Domingo 20 de abril de 2014,
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El Capitolio puertorriqueño distingue a Ayala Cruz por su labor con los niños con cáncer

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OPINIÓN / Iván R. Ayala Cruz creó la Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc. tras la muerte de su hijo, de 7 años, debido a un cáncer cerebral

Como siempre, es nuestra responsabilidad como ciudadanos ser partícipes de todo aquello que cambie la visión cotidiana en nuestras naciones, sin tener temor a ejercer nuestro mejor criterio para enfrentarnos a los obstáculos cuando estos se presenten.

En medio de la crisis de valores económica, moral y política por la cual atravesamos muchos países de latinoamérica, en Puerto Rico existen personas que utilizan los momentos difíciles para crecer como personas y poder compartir las virtudes que poseen con todos los que les rodean, este es el caso de un joven puertorriqueño que deseo presentarles por esta excelente plataforma de la cual tengo el privilegio de ser parte.

El Licenciado Iván R. Ayala Cruz, un joven puertorriqueño de Ponce, municipio autónomo del sur de la isla de Puerto Rico, jamás pensó que su familia sería estremecida por causa de la enfermedad de uno de sus miembros más pequeños.

A Steven Anthony le diagnosticaron cáncer a los 6 años y 3 meses. Siete meses después fallecía

El 18 de julio de 2002 la familia Ayala Rivera recibe el obsequio más grande de cualquier ser humano, la llegada de Steven Anthony ‘Gogo’ Ayala Rivera.

De ser un niño completamente activo como cualquier niño de su edad, a sus 6 años y 3 meses, ‘Gogo’ es diagnosticado con un tumor cerebral canceroso meduloblastoma. Es aquí donde el núcleo familiar y todo el entorno es tocado directamente por la enfermedad.

Steven recibió tratamiento en el St. Jude Children`s Research Hospital en Memphis TN por un periodo de 7 meses, posterior a ello y por complicaciones en su tratamiento de quimioterapia, Steven fallece el 1 de junio de 2009, apagándose su tierna vida a la corta edad de 6 años y 10 meses, pero encendiendo una antorcha inapagable de fe, entrega, amor y esperanza por el cáncer pediátrico, que es hoy la propulsora de este nuevo reportaje que deseo compartirles.

Al momento del fallecimiento de su hijo, el Licenciado Ivan R. Ayala Cruz, realizó una promesa a su hijo la cual cito: “que su muerte no sería en vano y no descansaría en ayudar a los niños con cáncer en su memoria“.

El dolor de un padre y de toda una familia, comunidad de vecinos y amigos hace de ese momento en medio de la adversidad, el comienzo de la esperanza y el amor de todos los niños con cáncer en Puerto Rico. Lo que comenzó en el sur de Puerto Rico es ahora una promesa de vida extendida hacia toda la isla.

Es así como nace Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc., una fundación sin fines lucrativos registrada bajo el número 302158 del Departamento de Estado de Puerto Rico.

El 17 de septiembre de 2010 conozco al Licenciado Ivan R. Ayala Cruz en el Hospital Pediátrico Dr. Antonio Ortíz del Centro Médico de Río Piedras, sembrando la semilla del amor hacia los pacientes de cáncer pediátrico. Ese día lleva el obsequio a través de Go Gogo Foundation, la computadora que uno de nuestros niños de 11 añitos anhelaba, un niño que por este medio les presenté tras su posterior fallecimiento por la misma clase de tumor por la cual falleciera el hijo del licenciado Ayala, meduloblastoma. Ese día conozco a esta persona, cuya promesa a su hijo Steven se hizo presente desde ese 1 de junio de 2009. Se identificó al ver una entrevista que se le realizara al niño Carlos Iván en el programa ‘Entre Nosotras’ de WAPA TV Canal 4 en Puerto Rico y de inmediato se comunicó en directo y a través de su grupo luego se movilizaron para obsequiarle la mismo al niño y llevar una sonrisa que jamás olvidaremos en aquel momento.

El licenciado Ayala se identificó con nuestro paciente y niño símbolo de Junqueños a la Vanguardia Contra el Cáncer (JVCC), entidad sin fines lucrativos donde soy Manejador de Casos como parte de mis tareas como Funcionario público. Desde ese 17 de septiembre conocimos a una persona que realmente unido a un excelente equipo de trabajo se entregan día a día para lograr arrancar miles de sonrisas a la niñez puertorriqueña y a su vez llevar esa calidad de vida que nuestros pacientes de cáncer necesitan en medio de su enfermedad.

La Fundación creada por Iván R. Ayala Cruz intenta mejorar la calidad de vida de todos los menores enfermos de cáncer

Doy fe de la entrega de todo un batallón de ángeles lidereado por él, quien no tan solo es abogado, sino un guerrero fiel de nuestra niñez defendiendo sus justas causas por una mejor calidad de vida en medio de su enfermedad.

El trabajo de esta fundación es un llamado a nuestra conciencia, a nuestro rol cotidiano, nos reafirma como puertorriqueños, nos ofrece la oportunidad de oscultar más profundamente las necesidades en medio de los diagnósticos de la población con cáncer pediátrico, porque aún en medio de un desarrollo completamente normal, de repente el cáncer toca a sus puertas aún cuando en muchas ocasiones en sus núcleos familiares no hay secuencia alguna de dicha enfermedad.

Por lo cual, la lucha de un padre no se hace en vano, Steven dió paso como cada uno de nuestros niños con cáncer, a que despertemos mayor conciencia y actuemos, digamos presente y nos unamos a todo aquello que represente dicha esperanza en su calidad de vida.

El pasado martes 6 de septiembre de 2011, en el Capitolio de Puerto Rico, conocido como la Casa de las Leyes, se llevó a cabo un acto de encendido de luces color azul, color distintivo en el mes de concienciación del cáncer pediátrico, y se reconoció por medio de una resolución conjunta del Senado de Puerto Rico, una felicitación al licenciado Ivan R. Ayala Cruz y The Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc.

Dicho reconocimiento lleva el mensaje a través de esta fundación, para que todos nos unamos y elevemos un llamado colectivo a todos nuestros líderes sociales, políticos, entes religiosos y población en general para lograr llevar una mejor calidad de vida para nuestra población con cáncer infantil y recordar que dicha enfermedad no tan solo afecta al paciente, sino a su familia, cuidadores y a todo el entorno que le rodea. Hay que decir presente con sabiduría y aún cuando quizás no salgan palabras, simplemente una sonrisa, un abrazo o una palmada en el hombro es suficiente para poder demostrar que no están solos.

En medio de ese reconocimiento en el Capitolio, el maestro de ceremonia, el señor Edgardo Huertas, cierra el acto con unas palabras que calaron en lo más profundo de todos los presente y cito: “cada vez que hacemos sonreir a un niño y más si es paciente de cáncer, nos acercamos más a Dios y que todos los que allí presentes nos encontrábamos, reafirmábamos nuestro pacto y promesa de por vida con la población de cáncer infantil”.

Por esta razón, me tomé el tiempo para poder invitarles a conocer a todos en mi segunda patria, España, quienes a través de Bottup me ofrecen esta plataforma informativa como colaborador, y a todas las personas en los diferentes países representados, que les inspiremos sonrisas a caudal y seamos puentes de esperanza a la vida de nuestros niños y de sus familias en medio de su enfermedad.

El cáncer es cuestión de todos y si el mismo toca la vida de un niño aún más debemos ser solidarios y decir presente para ser entes de bálsamo pacificador en medio de sus vidas y familias.

Les invito a conoces The Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc, su misión, sus valores, la fe y la esperanza de todo un equipo de trabajo comprometido y valiente que día a día lo entregan todo por esos niños, un ejemplo de ello es como nuestros deportistas de elite apadrinan y respaldan esta iniciativa del licenciado Ayala, como lo hecen el vallista ganador de la medalla de plata recientemente en las competencias mundiales de atletismo en Daegu 2011, Javier Culson, también el atleta en 5 km y 10 km fondismo y atletismo Chino Soto, unidos a todos sus voluntarios que eficientemente entregan la milla extra en cada una de las actividades y compromisos de la fundación.

En lo personal y en lo profesional, estar presente en este merecido reconocimiento me hizo reafirmar mi pacto hacia los pacientes de cáncer. Así como el licenciado Ayala hizo aquella promesa ese 1 de junio de 2009, yo reafirmé la mía a Carlos Iván del pasado 10 de diciembre de 2010, en que todo cuanto podamos lograr por llegar al corazón y la conciencia sobre la importancia de hacer conocer las estadísticas del cáncer pediátrico y de los medios de ayuda para ellos una vez son diagnósticados, y el apoyo integral hacia toda la familia, entorno y demás tendrán mi absoluto y total respaldo.

Es grandioso conocer que en medio de todo lo que cualquier país atraviesa, existan personas dispuestas a dar a manos llenas del tiempo personal para lograr llegar a la necesidad de nuestra población de cáncer infantil e identificarse con esta causa y entregar esa calidad de vida que ellos necesitan.

No importan los obstáculos que se te presenten en el camino, con fe y determinación se puede establecer la verdadera diferencia, sin miedo ni dudas, simplemente confiados en que el cáncer pediátrico no es una agente externo a esta población más pequeña, también es parte activa de nuestra sociedad y son muchos los casos que a diario son diagnosticados.

Como dice el licenciado Ayala: únete.

Para mi es un verdadero privilegio reconocer en mi patria puertorriqueña que contamos con la integridad de personas que lo dejan todo para decir presente en las justas causas, aquellas que en ocasiones son obviadas por los medios noticiosos, pero son las que llenan de fe y esperanza a cualquier nación, porque elevan muy alto el listón de la hermandad, de la fuerza común que debe mover a cualquier persona capaz de comprender que unir esfuerzos mejora nuestra calidad de vida cotidiana, que cuando llegue el cáncer hasta la puerta de nuestros niños ya tengamos ese estímulo extra para ser confortados y puestos en acción, que aún cuando el golpe pegue fuerte, seamos capaces de mantenernos en pie sin dudar un momento en que así permaneceremos.

También deportistas de élite se unen a la causa de la Fundación apadrinando niños, como es el caso del medallista en los mundiales, Javier Culson y el atleta Chino Soto

El licenciado Iván R. Ayala Cruz ha logrado llegar al cimiento de las leyes puertorriqueñas y sembrar en ellos el mensaje de esperanza a través del mes de la concienciación de cáncer pediátrico, las leyes representadas en el Capitolio, ha logrado llevar el mensaje sanador de aliento por cada niño con cáncer y todo esto a través de la Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc.

El corto paso por lo terrenal de este angelito no mengua en absoluto la lucha de un padre, una familia, unos amigos, un pueblo y una nación que en medio del recuerdo se une para lograr hacer el de otros una realidad de mejora de la calidad de vida.

Así que no tengan miedo a unirse, propuestas como ésta son las que enaltecen nuestros valores porque los reafirman y logran unir a toda una ciudadanía dispuesta de servir y ofrecer a manos llenas todo el caudal que emana de su interior.

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”, Martin Luther King.

Que este movimiento creado por la Steven Anthony Ayala Rivera Foundation Inc. a través de su fundador, el Licenciado Iván R. Ayala Cruz, y de todos los que componen ese equipo de trabajo, sea un mecanismo necesario en nuestra sociedad para fortalecer los cimientos de la esperanza en medio de la población con cáncer pediátrico, que no dudemos en hacer sonreir, en acompañar, en buscar opciones, medios, oportunidades, en fin, calidad de vida que es lo que nuestros pacientes se merecen.

Hoy, un día más fuerte que ayer, que así veas en el espejo de tu vida la oportunidad de servir y no dejar pasar la hora de extender la mano en medio de fundaciones, grupos de apoyo y de todo aquello que mejore la calidad de vida de un paciente.

A ustedes que me leen a través de Bottup, gracias por la oportunidad de poder reseñar las cosas gratas que en medio de la adversidad y crisis que como en todo país suceden, son el gasoil que nos renueva y que nos inspira, la fuerza mayor que nos mueve y es menester y responsabilidad de cada quien el compartirlas. Por eso les he presentado esta historia de la vida cotidiana y de como un padre, en medio de su dolor, puede resurgir como el ave fénix y hacer de su experiencia una que consuele a otros y les haga el camino un poco mas suave.

Gracias a su lección hoy somos mejor persona.

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico


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