Martes 27 de septiembre de 2016,
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¡A privatizar!

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OPINIÓN / En los últimos años nos han incitado a consumir y a comprar una casa en propiedad, pero ahora el Estado no aplica sus propias recetas, sino que privatiza y recorta gastos

Es curioso, pues en estos últimos años nos han incitado a comprar y a consumir sin control al tiempo que a tener una casa propia y no de alquiler, al contrario de lo que sucede en algunos de los países europeos que disfrutan de más y mejores ventajas sociales que nosotros. Pero curiosamente el Estado ha sido el primero en no practicar ‘la recomendación’ que se promulgaba, puesto que durante las últimas décadas ha ido privatizando (o sea, vendiendo) su propio patrimonio (es decir, el de todos). En cierto modo, sería como si ahora se nos incitase a todos a no comprar y a vender todo lo que tenemos, o lo que sería lo mismo, a buscarnos un futuro que podríamos denominar de ‘pan para hoy, y hambre para mañana’, pues a diferencia de algunos países nórdicos en los que el Estado les subvenciona el alquiler, siempre y cuando sea necesario, aquí las mejoras sociales las van recortando día a día.

Es como si hubiésemos vendido nuestro piso (nuestras empresas estatales), y ahora tuviésemos que pagar un alquiler para mantener, por ejemplo, las ventajas en educación, sanidad y pensiones (más impuestos indirectos para suplir los beneficios de antaño)

Pues bien, si esto que están haciendo nuestros gobernantes de las últimas décadas lo aplicamos a los recursos del Estado, por hacer un símil para que se pueda entender mejor, es como si ahora a nivel de las mejoras sociales se nos propusiera ‘vivir de alquiler’ para mantener dichas prestaciones sociales, pues los beneficios en otrora de las grandes empresas que tuvo el Estado se han de suplir con impuestos a la población, como por ejemplo la injusta subida del IVA, ya que lo pagan por igual tanto los más ricos como los más desfavorecidos. Es como si hubiésemos vendido nuestro piso (nuestras empresas estatales), y ahora tuviésemos que pagar un alquiler para mantener, por ejemplo, las ventajas en educación, sanidad y pensiones (más impuestos indirectos para suplir los beneficios de antaño). Pero con un agravante, puesto que al menos por lo que parece, ni tan siquiera hemos disfrutado plenamente del dinero de la venta (es cierto que se utilizó para hacer frente a otras crisis, pero habría que valorar cómo se ha gastado el dinero de las privatizaciones de estas empresas para comprobar si se ha dedicado o no en interés de la gran mayoría, pues por lo que nos dicen ya apenas queda dinero en la caja ‘de todos’ y poco a poco nos vamos quedando sin patrimonio, cosa que según parece ya nos está pasando factura).

Sí, parece que últimamente todos los males se solucionan privatizando, por lo que están tratando por todos los medios de convencernos de que la privatización de estas grandes empresas es un avance. Pero cuando uno percibe que no suelen ser las peores empresas las que se privatizan, sino las mejores (esas que tienen grandes beneficios), a uno le da por pensar que es muy posible que le estén tomando el pelo. Porque verán, curiosamente en estos años se han privatizado empresas con grandes beneficios, como por ejemplo Telefónica, Argentaria, Repsol o Endesa, y sin embargo, empresas deficitarias como RENFE siguen formando parte del Estado (bueno, ahora ya se oyen rumores sobre su posible privatización debido a que con el AVE empezarán a haber beneficios, aunque curiosamente, según parece, la gran inversión para la construcción del vial haya corrido a cargo del Estado, o sea, a cargo de todos).

Así pues… ¿para quiénes creen que son un avance este tipo de privatizaciones, para el conjunto de la sociedad, o para los pocos que recibirán los beneficios tras la compra de una empresa rentable?

Ahora se dice que van a privatizar la gestión de los aeropuertos, pero por lo que parece tan sólo tienen ofertas de los más rentables (¿por qué no se les da el paquete entero, o es que las pérdidas siempre las tienen que pagar los de siempre?).

¿Para cuándo querrán hacer la privatización paulatina (para así no llamar demasiado la atención) de la sanidad, la educación y las pensiones?

Por lo tanto, por una parte los ciudadanos están sufriendo el que se estén mermando los ingresos del Estado con la consiguiente subida de los impuestos indirectos, y por otro lado, están comprobando que en lugar de recibir el Estado los grandes beneficios de las empresas relacionadas con la electricidad y el gas, por el contrario, cada vez tienen que soportar las constantes subidas de las tarifas de unas empresas que, por lo general, siempre suelen mostrar grandes beneficios en sus balances. Es decir, y para que se entienda muy claramente, miles de millones para unos pocos y nada, o sea, cero, para la gran mayoría. O lo que sería lo mismo, vemos cómo y de qué forma el refrán se vuelve la cumplir con el ‘pan para hoy (tras la venta del patrimonio) y hambre para mañana (tan sólo al cabo de unos pocos años)’.

Y si la única solución viable e imaginativa de quienes nos han gobernado ha sido vender patrimonio sin intentar buscar otra vía alternativa o de progreso para el futuro, creo que cualquier persona de este país hubiera sido capaz de llegar a tal conclusión.

¡Ah!, y otro bulo muy difundido para alentar dichas privatizaciones: “es que la empresa privada funciona mejor”. Bien, pues que se lo pregunten a los últimos afectados de Endesa en Cataluña o a los clientes de Telefónica respecto al trato y servicio que esta empresa ofrece ahora y el que recibían hace tan sólo unos años (por cierto, se supone que para que la gestión pública de cualquier empresa rentable funcione bien, tan sólo hace falta poner buenos gestores, y no buscar excusas simplistas de otro tipo).

Y viendo todo esto, y comprobando además que la ciudadanía en general por lo que parece no se entera de nada, o también podría ser que por alguna razón que no llego a entender está contenta con este tipo de privatizaciones, mi pregunta es la siguiente: ¿para cuándo querrán hacer la privatización paulatina (para así no llamar demasiado la atención) de la sanidad, la educación y las pensiones?

La verdad es que supongo que todos aquellos escasos privilegiados que en la actualidad reciben los grandes beneficios de estas empresas se estarán riendo a pleno pulmón de todos ‘los pringadillos’ que formamos parte de las clases menos pudientes, es decir, más del noventa por ciento de la población (antiguamente nos llamaban ‘el populacho’), pues en cierto modo es como si todos sin excepción hubiésemos sido accionistas de estas empresas, y ahora tan sólo unos pocos reciben los beneficios. Cierto es que no veíamos el dinero en nuestras manos, pero si hiciésemos cuentas comprenderíamos que muy posiblemente hemos estado sacando un gran beneficio al tener servicios gratuitos como la sanidad y la educación, sin tener que pagar más impuestos indirectos, como por ejemplo, la subida del IVA y tantos otros.

¿O es que tan sólo somos todos para lo complicado, y sólo unos pocos a la hora de reír?

Y ya por último, un pequeño y significativo apunte. Dicen que Hacienda somos todos, sobre todo cuando se trata de pagar, pero… ¿no deberíamos ser también todos cuando se trata de recoger los beneficios de unas empresas muy rentables y que por sus ganancias y prometedor futuro posiblemente nunca se hubiesen tenido que vender? ¿O es que tan sólo somos todos para lo complicado, y sólo unos pocos a la hora de reír?

Pero, en fin, como muchos de ustedes ya saben, lo peor de todo es que por lo que parece a la gran mayoría le importa bien poco que se privatice el patrimonio del Estado, aunque eso signifique echarse piedras sobre su propio tejado. ¡Ver para creer!

Víctor J. Maicas escritor


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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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