Martes 24 de octubre de 2017,
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¿Aún no sabes si vas a votar?

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Comparto con Marc Vidal mi desprecio por el holgazán político, aquel que se enorgullece cuando dice “yo no entiendo de política, pero son todos iguales“. Comparto al 100% la afirmación que cita de Bertol Bretch y que él completa.

Opinión

“el analfabeto político es un ser peligroso”
porque en su desidia se esconde la abstención, y detrás de ella los
políticos se permiten controlar con más exactitud las tendencias y usos
electorales.

Y es que está, para mi gusto, demasiado extendida esa generalización
de que todos los políticos son iguales; la generalización de los casos de corrupción urbanística (incluso se han elaborado mapas de la geografía de la corrupción que evidencian poco menos que en todas partes cuecen habas,
si bien en unas más que en otras) quizá contribuya aún más a fijar en
el ideario colectivo esta idea de que los políticos únicamente miran
por su propio interés y sólo se acuerdan de los ciudadanos cada cuatro
años, cuando se acercan las elecciones, momento en el cual se ponen
todos a hacer obras como locos, a besar gente, cortar cintas rojas y a inaugurar culminaciones.

Sin embargo, creo que el dilema está mal planteado: no creo que la
desafección ciudadana respecto a la política se deba a la corrupción,
sino que la corrupción se debe a la desafección de la ciudadanía respecto a la política. Me explico:

Recojo los números que exponía ayer Jordi Sevilla en su blog:

Si en España hay más de 8.000 municipios, si el número
medio de concejales que se eligen es de once –como sabéis, varía en
función del número de habitantes– y si asumimos que por término medio
se presentan tres candidaturas y añadimos las autonómicas, en estos
momentos hay entorno a 300.000 conciudadanos presentándose a las
elecciones y pidiendo que sus vecinos le den la confianza para llevar
los asuntos públicos durante los próximos cuatro años. 300.000 aspirantes que resultaran en unos 100.000 electos. La mayoría no cobrará por su trabajo municipal. La mayoría con profesiones alternativas. La inmensa, inmensísima mayoría, gente con ganas de acudir a las instituciones para servir a los demás y no para servirse de ellas en beneficio propio.

“No creo que la desafección ciudadana respecto a la política se deba a la corrupción, sino que la corrupción se debe a la desafección de la ciudadanía respecto a la política”

Afirmaciones que comparto. Ahora bien, cuando el resto de la
ciudadanía nos desentendemos de la política, hacemos como que eso no va
con nosotros y sólo nos interesamos por la política (con suerte) una
vez cada cuatro años cuando nos reclaman para acudir al colegio
electoral, lo que estamos haciendo de hecho es dejar manos libres a los
cuatro corruptos para que se lucren a manos llenas a costa de todos los
contribuyentes, darles carta blanca para que metan mano en la caja
cuando nadie está mirando. Marc lo describe de forma lúcida:

Este tipo de ignorante político voluntario desconoce que
por su culpa existen políticos corruptos, gestores inútiles,
presidentes de chiste y concejales indocumentados decidiendo el futuro
económico y el plan estratégico de turno de tu pueblo.

¿O alguien se imagina la cámara de seguridad de un banco sin una
cámara de seguridad grabando las 24 horas del día? ¿Qué tentanciones no
pasarán por la cabeza de aquel que tenga la llave para entrar? Pues en
política lo mismo: ¿cómo podemos quejarnos de que los políticos no
cumplen lo que prometen, de que están en política para forrarse, de que
no hacen su trabajo, si nos desentendemos de nuestra obligación cívica
de tenerles controlados y decimos orgullosos que pasamos de política?

“¿Cómo podemos quejarnos de que los políticos no cumplen lo que prometen (…) si nos desentendemos de nuestra obligación cívica de tenerles controlados y decimos orgullosos que pasamos de política?”

Tres de cada cuatro españoles muestran desinterés por las noticias relacionadas con la política.
Esto equivale a apagar la cámara de seguridad de la cámara acorazada y
distribuir copias de la llave de acceso a unos cuantos empleados.

Cierto es, también, que los medios de comunicación tienen una parte
importante de responsabilidad en este tema, en la manera de tratar las
noticias relacionadas con la política, en utilizar un lenguaje
difícilmente accesible en unos casos, cuando no directamente demagógico
y manipulador en otros. La prensa gratuita ha hecho un gran favor para
mejorar este punto, haciendo la información sobre política mucho más
accesible al público en general, si bien queda mucho trabajo todavía
por hacer y la forma de tratar las noticias en estos diarios a veces
está bastante alejada de los estándares de calidad que a mí me
gustarían, cometiendo errores de bulto unas veces y en otras siendo
abiertamente tendenciosos. De hecho, tienden a reproducir los mismos
“fallos” que en la prensa de pago, con la diferencia de que esta última
tiene una sección editorial que permite detectar inmediatamente la
línea de cada medio y contextualizar las noticias, algo de lo que
carecen los diarios gratuitos.

Las carencias formativas que tenemos con respecto a nuestro propio
sistema electoral también darían mucho de qué hablar, y en ese sentido
esperemos que la asignatura Educación para la Ciudadanía, que se empezará a impartir el curso que viene
en los colegios e institutos, venga a paliar este déficit (para los que
ya no vamos a cursar esta asignatura, para resolver algunas dudas no
viene mal echarle un vistazo al post de Pablo Moreno, Todo lo que siempre quiso saber sobre el sistema electoral español y nunca se atrevió a preguntar).

Desconozco si esta actitud hunde sus raíces en la historia reciente
de nuestro país, en los 40 años de dictadura durante los cuales las
madres recomendaban a sus hijos tú no te metas en política, y el “yo de política no entiendo”
era casi tanto una técnica defensiva como el reflejo de una realidad en
la que la carencia de libertad de opinión conducía irremediablemente a
un estado de carencia de opciones reales que llevaran la sociedad a
poder formarse una opinión más allá de las escasas opciones disponibles.

“No podemos trasladar la responsabilidad de nuestra falta de conciencia política ni en nuestro pasado, ni en los medios de comunicación, ni en la educación recibida. Nuestra falta de conciencia política y de responsabilidad ciudadana se debe, única y exclusivamente, a nuestra propia vagancia”

Sin embargo, no podemos trasladar la responsabilidad de nuestra
falta de conciencia política ni en nuestro pasado, ni en los medios de
comunicación, ni en la educación recibida. Nuestra falta de conciencia
política y de responsabilidad ciudadana se debe, única y
exclusivamente, a nuestra propia vagancia. A que “demasiados problemas
tenemos” (¿y de dónde te crees que vienen, amigo?), y nos resulta mucho
más cómodo y entretenido sentarnos en el sofá a ver un partido de
fútbol, un programa del corazón, una serie o una película que
mantenernos informados de lo que sucede entre los que nos gobiernan.
¿Quizá vemos demasiado lejos las vicisitudes políticas, creemos que no
nos afectan? ¡Gran error! Como dice Marc:

El iletrado o palurdo político no oye, no participa ni
le interesan lo acontecimientos políticos. Desconoce que el precio de
sus gayumbos, de sus zapatos, del vino, de los tratamientos médicos, la
cobertura de su teléfono, la velocidad máxima permitida, la
urbanización de su plaza, la iluminación de su calle, el coste de su
vida y hasta el aire que respira dependen de decisiones políticas.

Nuestra responsabilidad como ciudadanos no consiste tanto en votar
una vez cada cuatro años, como en fiscalizar la acción de gobierno
durante esos cuatro años, para poder acudir a las urnas con una opinión
formada, en lugar de desentendernos con ese “¡Bah! si todos son iguales…” que no evidencia más que vagancia intelectual del que le encanta quejarse pero nunca mueve el culo. Pablo Moreno explica que:

Si de verdad crees que son iguales leete ambos programas
y veras que ambos prometen que te van a a hacer la vida mejor, pero las
formas de conseguirlo son muy diferentes. Decir “son los dos iguales”
porque ambos dicen que quieren aumentar el empleo y facilitar el acceso
a la vivienda es quedarse en la superficie. ¡Claro que los dos quieren
eso! ¿Qué clase de persona no querría eso para su ciudad? La diferencia
esta en como unos y otros planean resolver el problema, y esas
soluciones no se parecen en nada. Las soluciones propuestas son el
reflejo simple de los valores en los que cree cada uno, así que uno
tiene que decidir cuales son los valores por los que apuesta. No se
trata de votar a un grande, se trata de votar guiado por tus valores.

Si os he de ser sincera, pedirle a alguien que cree que todos los
partidos son iguales que se lea el programa electoral de los distintos
partidos políticos por los que podría votar me parece propio de una
película de ciencia ficción de serie B. Sin embargo, de una forma más
sencilla y mucho más breve, a Javier se le ocurren más de 30 motivos para ir a votar este domingo. A mí se me ocurre uno para no perder de vista a aquéllos a los que hemos votado y a los que no: que no nos tomen el pelo. Por este motivo no puedo menos que aplaudir iniciativas como Lo Prometido es Deuda,
que pretende ser un recopilatorio de promesas electorales realizadas
durante esta campaña electoral, un respositorio de promesas donde poder
consultarlas y reclamarlas a sus autores si no cumplen con lo
prometido. Pero para eso tenemos que controlarles durante estos 4 años,
y pedirles cuentas en las próximas elecciones. Porque votar no es un
acto que se realice cada 4 años: votar es una decisión consciente y
meditada, no durante 15 días de campaña electoral y los que sean de precampaña, sino durante los 4 años anteriores.

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1 comentario

  1. Anónimo 08/03/2008 en 9:51

    al que le gusta que vote y al que no que no lo haga, pues en democracia aqui hace todo el mundo lo que le da la gana y se pasa las leyes por el forro de los co…..es. a lo mejor hay quien no vota por ser democraticamiente real, y no una panda de listos vacios de alma, para mi”bastardos de la vida”, o sea que eso de vagos vamos a dejarlo para los muchos que votan que mas bien son aquellos que buscan en esos politicos la forma de no trabajar, no insulteis y respetar que bastante hay que aguantar viendo a estos hijos de …….

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