Viernes 09 de diciembre de 2016,
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¿Por qué los beneficios del café no llegan a los productores?

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Aunque el café mueve 71.000 millones de dólares al año, la mayoría de los caficultores vive con menos de 2 dólares al día

La sed de café en el mundo parece insaciable. Un nuevo informe sobre la materia prima publicado por la Fairtrade Foundation (la asociación del Sello Fairtrade en Inglaterra) pone de relieve cómo el consumo de café casi se ha duplicado en los 40 últimos años, con las economía emergentes de Brasil, la India y Europa del Este al frente de la demanda, y a pesar de ello los pequeños productores siguen luchando por sobrevivir.

El consumo global de café casi se ha duplicado en los últimos 40 años, alcanzando, sólo en 2011, los 8 millones de toneladas, lo que ha significado 23.500 millones de dólares en divisas a los países exportadores de café.

Pese a que el consumo de café se ha duplicado en los últimos 40 años no ha repercutido en la calidad de vida de los 25 millones de pequeños productores que cultivan el 80%

Pero la mayor parte del dinero del comercio del café -de un valor mundial de 71.000 millones de dolares el año pasado – se lo lleva un número relativamente pequeño de empresas en los países consumidores que manufacturan y comercializan el café que compramos en nuestras tiendas y cafeterías.

Los 25 millones de pequeños productores que cultivan el 80 por ciento del café mundial siguen sin conseguir su parte justa de la riqueza generada por su trabajo. Están en la parte baja de la cadena de suministro, con poco poder para negociar un precio decente con los intermediarios locales que compran su café. Los caficultores suelen vivir con menos de 2 dólares al día, ubicados en remotas comunidades rurales sin acceso a viviendas decentes, agua potable, electricidad, educación o asistencia sanitaria.

El constante crecimiento de la demanda de café debería significar la llegada de tiempos mejores para los cultivadores. Pero décadas de precios bajos e inestables han dejado un legado de agricultores endeudados, sin apoyo técnico y financiero para invertir en la mejora de la productividad y la calidad, y mal equipados para aprovechar las oportunidades presentes. Las generaciones más jóvenes, que no ven futuro en el cultivo del café, abandonan la agricultura para buscar un trabajo mejor remunerado en otra parte.

El Comercio Justo provee ingresos adicionales para que los productores inviertan en prácticas más sostenibles y mejoren su eficacia

Además, ahora los caficultores tienen que adaptarse a los efectos impredecibles y en aumento del cambio climático. La propagación de plagas y enfermedades, las altas temperaturas, lluvias irregulares o periodos de sequía desorganizan la producción, convirtiendo, incluso, ciertas zonas, en inadecuadas para el cultivo del café.

Con el riesgo de escasez muy real en el horizonte, la industria del café debe apoyar firmemente a los agricultores a enfrentarse a esos retos. Muchas empresas reconocen que el Comercio Justo es parte de la solución, al proveer ingresos adicionales para que los productores inviertan en prácticas agrícolas más sostenibles: plantando variedades resistentes a la sequía -y a la las plagas-, mejorando la eficacia de sus negocios e implementando proyectos que benefician a la comunidad en su conjunto.

Ayudando a asegurar ingresos decentes a los agricultores, las empresas pueden también asegurar que su negocio tendrá un suministro duradero de café de calidad.

Enlaces de interés:
Resumen del informe de la Fairtrade Foundation en castellano:
Informe completo (en inglés)


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