Viernes 30 de septiembre de 2016,
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¿Por qué quieren fusionar las Cajas de Ahorro?

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¿Por qué se está realizando campaña por una ‘única y fuerte caja gallega’? ¿Fusionar Caixanova y Caixa Galicia no es avanzar en el proceso de concentración de capital y en la ‘bancarización’ de las cajas? Y, por otra parte, ¿no deja en el paro a la mitad de ambas plantillas?

Sinceramente, el rollo de una ‘caja más fuerte’ a mí me suena a un pretexto para, primero, tapar algunas ‘irregularidades’ o fugas de recursos. Segundo, un paso más para privatizar la propiedad de las Cajas (convertirlas en S.A., para comprarlas a bajo precio, en base su estado crítico) ya que es indudable que la capacidad patrimonial de las cajas puede ‘soportar’ las pérdidas causadas por ciertas operaciones, pero la situación ‘crítica’ viene determinada, según yo creo, por la aplicación de varemos e indicadores financieros que no tienen mucho que ver con la realidad.

Por supuesto, pensando en comprarlas, mejor con menos trabajadores, aunque se resienta la calidad de

Lo que se pretende es desmantelar las Cajas de Ahorros para suprimir la competencia y fortalecer a la banca privada

los servicios, o se pierda calidad de vida laboral… Lo que (‘a ellos’) les importa son los beneficios financieros.

Habría que empezar por conocer el verdadero alcance de la crisis, pero nadie lo explica. Pueden justificarse diciendo que es para evitar la alarma entre los clientes, pero ya debería de ser bastante lo que están diciendo, para que los clientes se preocupen.

Lo más probable es que, lo que sí les importa, es la oportunidad de desmantelarlas de una vez, en la estrategia de suprimir competencia y fortalecer el oligopolio de la banca privada, ya que es evidente quien decide la política financiera.

La crisis que sufre el conjunto de la sociedad está provocada y agravada con la actitud de la banca que de pronto ‘se da cuenta’ de que sus clientes de siempre no son de fiar, y corta el crédito, creando una caída tipo ‘dominó’, al trasladar los impagos en cadena.

Los argumentos para cerrar el grifo del crédito
Los argumentos para tal decisión, se basan en indicadores ajenos, y que además se refieren a situaciones subjetivas, interpretadas desde una perspectiva de valorar por encima de todo el éxito desde una perspectiva de beneficio continuamente creciente. Por ejemplo:

a) Valoración del Indicador de la morosidad.

Es cierto que puede indicar una tendencia, pero es fácilmente corregible: si los bancos renuevan las deudas, o conceden facilidades, sin aplicar incrementos abusivos, como ‘gastos de gestión’,  intereses de demora calculados aplicando unos intereses varias veces superior a tipo pactado, etc., la gente podrá cumplir con sus compromisos. Si además, las empresas ven recortadas sus disponibilidades de tesorería, y el consumo se retrae, es lógico que sigamos en crisis, que además cada vez será más amplia. Pero saben

Aplican condiciones leoninas para obtener más beneficios, cuando la morosidad se podría tratar de otra manera

muy bien que lo rentable es aplicar sus condiciones leoninas porque así ganan más dinero. ¿Por qué aplicaron las subidas de los tipos de intereses, si no era obligatorio? Pues lo hicieron porque, simplemente, así ganaban más dinero. No importa que eso haya puesto en dificultad la marcha de economía en general: lo que cuentan son sus beneficios, que cada año tienen que ser en un porcentaje superior el año anterior.

b) Participación en operaciones financieras ajenas, que luego resultaron fraudulentas.

¿Y ahora, son los ciudadanos los que han de pagar el destrozo? Además, en el caso de las Cajas, por su naturaleza y objetivos, nunca deberían haber participado en ese juego. ¿Donde están los fondos para fallidos, acumulados durante años, retrayendo una buena parte de los beneficios del pago de impuestos?

c) La burbuja inmobiliaria.

¿Pero, quien facilitó que se produjera? Las propias entidades financieras, en una política de apoyo decidido a promotores financieros de la construcción, más o menos afines, rompieron con las más elementales normas de valoración y concesión de hipotecas, lo que sin duda favorecía el negocio de los promotores de viviendas. En cualquier caso, las entidades no dan puntada sin hilo: los prestatarios firmaban, en muchos casos, además de la hipoteca, una aval personal para garantizar el pago, por lo que, de no llegar la vivienda hipotecada para cubrir la deuda, responderán personalmente.

d) Falta de liquidez.

Lo que puede ser cierto, pero eso no representa un problema grave, ya que, tal como funciona la ‘liquidez’ en este momento, la mayoría de los pagos no son en efectivo, y, en cualquier caso, el dinero vuelve rápidamente al sistema bancario, y el dinero que no estén en circulación, estará en las arcas de alguno de

¿Donde están loa fondos para fallidos, acumulados durante años, retrayendo una buena parte de los beneficios del pago de impuestos?

ellos.

La falta de liquidez está basada en que, por una pérdida significativa en la valoración de los bienes patrimoniales, una entidad puede tener dificultades para conseguir, puntualmente, liquidez para atender demandas de efectivo por parte de sus clientes, ya que los otros bancos, no se fían. Pero ahí es donde entrarían los bancos centrales, e incluso el Gobierno, no subvencionando sino concediendo crédito, remunerado (ingreso para la hacienda pública, no gasto).

Se trata, por tanto, de un concepto en relación a plazos, la valoración de los patrimonios, y, en definitiva, de una doctrina basada en considerar el dinero como la parte más importante de la economía, cuando la realidad, y lo que realmente importa, son los bienes y patrimonios que hacen posible la satisfacción de las necesidades humanas. El dinero solo es un medio para facilitar los intercambios, nunca el único condicionante para regular los mercados, como se está haciendo.

Porque además el concepto de plazos e intereses crecientes es otro de los obstáculos para el desarrollo de una actividad económica útil para el conjunto de la sociedad. La retribución de capital debería ser no en función del tiempo, sino por el servicio real prestado, y los plazos, establecidos en función de las posibilidades reales del prestatario. Un retraso, por causas justificadas, tiene que implicar un alargamiento del plazo, sin penalizaciones, o como mucho, una compensación por perjuicios reales.

Refiriéndome especialmente a las Cajas de Ahorro, pero sin marginar la banca en general, también hay que considerar que es importante, y debe ser rigurosamente controlado, el tipo de negocio que pueden llegar a financiar con el dinero del pueblo, sin consultar y ni siquiera informar a los depositarios de sus ahorros. En las cajas se da la circunstancia de que solamente sus trabajadores y clientes pueden ser perjudicados, por lo que tienen derecho a conocer y participar en su gestión. En los bancos, están los accionistas, pero en

Para solucionar la falta de liquidez el Gobierno debiera haber concedido créditos y no subvenciones a las entidades financieras

realidad su participación en el capital que manejan en mínima, ya que el mayor volumen es de los clientes.

La doctrina económica que afecta a las Cajas
A mí me parece que el tema de las Cajas (y de los bancos) está condicionado por una doctrina económica, que tiene mucho más calado aún que la crisis financiera, ya que afecta al mercado internacional, a las relaciones entre los países, la organización de las empresas, los modelos educativos sociales, las condiciones de convivencia y relación entre las personas…

Andan a hablar de una ‘revolución’, de un plan de para ‘reorientar’ la economía, y sacarnos de la crisis. No conozco en que va a consistir ese plan, pero lo poco que trasciende, me hace temer que nadie le va a poner el cascabel el gato.

Estaría bien que esa nueva orientación de la economía, empezara por prescindir de los controles de análisis que se vienen haciendo, en base a indicadores puramente financieros, pero que son verdaderos obstáculos para implantar una economía sostenible, ya que la valoración financiera de las relaciones humanas se basa únicamente en valores sometidos a principios del uso y conservación del valor (convencional) del dinero, desprovisto de los aspectos sociales que le darían legitimidad y validez.

Hay que considerar que el desarrollo sostenible y justo de la sociedad (que no tiene que verse simplemente como consumista) está fuertemente condicionado por los temas financieros, que no dejan de ser problemáticos y que posiblemente desaparecerían sí los políticos decidieran, si no nacionalizar la banca, cuando menos controlarla y poner en el mercado entidades que compitan ofreciendo servicios económicos y volcadas en el desarrollo sostenible, como podría ser la Banca oficial (privatizada la que había), Cajas de Ahorro, recuperadas para cumplir con sus objetivos fundacionales, y apoyar la creación de entidades en la línea de los definidos como Bancos Éticos.

Las Cajas nunca deberían haberse fusionado. Solo era necesario dotarlas de Consejos democráticos y representativos de las poblaciones afectadas

Solamente me falta decir que, para mí, las Cajas, en general, nunca deberían haberse fusionado: su ámbito ‘localista’ o comarcal o provincial, estaba bien para que hubieran sido debidamente controladas por los que tienen que beneficiarse de ellas, cuando además existía una Federación de cajas Gallegas que tenía un papel de coordinación y planificación desde una perspectiva de unidad de acción en pro del conjunto de nuestra nacionalidad, participando además, dentro del Estado español, en la Confederación de Cajas. Solo era necesario dotarlas de Consejos democráticos y representativos de las poblaciones afectadas.

Pero ya es tarde para rectificar, no por imposible, sino porque no creo que sea viable, a la vista de lo que se anda moviendo. Tanto me temo que al final quede una o dos Cajas, pues considero que lo importante sería que de una vez cumplieran con sus objetivos fundacionales, y sean una o dos, que modifiquen sus órganos de Gobierno, para mejor cumplirlos.

Y aceptando una situación de Cajas ‘deslocalizadas’ podrían estar más cerca de cumplir esos objetivos, sí en cualquiera de las dos alternativas (una o dos Cajas) se organizan de forma que, a nivel de localidad, funcionasen delegaciones del Consejo con capacidad para decidir operaciones y políticas de gestión de los recursos propios a nivel local. Miembros de la Asamblea General, en Comité local, elegidos democráticamente.

Así, dentro de la unidad, el funcionamiento sería más adecuado para prestar con eficacia los servicios financieros necesarios para un desarrollo harmónico y sostenible.


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