Viernes 09 de diciembre de 2016,
Bottup.com

¿Mujer o trabajadora? ¿A qué estamos jugando?

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

OPINIÓN / La reciente reforma laboral se suma a los impedimentos que la mujer encuentra para compaginar la maternidad con el trabajo

Desde hace unos años, los medios de comunicación en España se hacen eco del peligro que corre el país por el envejecimiento progresivo de la población. Los datos son alarmantes: cada vez nacen menos niños, mientras que la esperanza de vida se alarga hasta los 81 años como media. La situación realmente es preocupante ante la imposibilidad del sistema de la Seguridad Social de que una pequeña parte de los jóvenes españoles tengan que pagar las pensiones de millones de personas. Y eso que la llegada de extranjeros está equilibrando un poco este contexto.

Cada vez nacen menos niños, mientras que la esperanza de vida se alarga hasta los 81 años como media. Una pequeña parte de los jóvenes tienen que pagar las pensiones de millones de personas

Sin embargo, ¿qué estamos haciendo para contrarrestar esta tendencia?

Para solucionar un problema de estas características está claro que el principio de todo estaría en analizar las causas.

En primer lugar, a nadie se le escapa que España pasó en tan sólo una década de ser un país gobernado por una dictadura en la que se fomentaba el papel de la mujer como madre y esposa a una Monarquía Parlamentaria regida por la Constitución española de 1978 donde se consideraba a todos los ciudadanos iguales ante la ley. El avance, no puede dudarse, fue un paso de gigante hacia las libertades. Y con él, la mujer accedía por primera vez a la universidad de forma masiva y al mercado laboral, hasta ahora vetado para la mayor parte de las féminas.

El sistema democrático español luchó por conseguir la igualdad de género real y, aunque aún quedaban muchas lagunas, la mujer cada vez estaba teniendo un papel más protagonista en la sociedad. Por primera vez, ellas tomaban las riendas de su vida. Ya no dependía de su padre o esposo para abrir una cuenta en el banco, por ejemplo. No fue fácil, pero la mujer española estaba conquistando muchos campos. Bravo por ellas.

Pero la llegada de la mujer al mundo universitario y laboral no vino acompañada de un cambio de mentalidad y, mucho menos, de las estructuras políticas, económicas y culturales de la sociedad. A la mujer se le exigía ser mejor que los hombres en todo. Todos conocemos superwomans en nuestro barrio, nuestro trabajo o nuestra clase. Ahora debían ser igual de buenas que nuestras madres (cocineras, economistas, costureras…), pero además estar guapas y tener un buen trabajo. Si no, eras una fracasada.

Nadie enseñó a las mujeres a ser así, pero la sociedad con sus estructuras inamovibles nos lo recordaba cada día. Aunque, eso sí, las lagunas estaban ahí y cada días nos lo recordaban las noticias de muertes de mujeres a manos de sus maridos y novios, víctimas de la violencia de género. ¿Qué estaba pasando?

La llegada de la mujer al mundo universitario y laboral no vino acompañada de un cambio de mentalidad y, mucho menos, de las estructuras políticas, económicas y culturales

Simplemente, que la mujer había avanzado en la sociedad a un ritmo que fue incapaz de seguir la misma sociedad.

Porque existen muchas otras carencias para la mujer de hoy en día. Algunas no tan visibles como la bofetada de un maltratador.

Y no, no hablamos del tan cacareado techo de cristal que impide a la mujer acceder a los puestos de responsabilidad, hasta ahora reservado a los hombres. Nos referimos a la maternidad.

La mujer de hoy está más preparada que nunca. Sabe más de educación, psicología, salud, bienestar, etcétera, que nunca. Sin embargo, para muchas de ellas la maternidad es un sueño difícil de realizar. Primero los estudios, luego los jefes, la competencia de los compañeros, la soledad que muchas veces implica la profesionalidad… los problemas que acechan a la mujer para ser madre son innumerables.

Y el panorama, cada vez peor, como nos cuentan cada día los periódicos que nos anuncian que España tiene ya más de cinco millones de parados. Y subiendo. Ahí está la dichosa Reforma Laboral.

Mientras, el país preocupado por las tasas del Euribor, la prima de riesgo, la factura de la luz, la subida del gas o el envejecimiento progresivo de la población.

Pero, ¿qué estamos haciendo para cambiar todo esto? Simplemente, nada.

España está a años luz en protección de la mujer embarazada de los países del norte de Europa

Y, por eso, en un día como hoy os invito a reflexionar sobre este tema, porque que yo sepa en el artículo 14 de la Constitución española se nos recuerda claramente que

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que
pueda prevalecer discriminación alguna por razón
de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o
cualquier otra condición o circunstancia personal o
social”.

¿Realmente es así? ¿Qué podemos hacer para cambiarlo? España, sin ir más lejos, está a años luz en protección de la mujer embarazada de los países del norte de Europa. Ahora que miramos tanto a Alemania, estaría bien recordarlo.

Gracias a todos por seguirnos y por vuestros comentarios.

Fotografía


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario