Sábado 01 de octubre de 2016,
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Imaginen: ¿qué significa el dinero para los ricos?

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OPINIÓN / Para un selecto club de millonarios la acumulación de dinero y bienes materiales significa alcanzar lo que más ansían: el poder

Por regla general, la casi totalidad de los seres humanos le dan un significado material al dinero, o sea, es como una especie de canje para obtener, en cierto sentido, algo que se puede tocar. Pero para ese selecto club de millonarios que en cierto modo rige el destino de todos los ciudadanos del mundo el dinero probablemente signifique, o mejor dicho, la acumulación de grandes cantidades de éste, una de las cosas que más ansían: poder.

Así pues, y si esto muy posiblemente es cierto, ¿creen que los más poderosos se van a poner a pensar lo que les puede costar una camisa o un pantalón, si a lo largo del día son capaces de ganar cantidades desorbitadas de ese ‘papel’ tan preciado? Evidentemente, probablemente no, en absoluto, pues el dinero no tiene el mismo significado para ellos que para nosotros, ya que tan sólo es el ciudadano de a pie, o sea, el que no es millonario, el que debe calcular continuamente a lo largo de un solo día los gastos que tiene para así no tener la desagradable sorpresa de llegar con apuros a final de mes…, o a final de año en el caso de los más afortunados.

¿Por qué esa codicia por acumular y acumular una riqueza que ni en cien vidas podrán gastar?

Pero entonces, si la gente rica y con poder sabe que por regla general (siempre y cuando no derrochen su fortuna de una u otra forma) van a tener su futuro asegurado, ¿por qué esa codicia por acumular y acumular una riqueza que ni en cien vidas podrán gastar? Pues, casi con toda seguridad, por poder, puesto que sin duda es la acumulación de riqueza en casi todos los sentidos la que dictamina tener más o menos un ‘determinado prestigio’ y, por lo tanto, el mencionado poder. Y así, de esta forma, parece ser que entran en esa vorágine legal, pero a todas luces inmoral, de acumular riqueza para desbancar a sus oponentes, pues ya no se trata de tener una buena calidad de vida, puesto que eso es algo que económicamente ya tienen más que superado, sino que de lo que se trata es de tener más casas y hoteles que nadie, como cuando de niños jugábamos al Monopoli. Pero el caso es que esto no es un juego, sino la vida real, y cuando acaba la partida, ya no todos se van a cenar a casa y a dormir arropados por sus padres, sino que millones de seres humanos (muchos de ellos niños, como cuando nosotros jugábamos a dicho juego) probablemente morirán de hambre y enfermedades o, en el mejor de los casos, trabajarán semi-esclavizados a cambio de un simple plato de arroz para poner en su triste y exigua mesa.

Pero aún así, supongo que muy posiblemente la mayoría de los ricos del planeta dirán que eso no es culpa suya, que no hay para todos, y que el mundo funciona así desde hace miles de años. Y cuando alguien les proponga, iluso el que lo haga, claro, que cambien su forma de pensar y que valoren el poder no por la riqueza monetaria sino por la material, es decir, que tener poder signifique invertir en la economía real construyendo fábricas y puestos de trabajo bien retribuidos y no especular comprando y vendiendo acciones con un dinero ficticio que sólo ayuda a crear desigualdades y miseria, entonces posiblemente le dirán que es un loco altruista y que no sabe cómo funciona el mundo. También es posible que le digan que es un blandengue sentimental y, por supuesto, si finalmente son muchos los que escuchan sus palabras, quizá empiecen a decir que es un tipo peligroso y que su locura puede crear el caos en la sociedad, en esa sociedad tan bien ideada tan sólo para unos cuantos.

¿se imaginan que viviésemos en una sociedad donde ser rico se midiese por las acciones en beneficio de la colectividad, y no por invertir grandes cantidades de dinero en acciones bursátiles o paraísos fiscales?

Sí, posiblemente le dirán que está loco, pero… ¿se imaginan que algún día viviésemos en una sociedad en donde ser rico se midiese a través de las acciones en beneficio de la colectividad, es decir, construir fábricas, abrir tiendas y crear puestos reales de trabajo y no, en cambio, a través de invertir grandes cantidades de dinero en acciones bursátiles o en paraísos fiscales? ¿Se imaginan también que todos los ricos, al tener asegurado su futuro y el de sus familias, admitieran que es de justicia pagar unos impuestos acordes a sus inmensos beneficios para que ese dinero que jamás podrán gastar ni en cien vidas sirviera para que millones de personas pudieran tener una vida digna?

¿Pueden llegar a imaginar que, en vez de que el conjunto de la sociedad sienta admiración por los multimillonarios, algún día los mirara con decepción por acumular tanta riqueza mientras no se haya erradicado la miseria en el mundo? ¿Y que contribuir a la sociedad pagando impuestos se vea más como una lógica obligación de justicia social, y no fuera necesario hacer donaciones benéficas a través de las cuales muchos millonarios dan la sensación de ser muy generosos y bondadosos por medio de esa especie de ‘sugerentes limosnas’? ¿Y son capaces de imaginar, igualmente, que se hiciera una ley en la que, una vez asegurada sobradamente la calidad de vida del individuo en cuestión, se pusiera un tope monetario para así evitar que acumulara dinero sin invertirlo en economía real?

Y puestos a imaginar, ¿se imaginan que para regir los destinos de una comunidad, es decir, para ser político, uno tuviera que demostrar sobradamente su honradez y capacidad intelectual para ocupar un puesto de tal responsabilidad? Por cierto, cuando hablo de capacidad intelectual me refiero a la real, es decir, no simplemente a tener uno o varios títulos académicos, ya que de lo contrario nos podemos encontrar con un nuevo George W. Bush (estudió en Yale y Harvard) y en cambio desechar mentes tan ilustres como la del malogradamente desaparecido, José Saramago (el cual, por circunstancias de la vida, no pudo cursar estudios universitarios).

Sí, ¿se imaginan que cambiara definitivamente la forma de pensar de la sociedad y que ser rico se midiese de otra forma?

Bien, pues imaginen, imaginen todo lo que quieran o puedan, pues tal y como está montada la sociedad de hoy en día, esto más que una utopía sería, de llevarse a cabo, un verdadero milagro, pero… ¿se imaginan, por último, que no sólo fueran los ricos los que cambiaran su forma de pensar y actuar, sino también el ciudadano de a pie, es decir, más del noventa por ciento de la población, para así no consentir esas diferencias tan abismales entre unos y otros y de esa forma por fin erradicar el hambre y la miseria extrema? Sí, ¿se imaginan que cambiara definitivamente la forma de pensar de la sociedad y que ser rico se midiese de otra forma?

En fin, pues hasta que ese momento llegue, si es que llega algún día, siempre nos quedará la ironía, esa magnífica ‘herramienta’ que, a pesar de que no es un arma definitiva para combatir las injusticias, sí por el contrario es una excelente táctica para hacer frente a la imbecilidad y estupidez del ser humano ante esa pretensión de intentar continuamente acumular y acumular sin pensar, aunque sólo sea por un momento, en todo aquello que le rodea y que en definitiva es lo que realmente importa.

Víctor J. Maicas es escritor


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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

1 comentario

  1. borikuaspain23 27/04/2011 en 3:57

    Saludos desde Puerto Rico, este reportaje de verdad que es uno que debe ser reflexionado por millones de personas en el mundo,ojalá se pueda llevar y presentar en muchos medios a ver si muchas personas con sus “grandes poderíos” económicos pudieran auto evaluarse y reinventarse un poco en nuestra sociedad actual.

    Enhorabuena por este reportaje que aporta mucha sustancia a aquellos que vemos quizás muchas áreas de nuestra sociedad desde un punto de mira con más simpleza y discernimiento.

    Peter Pantoja Santiago

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