Viernes 18 de abril de 2014,
Bottup.com

¿Hacia la guerra de las divisas?

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (2 votos, media: 6,00 de 10)
Mario Draghi, Gobernador del BCE, junto a Tim Geithner, Secretario del Tesoro de EE.UU,

Mario Draghi, Gobernador del BCE, junto a Tim Geithner, Secretario del Tesoro de EE.UU,

La devaluación en la que están inmersas numerosas economías puede dar lugar a un escenario inflacionista que aminore la deuda

Según un análisis publicado por The Wall Street Journal “muchos países están buscando devaluar sus monedas para incrementar sus exportaciones y salir así de la crisis actual” ante la imposibilidad de adoptar medidas como el ‘quantitative easing‘, utilizado por EE.UU. y el Reino Unido para incrementar la masa monetaria y debilitar sus monedas, lo que no ha impedido que China siga con su anclaje con el dólar que le permite ir de la mano de la moneda estadounidense, por lo que los economistas abogan por una devaluación coordinada y esperan que esta guerra de las divisas consiga frenar el proceso deflacionista en el que se encuentra sumergido buena parte del mundo, pues una inflación ordenada sería la tabla de salvación de las economías al producirse una enorme transferencia de riqueza de los ahorradores a los prestatarios, nos contaba ya en 2010 El Economista.

EE.UU. continua con las presiones para que China deje ‘flotar’ su moneda. China es el mayor poseedor de divisa estadounidense

EE.UU. lleva muchos años presionando a China para que deje flotar su moneda (yuan o renminbi), ya que consideran que la mantienen artificialmente depreciada, a pesar de que el yuan se apreció un 21% en los tres años que transcurrieron desde que en 2005 Pekín puso fin a la dependencia única del yuan con el dólar y pasó a ligarlo a una cesta de divisas, que incluye el euro y en 2008 impuso el anclaje con el billete verde para hacer frente a la crisis económica mundial ( 6,8 unidades). Además, China sería propietaria de 585.000 millones de Dólares en bonos del Tesoro Público de EE.UU., e invierte en dólares para limitar la subida de su propia moneda (pues un incremento acelerado de la misma haría a la industria china menos competitiva) lo que le convierte en el mayor acreedor de EE.UU. y le hace totalmente ‘dolardependiente’.

Así, pues, ambas economías se retroalimentan al conjugar la exuberante liquidez china (las reservas de divisas de China alcanzaron los 3,3 billones de dólares a finales del 2012, representando más del 32 por ciento de la totalidad del mundo) con la desorbitante deuda externa de EE.UU. (rozando los 16 billones de dólares), pero caso de que China consiga mantener su anclaje al dólar (lo que permitiría seguir engrasando su máquina exportadora y que sus reservas mantengan su valor) la respuesta inevitable por parte de EE.UU. será desencadenar una guerra comercial cuyos primeros bocetos ya están perfilados.

El dilema del BCE

El anuncio de Mario Draghi de un nuevo plan de compra de deuda soberana para los países de la zona Euro que lo solicitaran, provocó la relajación de las primas de riesgo y al mismo tiempo la revalorización estratosférica del euro (subida del 10% respecto a dólar y del 25% frente al yen), con la consiguiente constricción de las exportaciones de la Eurozona.

Las inyecciones de liquidez del BCE para mantener fuerte al euro hacen que las exportaciones europeas se resientan

Así, según euronews.com, la locomotora alemana habría retrocedido en el cuarto trimestre del 2012, debido a la reducción en la producción industrial por la débil demanda europea, no siendo descartable su entrada en recesión en 2013.

Aunque el BCE adoptó medidas como el recorte de los tipos de interés tres veces (25 puntos básicos cada vez), la relajación de los requisitos que exige a los activos que los bancos presentan como garantía para financiarse y las dos inyecciones de liquidez a largo plazo, la llamada barra libre (LTRO), el mandato estricto del BCE sobre la inflación dificulta la adopción de medidas para incrementar la masa monetaria (quantitative easing) que podrían debilitar al Euro, por lo que tras la flexibilización del yen llevada a cabo por el Banco de Japón (en un agresivo movimiento de piezas para compensar el déficit récord de 6,9 millones de yenes (59.000 millones de Euros en el 2012), los mercados volverán a presionar al euro al alza, pudiendo poner en jaque a la economía de la eurozona y a la independencia del BCE.

Ante este escenario, el Financial Times cree que el BCE debería tener ya preparado un plan de choque que podría contemplar la bajada de tipos en medio punto hasta el 0,25% e incluso la implementación de tipos negativos para la facilidad de depósitos, lo que obligaría los bancos de la eurozona a pagar por dormir su dinero en el BCE. Sin embargo, dichas medidas serían un arma de doble filo ante el escenario estanflacionista que se perfila en la eurozona para 2013, al conjugarse las tensiones inflacionistas (2,2% en los países de la eurozona en diciembre de 2012), con el regreso de la eurozona a escenarios ya olvidados de Double Dip (crecimiento negativo del 0, 2% para 2013 según el FMI).

Caso de efectuar Draghi estos audaces movimientos, asistiríamos a una devaluación progresiva de las diferentes divisas por parte de los Bancos Centrales Mundiales, la ruptura del sistema de paridad de las divisas internacionales y la posterior libre fluctuación de las mismas, lo que unido a la posible implementación por EE.UU. y la UE de medidas proteccionistas (fomento del consumo de productos nacionales), en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas; subvenciones a la industria agroalimentaria para la instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, elevación de los parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes que obligarían a estos países (especialmente China e India) a costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, terminará por dibujar en el horizonte del próximo quinquenio un escenario en el que se pasará de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

Imagen: Fondo Monetario Internacional

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados, enlaces e imagen

Algunos datos no han podido ser verificados por la Redacción

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario