Domingo 04 de diciembre de 2016,
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El agravio comparativo de los políticos mercenarios

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OPINIÓN / El mes pasado el PP mostraba su apoyo a un alumno que ha sufrido una posible discriminación, mientras el caso de Silvia, excluida del sistema educativo por más de dos años, sigue sin suscitar su apoyo

Leía a primeros de este mes la noticia que el PP sacaba en prensa referente a las explicaciones que pedía César Díez Solís a la Consejera de Educación y contrincante, Eva Mª Pérez, por un posible trato discriminatorio sufrido por un alumno objetor de Educación para la Ciudadanía en Badajoz.

Independientemente de la respetada opción de no asistir a las clases de Educación para la ciudadanía y la absurda respuesta del Sistema educativo extremeño para negar la estancia del alumno en la biblioteca del centro, según refieren los padres (como también suele hacerse generalizadamente al alumnado que no asiste a clases de Religión) y sin ánimo de desacreditar el, repito, respetable derecho de esos padres a elegir las mejores opciones que entiendan procedentes para la educación de su hijo, me parece gravísimo el agravio comparativo que se verifica en determinados casos por esa clase política que se desacredita constantemente a sí misma, al apostar por determinados casos y ningunear otros; obviamente buscando dentro de sus propias ideologías e idearios concretos una apología muy definida y específica, pero que nos indica que dentro de sus posibles votantes hay ciudadanos de primera y de otras muy inferiores categorías.

Me parece gravísimo el agravio comparativo que se verifica en determinados casos por esa clase política, que nos indica que dentro de sus posibles votantes hay ciudadanos de primera y de otras muy inferiores categorías

El celo ofrecido en este caso por el PP ha sido ejemplar, a través del responsable del área de Educación, César Díez Solís, y la petición de comparecencia de la penosa Consejera actual, Eva Mª Pérez, solicitando copia de cuantos documentos y requerimientos han dirigido los padres a la dirección del centro y a la administración educativa, y las respuestas de la misma, para poder contrastar las divergencias entre las afirmaciones que han realizado los padres y el claustro de profesores; no descartando, incluso si fuese necesario y en vista de los datos que se obtengan, acudir a la fiscalía de menores, según recoge la noticia.

Sin embargo, si bien en el caso comentado el interés y actitud han sido notables, este celo contrasta enormemente con el desprecio ofrecido a mi hija cuando, como a otras formaciones, acudí; más aún cuando la gravedad del caso de mi hija y familia era manifiestamente mucho más grave. A saber:

  • A mi hija se le discrimina por no atender, desde hace bastantes cursos, sus necesidades educativas específicas, en forma de adaptaciones curriculares no significativas, por su déficit atencional y jamás verificadas, como marca la LOE, la LIUNDAI, la LISMI, la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de las personas con Discapacidad, ratificada por España en el 2008; nuestra Carta Magna, etc.
  • A mi hija se le ha sometido a un constante y sistemático acoso escolar, en forma de exclusión, aislamiento, marginación, burlas, menosprecios, bulos, insultos y desprecios múltiples; entre otras cuestiones por no dotarla de las herramientas de inclusión, normalización y de apoyos concretos que siempre necesitó pero que jamás se le dieron.
  • Como consecuencia de este sistemático ambiente escolar polucionado, mi hija sufre un cuadro ansioso-depresivo con un notable stress postraumático, lo que evidentemente ha trasladado al ambiente familiar.
  • Obligada a salir del colegio, tras este sistemático acoso escolar, sin ni tan siquiera permitírsele cambio de aula e incluso posteriormente ni siquiera ser evaluada, se le intenta hacer que repita, por lo que se le niega que se matricule en el curso que le corresponde por conocimientos y por edad. Finalmente me veo obligado a matricularla en un colegio estadounidense, dado que yo no estaba dispuesto a que mi hija se tomase forzosamente un año sabático, dada la política ignominiosa y trágala del estamento educativo.
  • Paralelamente se falsean notas y datos de mi hija, estando hipotéticamente matriculada en su anterior colegio, Rodríguez Cruz de Villafranca de los Barros, donde se le van colocando supuestas faltas de asistencia durante casi dos años; mientras que en su nuevo colegio estadounidense los resultados académicos son notables.
  • Unido a este envenenado clima, se me ha denunciado falsamente por estamentos institucionales, tras mi lucha por que se reconozcan y se pongan en marcha los apoyos que la niña necesita: falsa denuncia en forma de apertura de expediente en 2007 por posible desprotección hacia mis hijos, finalmente archivada hace un mes, tras quedar la Consejería de Educación e Igualdad con el plumero al aire y del que no descarto sigan acosándome, como desde 2007 vengo sufriendo. Paralelamente incluso se me niegan becas para alumnado con necesidades educativas específicas, de forma ruin, cínica y represiva, a pesar de cumplir escrupulosamente cada exigencia. Incluso se trata de que se me niegue Justicia Gratuita para demandar a la Consejería en pleno.
  • Se realiza una campaña de descrédito local hacia mí y mi familia, en forma de muy graves bulos y rumorologías; arma muy característica en cualquier proceso de mobbing o acoso; en este caso institucional hacia mi persona y que da como resultado el aislamiento de la víctima por descrédito y etiquetamiento zafios.
  • Consecuencias finales añadidas al cuadro ansioso-depresivo de mi hija, su stress postraumático y su gran soledad y exclusión socio-escolar son la psicosomatización de quien escribe en forma de tres lesiones en la retina del ojo derecho, además de otros problemas diversos.
  • A su vez me he visto obligado a dejar mi trabajo desde hace casi tres años por ese muy grave estado anímico emocional de mi hija, donde ya comentó a su pediatra deseos de morirse tras quejarse reiteradamente durante muchas visitas vía urgencia, tras salir del colegio, del trato recibido en el mismo por compañeros y la falta total de apoyo y alerta del profesorado.
  • ¿Seguimos?

Para quienes quieran contrastar el interés en uno y otro caso, las ayudas ofrecidas y dadas por el PP, en este caso y en el de mi familia (nulos, por cierto, el mismo que recibí de las otras castas políticas a las que acudí) invito a repasar o hurgar en el siguiente link.

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