Jueves 29 de septiembre de 2016,
Bottup.com

¿Hacia una geopolítica ‘interpares’?

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

Todo indica que el uniteralismo de Bush está dejando paso al bilateralismo de Obama, que tendría de parteners a China y Rusia

Las últimas elecciones democráticas del último quinquenio han estado marcadas por acusaciones inequívocas de fraude electoral (Irán y Afganistán), aislamiento internacional de los gobiernos democráticamente elegidos (Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Franja de Gaza); pseudo- elecciones para intentar edulcorar ‘golpes de mano blandos’ (Honduras) y aceptación por la Comunidad Internacional de sistemas políticos devenidos en meros gobiernos autocráticos (Bielorrusia, Georgia y Rusia).

Estados Unidos ya no sería el gendarme del mundo y buscaría compartir las decisiones con sus aliados tradicionales

De todo ello, se deduce que estaríamos en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de la nueva ola desestabilizadora mundial, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en la próxima década), originada por el ocaso de la economía global; la pérdida de credibilidad democrática de incontables gobiernos de países del Tercer Mundo; el declive de EEUU como primera potencia mundial y la irrupción de nuevos actores en el marco geopolítico mundial (China, Rusia, India y Brasil) y que tendrían a Honduras, Paraguay, Afganistán, Turquía y Paquistán como paradigmas de los llamados ‘golpes virtuales o postmodernos‘ que protagonizarán la próxima década en el nuevo escenario geopolítico mundial (Fuente: Nueva ola desestabilizadora mundial).

Como conclusión, podemos decir que Estados Unidos ya no sería el gendarme del mundo y buscaría compartir las decisiones con sus tradicionales aliados, pues verá disputada su hegemonía en áreas puntuales como el espacio, el ciberespacio o la información y es evidente la necesidad de articular y reforzar los acuerdos de seguridad cooperativos con objeto de compartir  los costes y responsabilidades con socios y aliados que entraña el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Sin embargo, dicha teoría habría quedado ya obsoleta, pues EEUU se verá obligado a contar con dos actores fundamentales en el nuevo status quo que surgirá tras la actual crisis económica global: Rusia y China, por lo que asistiríamos a al entronización de la ‘Geopolítica de interpares’, basada en la troika EEUU-Rusia-China y quedando la UE, India y Brasil como convidados de piedra.

Establecimiento de la política de ‘coexistencia pacífica’ con Rusia
El presidente estadounidense, Barack Obama, habría aparcado el proyecto del Escudo de Misiles Antibalísticos (NDM), sustituyéndolo por ‘un nuevo sistema de defensa antimisil móvil’. Pero tras esta espectacular declaración, se escondería una jugada maquiavélica que intentaría convertir a Rusia en colaborador necesario en la salvaguarda de la paz y estabilidad mundiales. Pero la prueba de fuego será la Renovación del Tratado Start I (Tratado de Reducción de Armas Ofensivas), que expiró en diciembre de 2009 y que podría concluir con la firma de un nuevo y necesario tratado de Misiles Antibalísticos (MAB) que provocaría la sustitución del Unilateralismo de Bush por la del Bilateralismo EEUU-Rusia. (Fuente: Nueva etapa en las relaciones bilaterales EEUU- Rusia).

Nacimiento del G-2 virtual tras la superación de los contenciosos EEUU- China

Se estaría en puertas de conseguir el verdadero objetivo de la Casa Blanca: un pacto con China para sancionar a Irán

Tras los desencuentros con China a raíz de la petición norteamericana de la depreciación del yuan, la ciberguerra plasmada en el cierre de Google.cn , la boutade de Obama de la venta de armas a Taiwan y sus coqueteos mediáticos en la intimidad con el Dalai Lama, se estaría en puertas de conseguir el verdadero objetivo de la Casa Blanca: un pacto con China para sancionar a Irán.

Irán ha adquirido una dimensión de potencia regional gracias a la política errática de Estados Unidos en Iraq (fruto de la miopía política de la Administración Busch, obsesionada con el Eje del Mal), al eliminar a sus rivales ideológicos, los radicales talibanes suníes y a Sadam Husein, con el subisiguiente vacío de poder en la zona y ha reafirmado su derecho inalienable a la nuclearización. Pero tras las presiones diplomáticas del sexteto de mediadores internacionales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania y China), “podría alcanzarse un acuerdo para que Teherán enriquezca su uranio hasta el 20% en Rusia antes de que el Estado francés lo transforme en combustible para el reactor iraní, siempre bajo control de la OIEA”.

Dicho acuerdo permitiría un mejor control del stock de uranio enriquecido de Irán, (fuente de inquietud entre los occidentales e Israel, que temen que Teherán lo pueda emplear para fabricar armas atómicas, acusaciones que Irán ha desmentido siempre categóricamente) y lograría la resolución del contencioso nuclear de EEUU con Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, tras lograr que se reconozca su lugar en el concierto regional recuperando el papel de ‘gendarme del Golfo’ que los estadounidenses confiaron al Sha de Persia e incrementando la cooperación con EEUU relativa a la seguridad en Iraq y Afganistán. (Fuente: Los contenciosos de Obama con China)

En caso de superarse los contenciosos actuales, asistiríamos al reforzamiento de un G-2  (EEUU- China) virtual o informal, siguiendo las doctrinas de Kissinger y Brzezinski. Así, En un artículo publicado el 12 de enero por el New Tork Times, titulado ‘La ocasión para un nuevo orden mundial’, Kissinger considera ya a China una gran potencia (felow superpower), desaconseja el proteccionismo o tratar a China como enemigo (lo que llegaría a convertirla en verdadero enemigo) y pide que se eleven a un nuevo nivel las relaciones entre Estados Unidos y China, sobre la base del concepto de destino común, siguiendo el modelo de la relación trasatlántica tras la segunda guerra mundial. (Fuente: elinformal.es)


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario