Martes 06 de diciembre de 2016,
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¿Hacia un nuevo crack bursátil?

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Se amontonan diversos elementos que podrían llevar a un estallido que finiquitase la globalización económica del último decenio

La burbuja actual sería hija de la euforia de Wall Strett (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras los resultados de los llamados ‘Test de estrés’ de las entidades financieras llevadas a cabo por la Administración de EEUU; de la llegada de pequeños y medianos inversores tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y de la bajada espectacular de los rendimientos de Fondos de Inversión y Renta fija y, en especial, del regreso a los parqués de los brokers especulativos a la caza de gangas virtuales tras el hundimiento del precio del petróleo y las ‘commodities’ agrícolas en Bienio 2008-2009.

Génesis de la burbuja: Racionalidad limitada
La desconexión con la realidad por parte de los inversores les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados (creándose un mundo virtual de especulación financiera que nada tendría que ver con la economía real) y a extrapolar las rentabilidades actuales como un derecho vitalicio, lo que unido a la pérdida de credibilidad de las agencias de calificación como Moody’s (al no haber predicho la actual crisis), coadyuva a que el mercado permanezca insensible al recorte de rating de las compañías que cotizan en la bolsa.

La desconexión con la realidad por parte de los inversores les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados 

Especulación
El proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, lo que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual. Así, el precio del activo llega a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios, (hasta límites inferiores a su nivel natural) dejando tras de sí un reguero de deudas (crack bursátil).

Incertidumbre sobre el nivel suelo de los valores bursátiles
Un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados. El nivel suelo de las bolsas mundiales (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), debería situarse a mes de agosto de 2011 en la horquilla de los 7.000-8.000 puntos en mercados bursátiles como el Dow Jones, Nikkei o el Ibex 35, debido a la mayor virulencia y profundidad que presenta la crisis económica y muy lejos de los estratosféricos techos de julio del 2011, rememorando valores de octubre del 2008.

La previsible subida de tipos de interés por parte del BCE en los próximos meses impactará sobre las hipotecas y axfisiará a varias capas sociales

Nuevo Jueves negro bursátil
El temor de los inversores a una nueva recesión como la ocurrida tras la crisis financiera de 2008 marcó el desempeño de las bolsas mundiales con una caída del MSCI World del 4,3%, anotando su mayor retroceso diario en más de dos años y acumulando una caída semanal del 7,48% (el Ibex 35 habría sufrido una caída del 10 % en la semana negra de agosto y Wall Strett un 4 %).

Así, el gasto de los consumidores de Estados Unidos descendió en junio en 15.440 millones de euros, (lo que representa el primer descenso del gasto desde septiembre de 2009) y unida a la registrada por el sector manufacturero (ISM), volvió a sembrar la desconfianza entre los inversores a pesar de que Barack Obama consiguió evitar in extremis que Estados Unidos cayera en ‘default’ y lograr que su Gobierno pueda continuar endeudándose por un montante de más de dos billones cien mil millones de dólares adicionales hasta 2013.

Psicosis de un ‘Double Dip’
Las prima de riesgo italiana y española (medida por el diferencial de los bonos nacionales a diez años con el bund alemán), se mueven en la horquilla de 370-390 puntos, lo que unido al incesante aumento de la deuda externa de ambos países, contribuirá a que la prima de riesgo aumente y el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales.

La depreciación del Euro, la especulación y el alza del precio de los alimentos podría dar lugar a un ‘Double Dip’ y a episodios de estanflación

Además, la previsible subida de tipos de interés por parte del BCE (entre 0,25 y 0,50 puntos) para el segundo semestre de 2011, debido al riesgo de un escenario inflacionista (2,3% en los países de la Eurozona), tendrá un inmediato impacto en hipotecas y préstamos bancarios, consiguiente asfixia económica de amplias capas sociales y un dramático aumento de la morosidad y los embargos de viviendas y locales comerciales.

Ello, aunado con la inevitable depreciación del euro frente al dólar debido al riesgo de un ‘default’ controlado de Grecia, Irlanda , Portugal, Italia y España, las dudas sobre la recuperación económica en EEUU y el alza galopante del precio de las ‘commodities’ agrícolas (debido a factores medioambientales como sequías e inundaciones) y el regreso de la especulación de la mano de los fondos de inversión ante el reciente crash bursátil, podría dar lugar al ‘Double Dip y a episodios de estanflación para el 2012 en la mayor parte de las economías del Primer Mundo, lo que confabulado con el elevado endeudamiento de las empresas podría producir un nuevo crak bursátil en el horizonte de 2012.

Dicho estallido bursátil tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil de 2000-2002). Como daños colaterales traerá la ruina de millones de pequeños inversores, todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras, frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra Mundial. Todo ello aunado con incrementos espectaculares del déficit Público y de la Deuda Externa, retornando a compartimentos económicos estancos y consiguiente finiquito a la globalización económica del último decenio.


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