Viernes 22 de marzo de 2019,
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Hipocresía y orden internacional

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El Rey de Arabia Saudita

Abdullah bin Abdul Aziz al Saud, Rey de Arabia Saudita

El Gobierno de Arabia Saudí ha ejecutado a siete presos acusados de robo

Finalmente ocurrió. Los siete condenados a muerte por el gobierno de Arabia Saudí fueron ejecutados a pesar de la presión internacional ejercida para evitarlo por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos (entre ellas Amnistía Internacional) y miles de personas en todo el mundo.

En 2011 fueros ejecutadas 82 personas, cifra similar a 2012. La pena de muerte se contempla para delitos relacionados con droga, apostasía, robo y adulterio, entre otros

Pero, ¿dónde están las voces acusatorias que debieran poner el grito en el cielo y señalar a la monarquía saudí como una de las más sangrientas dictaduras del planeta? ¿Qué hacen ahora los mismos que denuncian a Irán como una dictadura ominosa o los que estimaron que una intervención militar en Irak fue necesaria para derrocar al tirano Sadan Husein?

Callan. Callan porque no tienen nada que decir y prefieren optar por el silencio cómplice.

Está claro. Arabia Saudí no pertenece al ‘eje del mal’, ese imaginario ente que Bush trazó en el mapa mundial después del atentado del 11-S para justificar su genocida ‘guerra contra el terror’.

Lejos de merecer la consideración de régimen dictatorial y cruento por parte de esos líderes políticos que enarbolan banderas de libertad y justicia y en nombre de ellas siembran la muerte, el gobierno saudí es un socio privilegiado de las principales ‘democracias’ occidentales. País amigo de los EE.UU. y potente enclave estratégico para el desarrollo de las políticas imperialistas que dicha potencia ha venido llevando a cabo en las últimas décadas.

Pero la realidad social y política de Arabia Saudí está más cerca del infierno que de otra cosa.

Arabia Saudí cuenta con uno de los índices de ejecuciones más altos del mundo. En 2011 fueron ejecutadas al menos 82 personas. En 2012 la cifra fue similar. El régimen saudí aplica la pena de muerte para una diversidad de delitos entre los que se incluyen delitos de drogas, apostasía, brujería y hechicería. La ejecución suele llevarse a cabo por decapitación y en una plaza pública. No existen garantías de protección jurídica en los juicios y a menudo las ‘confesiones’ son obtenidas bajo tortura. Tampoco existe una legislación como tal, puesto que la ley que se aplica es una interpretación sumamente restrictiva de la sharia.

En el reino saudita las mujeres no tienen derechos. No pueden caminar solas, ni trabajar o estudiar sin consentimiento, ni conducir, ni votar

En el reino de los Saud, las mujeres distan poco de ser una masa despreciable. No tienen apenas ningún derecho. No pueden caminar solas, ni viajar solas, ni estudiar ni trabajar, si no es con el consentimiento explícito de algún varón de la familia. Tampoco pueden conducir coches. Por supuesto, les está prohibido votar o estudiar carreras relacionadas con el derecho, la arquitectura o la ingeniería. Un informe elaborado por el Foro Económico Mundial de 2009 situaba al país en el puesto 130 de 134 países en materia de discriminación sexual.

La familia real saudí se ha mantenido en el poder a sangre y fuego a lo largo de todos estos años. En la península arábiga no es posible ninguna muestra de disidencia. No hay libertad de expresión, ni de reunión, ni de asociación. La censura de Internet es un procedimiento habitual. En 2011, con el estallido de las revueltas árabes, al Gobierno no le tembló el puso a la hora de reprimir un conato de rebelión en el sur del país, donde se concentra la población chií y donde se hallan los mayores yacimientos de petróleo, el principal -y casi único- tesoro del país.

Pero la represión ejercida por el gobierno saudí va más allá de sus fronteras. En 2009 bombardéo territorios del país vecino, Yemen, provocando la muerte de civiles, y posteriormente ha actuado apoyando la estructura política del régimen yemení para evitar cualquier posible revuelta. En 2011 también envió tanques y más de mil militares en apoyo del Gobierno de Bahrein para reprimir las revueltas y permitir la continuidad de la monarquía en ese país.

Muchos extranjeros (provenientes fundamentalmente de otros países del continente asiático) son empleados como mano de obra barata en condiciones de esclavitud, siendo tratados como ciudadanos sin ningún tipo de derecho ni dignidad.

Para colmo, la teocracia saudí, gracias al inmenso poder económico de sus petrodólares, ha financiado por todo el mundo la construcción de mezquitas con la única intención de propagar su particular versión extremista y profundamente retrógrada del Islam: el wahhabismo. Existen, además, fundadas sospechas de que numerosos terroristas también han recibido apoyo económico y logístico por parte de los saudíes. Irónicamente, parte de ese terrorismo, inspirado por la ideología wahhabista (como Al Qaeda), ahora se vuelve en su contra y en contra de los intereses norteamericanos.

Su principal proveedor de armas es EE.UU., a quien provee de petróleo y le facilitan el control geoestratégico de la región

Sin embargo, nada de esto parece preocuparle a los gobiernos democráticos de occidente, quienes se presentan al mundo como paladines de los derechos humanos. Es más: sin el fuerte apoyo de los EE.UU., la propia supervivencia del régimen de los Saud habría sido y sería muchísimo más difícil.

No es de extrañar que Arabia Saudí sea un país armado hasta los dientes. La familia de los Saud depende desesperadamente del uso de las armas para poder mantener su propio estatus de lujo y perversión decadente, dada la creciente oposición social a la que debe enfrentarse. ¿Y quién es el principal proveedor de armas del régimen saudí? Evidentemente, los EE.UU. No en vano, en 2010, Obama firmó con Arabia Saudí la mayor venta de armas de su historia, por un valor de 60.000 millones de dólares.

A su vez, a EE.UU. le sale muy rentable esta relación de amistad puesto que la península arábiga le vende el codiciado oro negro y le proporciona, además, un valioso apoyo geoestratégico para el control de toda la zona del Oriente Medio, prestándole, entre otras cosas, sus bases militares. Así pues, la relación de cooperación y amistad entre EE.UU. y Arabia Saudí es altamente beneficiosa para ambas partes.

En España, son ampliamente conocidas las excelentes relaciones personales entre el rey Abdullah y el Rey Juan Carlos, quien ha llegado incluso a intermediar para promover la firma de contratos comerciales entre algunas empresas de nuestro país y el país árabe. Un empresario vinculado a la familia real saudí financió el viaje a Botswana en el que el monarca español se fracturó la cadera mientras estaba de cacería matando elefantes. En nuestro país Abdullah ha sido acogido con todos los honores y llegó a recibir incluso el Toisón de Oro en 2007 de la mano del rey Juan Carlos. El actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también intermedió a favor de Repsol y Gas Natural Fenosa para que el rey saudí considerara la inversión en dichas empresas. El ministro de Defensa viajó el año pasado a Arabia Saudí para cerrar un acuerdo millonario sobre la venta de armas al Gobierno de los Saud.

El rey Abdullah y el rey Juan Carlos mantienen excelentes relaciones. En España, el monarca saudí ha recibido el Toisón de Oro en 2007

Pero, ¿qué hay de los derechos humanos? ¿Cómo andan por allí, en aquella desértica y vasta península, dejada de la mano de Alá? Nada importa esta cuestión a quienes se llenan de orgullo haciendo discursos grandicoluentes acerca de los grandes valores de la democracia. La democracia de la que ellos hablan es mera retórica vacía, puro maquillaje.

Los derechos humanos son asunto de poca consideración cuando se trata de hacer negocios. Mal andan las cosas en este mundo cuando tenemos un orden internacional tan deplorable que permite que individuos abyectos como Abdullah se paseen tranquilamente por las cancillerías, sean recibidos con pleitesía y reciban medallas, mientras se declaran guerras arbitrarias en nombre de falsos principios, se saquean naciones y se destruyen millones de vidas solamente por preservar un sistema absurdo y criminal basado en un equilibrio de intereses tan precario como mezquino.

Pero, mientras tanto, los derechos humanos seguirán siendo esa preocupación que mantiene en alerta a aquellos que simplemente desean vivir en un mundo decente. Un mundo que no produzca vergüenza a la humanidad que en él habita.

Imagen: 20minutos.es

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

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4 Comentarios

  1. http://www./ 14/11/2016 en 16:21

    Salve.Imagina se FHC iria dizer uma coisa ho-rro-ro-sa dessas do Lulla.Imagina só o burburinho nos campi do Brasil:O Fernandinho, héin, quem diria… isso ainda vai acabar revertendo em benefício da Direita!É… realmente impossível FHC&Co. produzirem uma nota a impremssa dando o nome aos bois, Coronel…

  2. http://www./ 13/11/2016 en 14:48

    rolas man is pigesniu tabletu vienas labai didelis minusas nepatiko,tai wifi silpnumas.nusinesus i kita kambari praktiskai neimanoma naudotis.siauras traukimo laukas.nezinau kaip su brangesniais tabletais,bet kelis pigesnius issibandziau namie ir nusprendziau nepirkt.nors labai norejau.o su nesiojamais kompais jokiu problemu,traukia visuose trijuose kambariuose po 3-4 padalas.o sito aparato wifi kaip?

  3. It’s a relief to find someone who can explain things so well

  4. Hello! Congratulations to you at your 25 year wedding anniversary is celebrated my husband and I are 22/9 2009th Would like to participate and win this great candy. Have a nice day. Hugs Ulla

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