Sábado 03 de diciembre de 2016,
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¿Por qué muchos votan sin querer saber el programa de los partidos?

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OPINIÓN / Ante una campaña electoral habría que reflexionar profundamente haciéndose un sinfín de preguntas y contrastar puntos de vista diferentes para saber qué es realmente aquello que nos ofrecen unos y otros

En uno de mis anteriores artículos les hablaba de que, para determinadas personas y formaciones políticas, no es demasiado conveniente que exista una asignatura como educación para la ciudadanía puesto que según parece esto podría producir entre la población una inquietante necesidad de razonar y, por consiguiente, pensar.

Así pues, es por ello por lo que posiblemente hoy en día todavía exista bastante gente que, lejos de preguntarse e interesarse por el contenido de los programas políticos, su criterio a la hora de votar se base más en la propaganda puntual o, en el peor de los casos, en deducir con bastante simplismo sus expectativas de voto, y me explico.

Incomprensiblemente, mucha gente no es capaz de querer saber cuál va a ser ese cambio en la política económica que los líderes anuncian

Verán, no hace mucho, y en una conversación que tuve con una desconocida en la barra de una cafetería mientras esperaba la hora de una reunión, la persona en cuestión me comentaba lo difícil que estaba la vida debido a la gran crisis económica existente y a la alarmante falta de trabajo. Empezó a decirme que tanto ella como su marido estaban en el paro y que precisamente este último, o sea, su marido, había tenido que cerrar su pequeña empresa como consecuencia de que sus clientes no le pagaban lo que le debían. Unos clientes que, según me dijo, seguían funcionando por tratarse de grandes empresas y que, paradójicamente, los propietarios de las mismas seguían llevando, en cierto modo, el mismo ritmo de vida personal que en años anteriores. Evidentemente, y por tratarse de una desconocida, no sé realmente cuánto de verdad habría en sus palabras, pero lo que me llamó la atención fue la conclusión simplista que ella extrajo de su situación personal puesto que, sin ningún tipo de rubor, me dijo: “mire, yo soy apolítica, no me importa quién mande o deje de mandar, pero si Zapatero no soluciona las cosas, lo normal es que las solucione el otro, o sea, Rajoy”, sin intentar razonar de forma más profunda para intentar saber cuáles serían las medidas a tomar por éste último para así solucionar tal situación.

Sí, parece que un simple comentario del líder de la oposición respecto a que “hay que cambiar la política económica”, es suficiente para decidir el sentido del voto de algunas personas. Pero sin embargo, incomprensiblemente, mucha gente no es capaz de querer saber cuál va a ser ese cambio en la política económica, pues dan por hecho, no sé muy bien por qué, que si lo actual es de color negro, lo demás será de color blanco. Pero, y evidentemente ahora estoy pensando en voz alta… ¿en qué se diferencia la política económica de Zapatero y la que llevará a cabo Rajoy en caso de ganar, si los dos están de acuerdo con las políticas neoliberales que por lo que parece proponen los grandes organismos mundiales? ¿Qué diferencia pues existe entre la política económica de uno y otro partido? Otra cosa, quizá, sea la política social, que mientras Zapatero no se la ha cargado completamente (a pesar de todos los, como mínimo, más que cuestionables recortes que ya ha hecho), los otros según parece arrasarán con lo poco que queda del Estado del Bienestar. No hay más que ver las primeras medidas de la derecha catalana de CIU al llegar al poder: recortes severos en sanidad pero, paradójicamente, según parece bajar los impuestos en cuanto pueda a los más pudientes. Y si CIU es una derecha, en teoría, moderada, ¿qué es lo que cree esta señora que Rajoy hará en cuanto llegue al poder, subir los impuestos a los más ricos y aumentar las prestaciones a los que menos tienen como es su caso para que así los menos favorecidos no se queden en la precariedad más absoluta mientras dure la crisis?

¿No creen que es a través del conocimiento como mejor se pueden deducir las verdaderas intenciones de quienes nos gobiernan, o aspiran a gobernarnos?

Bien, pues al margen de estas últimas reflexiones personales que acabo de hacer en voz alta a modo de un simple ejemplo, ¿creen ustedes, sinceramente, que esta señora a la que me refería antes conseguirá su propósito de conseguir una mayor calidad de vida pensando y razonando siempre de esta forma? ¿No creen, por el contrario, que es a través del conocimiento como mejor se pueden deducir las verdaderas intenciones de quienes nos gobiernan, o aspiran a gobernarnos? ¿Y no creen también que es sólo a través de la educación como podemos evitar más fácilmente que se nos manipule para así evitar esos mensajes ambiguos de muchos políticos?

De todas formas, también son muchos los que opinan que hay gente que vota a un determinado partido por comodidad (como personalmente no le van mal las cosas, siguen votando a lo que hay), por ‘ignorancia consentida’ (eso de la política es un rollo insoportable, y yo voto al que me cae más simpático), por falta de criterio (el caso de la señora que acabo de comentar), por conformismo y apatía (al fin y al cabo todos son iguales, suelen decir muchos sin intentar ir más allá) e incluso los hay que, por dejadez, pasan olímpicamente de involucrarse en los problemas de la sociedad alegando que “para qué voy a expresar mi punto de vista, si al fin y al cabo una opinión más o menos no va a decidir nada”.

En fin, no sé, es muy posible que muchos no estén de acuerdo con esta reflexión, pero yo sinceramente pienso que a la hora de valorar lo que nos proponen todos los políticos en sus programas electorales, una parte significativa de la ciudadanía no sólo se ve afectada posiblemente por la comodidad, por la apatía, por la falta de criterio, por la ignorancia consentida, por el conformismo e incluso por la dejadez, sino que muy posiblemente sea una mezcla de todo ello lo que invade el alma y la mente de demasiados votantes en el momento de decidir su voto.

Este artículo no es en absoluto una crítica sobre la intención de voto de la ciudadanía, sino una reflexión hacia ese comportamiento simplista de algunos

¡Ah!, y por cierto, quiero dejar bien claro que esto es algo que le sucede a una determinada parte de la población, a esa parte que se deja arrastrar por lo fácil y elude involucrarse a través del pensamiento en la sociedad en la que vive, pero evidentemente hay muchísimos ciudadanos y ciudadanas que de una forma muy razonada y consecuente con su pensamiento dan su voto tanto a los partidos de una ideología como de otra, pues sin lugar a dudas todas las opciones democráticas tienen sus argumentos para buscar el bien común de la sociedad, o como mínimo de sus votantes.

Así pues, que quede claro que este artículo no es en absoluto una crítica sobre la intención de voto de la ciudadanía, sino una reflexión hacia ese comportamiento simplista de algunos que, lejos de meditar qué significa realmente su voto, lo hacen de una forma frívola siendo además, en muchas ocasiones, los primeros que critican el mal funcionamiento de las cosas cuando la situación no les es favorable.

Víctor J. Maicas es escritor

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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