colaboró desde niño- y su exilio tras la derrota republicana.

Tania Judith Baeza. ¿Cómo surgió la idea de plasmar sus vivencias en un libro?

Francisco Martínez. Necesidad obliga. Yo he tenido una vida y un trabajo clandestino, con la esperanza de que cuando llegáramos a la supuesta libertad, todo mi compromiso con un pueblo, unos valores que se debían defender y el sacrificio… la vida en el exilio –siguiendo treinta y tantos años en el exilio, después de toda una vida clandestina aquí. Desde niño y luego de forma más frontal en la guerrilla cuatro años y pico. Muchos de mis camaradas murieron en el camino. Para mí eso era un legado muy importante, que cualquier democracia, y sobre todo el PCE, debe tener en cuenta. Pero como la transición se hizo con una negociación que incluía la renuncia a un patrimonio moral y político que yo defendí y considero irrenunciable, esperé hasta el 82. Al ver que ni mi partido, ni ningún otro, piden el reconocimiento público de la democracia a quienes luchamos por ella, comencé a escribir.

La transición se hizo con una negociación que incluía la renuncia a un patrimonio moral y político que yo defendí y considero irrenunciable

T.J.B. ¿Y cómo fue el proceso de redacción?

F.M. Pues lo escribí dividiendo la historia en dos etapas. En la primera etapa hago un relato de mi vida como guerrillero. Mientras que los historiadores se dirigen a los archivos, que no están depurados y sólo contienen la información de la policía franquista, yo me baso en mi propia experiencia ofreciendo el contraste a los datos que ellos han estado revelando. Un espacio de reconocimiento de todos los protagonistas que yo conocí. Hasta la fecha había una información de la época falsa, o por lo menos carente de los testimonios de guerrilleros, lo que convierte a las historias en fraudulentas por sesgadas. También falta una Comisión de la Verdad que hubiera tenido que depurar los archivos franquistas hasta convertirlos en neutrales, porque hoy en día siguen siendo partidistas.

Cuando tuve este primer relato, traté de que alguna editorial sacara el libro con mis vivencias como guerrillero y reivindicando el papel de los mismos, pero no era material interesante.

T.J.B. Y, durante la redacción de esa primera etapa, ¿fue difícil seleccionar qué anécdotas o historias tenían cabida en el libro y cuáles no?

F.M. Conté lo que recordaba. Estuve de guerrillero a finales de los 40 y empecé a escribir el libro casi 30 años más tarde. Yo no tenía ningún archivo ni ningún diario.

T.J.B. Y, de entre lo que recordaba, ¿censuró o maquilló alguna de las acciones en las que participó?

F.M. No, no, yo empecé escribiendo ya con la intención de no maquillar. Yo asumo incluso los errores que pudimos tener. Yo cuento mi versión de los hechos y la versión del pueblo con quien yo vivía, los demócratas. Yo respondo ante cualquiera de todo lo que hice, de hecho hubiera querido que alguien me hubiera preguntado para verificar la verdad que no se incluyó en los archivos. De todas maneras no se pueden meter en 200 páginas cuatro años de lucha guerrillera más todo lo que había vivido anteriormente en la clandestinidad, porque mi implicación con la guerrilla venía desde niño.

Mientras que los historiadores se dirigen a los archivos, que sólo contienen la información de la policía franquista, yo me baso en mi propia experiencia ofreciendo el contraste a sus datos

T.J.B. Ha dicho que en España ninguna editorial se interesó por su obra. Supongo que por eso se publicó antes en Francia la traducción que su hija hizo de ‘Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido’. ¿Por qué cree que allí sí consiguió que fuera editado?

F.M. Porque allí sí que hay una democracia real, pero nuestra democracia que no quiere hablar del pasado…  El pasar página de la Transición ha traído otras consecuencias: como negar espacios a quienes fuimos protagonistas. Nosotros reclamamos que se rompa el silencio.

T.J.B. Finalmente el libro llegó a España, ¿cómo se consiguió?

F.M. La edición española fue una casualidad. Me llamaron para participar en una charla con escritores e historiadores en Salamanca. Allí me encontré con un escritor, José María Merino, con quien volví hasta Madrid en autobús. Durante el viaje le conté mi historia y me dijo que iba a tratar de que me lo publicaran. Él formaba parte de un consejo de edición de la Diputación de León y fue allí donde me lo editaron. Fue una edición muy barata que ellos distribuyeron. Y estuvo bien porque yo fui guerrillero en León y Galicia. Entonces hablo mucho de aquella zona en el libro.

T.J.B. También hay una edición en gallego. ¿Cómo surgió esta traducción?

F.M. Esta edición es el resultado de mis actividades. Con el libro en castellano seguí dando charlas, presentaciones, etc., en todos los sitios donde me llamaban. Haciendo unos trabajos de Memoria Histórica en Galicia. En 2006, el gobierno gallego de aquel momento, declaró ese año como el de la memoria. En los actos que se celebraron por allí con tal motivo me di a conocer. Entonces la editorial nacionalista ‘A nosa terra’ me propuso editarlo en gallego. Y, por supuesto, que dije sí.

El pasar página de la Transición ha traído otras consecuencias: como negar espacios a quienes fuimos protagonistas. Nosotros reclamamos que se rompa el silencio

T.J.B. En la última edición ha habido cambios en el libro, supongo que será la segunda etapa de la escritura de la que ha hablado antes, ¿no?

F.M. Sí. Pensé que debía darle continuidad a aquel primer relato con la historia de mi exilio, que es la segunda parte, ‘Memoria cautiva’, que lleva ese nombre porque mi propio partido, Partido Comunista de España, por la dinámica de la transición no nos ha concedido espacios de expresión.

T.J.B. Ha realizado muchas presentaciones de su biografía, aunque usted dice que es un libro para reivindicar la memoria del guerrillero. ¿Cómo es la respuesta de los asistentes?

F.M. La verdad es que hay interés dentro del movimiento asociativo de la memoria histórica. También hay interés, por identificación política, entre  los simpatizantes de Izquierda Unida y el Partido Comunista. Pero fuera de este círculo no hay interés, aunque he podido participar como guerrillero en institutos.

Imagen: Archivo, guerra y exilio


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