Viernes 09 de diciembre de 2016,
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¿Nueva crisis de los Misiles entre EE.UU. y Rusia?

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INTERPRETACIÓN / Análisis del progresivo deterioro de las relaciones ruso-estadounidenses y del posible retorno a escenarios ya olvidados de Guerra Fría

El presidente estadounidense, Barack Obama, inició su mandato aparcando el proyecto del Escudo de Misiles Antibalísticos (NDM) de su predecesor George H. Busch, convirtiendo así en un primer momento a Rusia en colaborador necesario en la salvaguarda de la paz y estabilidad mundiales y procediendo a la sustitución de la doctrina geopolítica del unilateralismo de Busch por la del multilateralismo rubricado con la Ratificación del Nuevo Tratado START III firmado por Medvedev y Obama, en abril de 2010 y aprobado posteriormente por ambas cámaras del Parlamento ruso y por el Congreso y Senado estadounidense.

Tras la intervención de la OTAN en Libia se ha producido una coincidencia de China y Rusia en forma de veto en la ONU

La paternidad de dicha doctrina cabría atribuirla al ingeniero geopolítico Zbigniew Brzezinski, cerebro gris de la Comisión Trilateral así como Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter entre el 77 y el 81 y en la actualidad asesor del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la Universidad Johns Hopkins de Washington D.C.

Así, en una entrevista a Gerald Posner del The Daily Beast (18 de septiembre de 2009), Brzezinski advierte sobre las consecuencias desastrosas de “una colisión estadounidense-iraní” de la que Estados Unidos y China saldrían seriamente afectados, mientras Rusia emergería como el gran triunfador, pues el previsible cierre del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico (donde atraviesa el transporte de petróleo destinado al noreste asiático -China, Japón, Sur-Corea-, Europa y Estados Unidos), elevaría el precio del oro negro a niveles estratosféricos y tendría severas repercusiones en la economía global, pasando a ser la UE totalmente crudodependentiente de Rusia.

Sin embargo, tras la intervención de la OTAN en Libia se habría producido una inusual coincidencia de China y Rusia en forma de veto en la ONU, con lo que podríamos asistir al nacimiento de una alianza ruso-china impulsada por Putin, que tendría su plasmación con la aparición en el escenario geopolítico mundial de la ‘Unión Euroasiática’ como alternativa económica y militar al bloque hegemónico occidental.

El pulso Obama-Pentágono

La retirada del Secretario de Defensa, Robert Gates y la salida del Consejero para la Seguridad Nacional, James Jones (encargado de consensuar las divergentes posturas de la Casa Blanca y el Pentágono sobre Afganistán), han dejado en evidencia las diferencias irreconciliables entre el Pentágono y el Comandante en Jefe, Presidente Obama.

Así, Obama se habría visto obligado a dar el visto bueno al Programa Phoenix (un programa dirigido por Cheney para asesinar a dirigentes de al-Qaeda, iniciado en 2001 después de los ataques del 11-S y mantenido en secreto ante el Congreso de EE.UU.), con el éxito mediático de la muerte de Bin Laden a manos de un comando de élite y designar al director de la CIA, Leon Panetta, como nuevo secretario de Defensa de Estados Unidos (reemplazando al secretario de Defensa, Robert Gates) y al comandante en jefe de la ISAF en Afganistán, el general David Petraeus, para suceder a Panetta al frente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En septiembre de 2009 Obama aprobó la implementación del nuevo sistema europeo de defensa antimisiles, que inquieta a los rusos

En septiembre de 2009 el presidente Obama (siguiendo la recomendación del Secretario de Defensa y de la Junta de Jefes de Estado) aprobaba la implementación del nuevo sistema europeo de defensa antimisiles (European Phased Adaptative Approach, EPAA), que en realidad se trata de un escudo antimisil global en el que los misiles interceptores emplazados en plataformas móviles pueden abatir blancos en un espacio común (a base de datos transmitidos por todos los radares y sistemas de reconocimiento optoelectrónico).

“La implementación del proyecto se realizará a través del sistema defensivo Aegis BMD, integrado en el sistema global de defensa de misiles balísticos BMDS y España emplazará en la base naval de Rota cuatro destructores estadounidenses con sistemas de misiles interceptores SM-3 y el sistema de combate Aegis Phased Adaptative Approach”, citando a Teresa de Fortuny y Xavier Bohigas en su artículo ‘Escudo Antimisiles en la Base de Rota‘ (Rebelion.org).

Desencuentros EEUU-Rusia

Rusia y la OTAN acordaron cooperar en la creación del escudo antimisiles para Europa en noviembre de 2010 en la Cumbre Bilateral de Lisboa, pues para Moscú es vital que la OTAN ofrezca garantías reales de que ese sistema no apuntará a Rusia y disponer de un documento jurídicamente vinculante al respecto.

Así, en una entrevista a RIA Novosti, Víctor Mizin, director adjunto del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Estatal de las Relaciones Internacionales de Rusia afirma que:

“nadie puede dar garantías que los elementos del sistema global de defensa antimisiles de la OTAN no sean desplegados cerca de la frontera con Rusia. (…) Hoy en día, estos sistemas no pueden molestarnos porque, de hecho, son simplemente los sistemas de defensa antiaérea, pero en un futuro, pueden emplearse para la lucha contra las ojivas de misiles rusos, especialmente si los buques con misiles interceptores se emplazan en el Océano Glacial Ártico”, advierte Mizin.

“Según los cálculos del Estado Mayor General de Rusia, a partir de 2015, el escudo antimisil europeo ya impactará negativamente el potencial de Rusia en el ámbito de disuasión nuclear, es decir, podrá interceptar una parte de los misiles balísticos rusos”, explicó a RIA Novosti el director de la revista rusa ‘Defensa Nacional’, Igor Korótchenko”, quien asimismo afirmó que “Moscú exige que los misiles interceptores emplazados en tierra sean alejadas de la frontera de Rusia a la distancia de su radio de acción”, con lo que la OTAN no podrá interceptar blancos sobre el territorio de Rusia sino tan sólo en el espacio aéreo de los países miembros de la Alianza Atlántica”.

“Sin embargo, las campañas electorales en Rusia y EE.UU. complican aún más la situación pues “el presidente estadounidense, Barack Obama, es incapaz de emprender algo en el ámbito de la política interior y exterior y el escudo antimisil es un lado fuerte de los republicanos”, destaca Mizin.”

Advertencia de Putin

El despliegue del sistema antimisiles en Europa no gusta a Putin, que pretende equiparar su potencial militar con el de EE.UU. en 2020, gracias a los ingresos por el crudo

En otro artículo de Ría Novosti se apunta: “Durante el encuentro con miembros del Club de Debates Valdái, el primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, advirtió a EEUU “que el despliegue del sistema estadounidense de defensa antimisiles (DAM) en Europa podría complicar las relaciones entre Moscú y Washington”, según comunicó a RiaNovosti Alexander Rahr, director del Centro Berthold Beinz del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores”.

Desde el principio de su mandato Presidencial en 2000, la obsesión de Putin ha sido la renovación de sus obsoletos arsenales armamentísticos con el reto de lograr en 2020 la equiparación de su potencial militar con el de EE.UU., para lo que cuenta con una dotación presupuestaria anual del 20% del PIB, aprovechando los sucesivos superávits conseguidos gracias a los espectaculares aumentos del precio del crudo, que pasaron de 10 dólares en 1998 a los más de 100 dólares de 2008.

Así, destinará 880.000 millones de rublos (unos 29.000 millones de dólares) para la defensa en 2012, lo que representa un aumento de 1,5 veces respecto a 2010 que comprende el contrato entre el Mindef y la empresa Astilleros Unidos Sevmarch, para la construcción de siete submarinos nucleares de cuarta generación Borei y Yasen (destinados a portar los novísimos cohetes balísticos intercontinentales de ojivas nucleares múltiples Bulavá y que serán la espina dorsal de la estrategia nuclear rusa para la próxima década).

¿Hacia la crisis de los misiles?

Según un artículo en Ria Novosti, el politólogo Vladímir Abrámov en un artículo publicado en Nezavisimaya Gazeta expresa que la provincia de Kaliningrado vuelve a desempeñar el papel de “pistola en la sien de Europa” como hace dos décadas.

Así, el embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, considera casi inminente el despliegue de misiles sobre plataforma móvil Iskander-M en Kaliningrado (enclave ruso situado entre Polonia y Lituania) y el despliegue de tres regimientos en Kozlesk encargados del manejo de los mismos), como respuesta al escudo antimisil que EE.UU. y la OTAN planean desplegar cerca de sus fronteras y que según Ria Novosti, “hacia 2020 será capaz de controlar la parte europea de su territorio hasta la cordillera de los Urales”.

Por otra parte, la firma por parte de Medvedev del Pacto por la Amistad y Cooperación con Raúl Castro será una importante inyección económica que contribuirá a sanear la maltrecha economía de la isla tras ser arrasada por sucesivos huracanes y ver mermados considerablemente sus ingresos por turismo debido al bloqueo de EE.UU. y a la crisis global (estimados en 60.000 millones dólares) y en el supuesto de deteriorarse las relaciones entre EE.UU. y Rusia, podríamos asistir a la firma de un nuevo tratado de colaboración militar de Cuba con  Rusia (rememorando el Pacto Secreto firmado en 1960 en Moscú entre Raúl Castro y Jruschov).

Dicho acuerdo incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington así como la instalación de bases dotadas con misiles Iskander y con aviones estratégicos con armas nucleares (los temibles TU-160 conocidos en Occidente como BlackJak) y podría terminar reeditando la ‘Crisis de los Misiles’ de Cuba y la posterior firma con Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962).


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