Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Inmobiliaria Colonial, Metrovacesa y Reyal-Urbis

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La renovación de créditos y la adjudicación de activos e inmuebles enmascaran la especulación y la situación actual del sistema financiero

Inmobiliaria Colonial, Metrovacesa y Reyal-Urbis renuevan 17.000 millones de euros, casi 3 billones de pesetas. El saqueo a las caixas y bancos a través de la ‘gran burbuja piramidal’ se empaqueta en créditos que se renovarán hasta el infinito.

La Caixa y Banco de Santander son, en este caso, las mejores entidades financieras del mundo, según sus pagados publicistas y políticos. Esa suma no incluye los activos, pisos y terrenos, que a precios ‘burbuja’ se han adjudicado para rebajar la mastodóntica cantidad, ni menos aún las pérdidas acarreadas por la macro especulación en bolsa, quizá otro tanto. ¡Y aún se especula con esas acciones!

Se renueva, nada de acudir al juzgado para presentar ‘concurso de acreedores’, o sea, quiebra, que con la Ley en la mano es donde deberían estar, y ni hablar de enzarzarse inmobiliarios y banqueros en querellas

Nada de acudir al juzgado a presentar ‘concurso de acreedores’, que con la Ley en la mano es donde deberían estar

criminales, anunciadas antes de la firma del ‘empaquetamiento’. Nadie conocerá, ¡dentro de 20 años!, detalles del mayor expolio de la Historia de España, como en el caso ‘Hacienda de Barcelona’ ahora juzgado.

Me pregunto por qué uso el término ‘empaquetar’. Tenía unos veinte años y en la caja fuerte de la sección ‘cartera’, llena de letras de cambio, del Banco Comercial Transatlántico (actual Deutsche Bank) de Paseo de Gracia-Diagonal, había unos paquetes amarillentos que llamaron mi atención. Pregunté, eran créditos documentarios impagados por los países del este, de cuando la Guerra Mundial. Habían pasado quince años y el jefe me contestó que el comunismo caería y aquellos créditos pudieran reclamarse o adjudicarse los activos correspondientes. Me encogí de hombros, yo era un tanto rojillo, y pensé que aquel recalcitrante franquista y germanófilo, estaba loco. Ahora que soy germanófilo, de los alemanes dueños del euro, por consciente de que España únicamente puede esperar la salvación por su paciencia o intervención, rectifico muchos criterios de juventud.

Tras 50 años y caído el comunismo, nadie recordará aquellos fardos, al igual que dentro de otros 50 esos billones robados al sistema ni siquiera se encuentren en los rincones de las caixas y bancos, aunque sé que alguna caja andaluza aún guarda tras 25 años los avales impagados del Banco Garriga Nogués de Javier de la Rosa para comprar los socialistas de Narcís Serra la ‘prensa del movimiento’.

Países del este y Javier de la Rosa son anécdotas, pellizcos, pero las actuales cifras ocultan tras el guirigay de la crisis la quiebra del país, de su sistema financiero, cuyo final o empaquetamiento ni de lejos se vislumbra. De ahí surgen los previsibles 5 millones de parados. Y que los infinitos euros volcados por Europa (alemanes y franceses) sirvan para eso… empaquetar, olvidar, y consolidar en negro las fortunas acumuladas.


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