Miércoles 26 de marzo de 2014,
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¿Qué importancia tienen hoy en día las ONG?

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Capaña 'Pobreza cero' en valenciano

Capaña ‘Pobreza cero’ en valenciano

En 2008 la FAO cifró la cantidad para acabar con el hambre en 50.000 millones de dólares. Dos meses después se puso encima de la mesa 52 veces esa cantidad para salvar a la banca

ENTREVISTA / Rosa Herrero, Coordinadora de la Unidad Territorial de Castellón de la CVONGD nos da una visión del sector

Hay algunas personas que tratan de minimizar su importancia alegando, por ejemplo, que no saben a dónde irá a parar realmente el dinero que recaudan.

Es evidente que, conociendo el comportamiento humano, ninguna organización del tipo que sea está libre de sufrir las malas prácticas de algunos desalmados. Esto sabemos que sucede en la política, en la empresa privada, en la Administración Pública e incluso en el Departamento de Justicia. Pero evidentemente pienso que a nadie se le ocurre, para eliminar esas malas prácticas en forma de corrupción de algunos individuos, proponer que desaparezcan las instituciones públicas, las empresas privadas, los jueces e incluso también la democracia.

Es imprescindible que las ONGD trabajemos en las causas de la pobreza y la desigualdad mediante campañas de sensibilización y denuncia

No, no sería lógico tomar tal decisión, pero sí en cambio intentar llevar a la práctica unos controles exhaustivos para evitar que unos pocos se aprovechen de la buena voluntad de muchos. Pero como decía al principio de este artículo, la excusa de algunos para no colaborar con las ONG es alegar que su dinero no llegará a su destino, auto convenciendo quizá de esa forma a su conciencia ante cualquier intento por parte de ésta a rebelarse.

La verdad es que si viviésemos en un mundo sin hipocresía, sin individualismos exacerbados y con unos valores basados plenamente en la justica social y en la equidad, el trabajo de las ONG no tendría sentido puesto que tal labor la realizarían nuestros gobernantes, esos gobernantes que, en cierto modo, elegimos cada cuatro años para que velen por el bienestar de todos sin excepción (al menos esa es la teoría en los países democráticos). Pero claro, ya saben que una cosa es la teoría (es decir, los buenos deseos) y otra muy distinta la práctica (o sea, el interés personal de cada uno a la hora de poner su papeleta en la urna).

Rosa Herrero en su despacho

Rosa Herrero en su despacho

Así pues, nos encontramos con una realidad social que nos dice que si no fuera en parte por la labor de muchas ONG, en muchos países subdesarrollados las condiciones de vida serían aún más extremas de lo que lo son en la actualidad. Pero ya no sólo en los llamados países subdesarrollados, sino también en ese llamado primer mundo, puesto que hay que recordar que en los Estados Unidos (primera potencia económica mundial) hay unos 49 millones de pobres (alrededor de un 15% de su población), mientras que en nuestro propio país el porcentaje de pobres se sitúa en el 20% (unos 9 millones que viven por debajo del umbral de la pobreza).

Por lo tanto, y una vez hecha esta obligada introducción, a continuación les dejo con la entrevista que le hice a Rosa Herrero, coordinadora de la Unidad Territorial de Castellón de la ‘Coordinadora de las ONG de la Comunidad Valenciana‘, y que engloba a más de un centenar de asociaciones de carácter solidario.

Víctor J. Maicas: Rosa, ¿qué porcentaje real del dinero, una vez ratificadas las cifras a través de una auditoría, llega a su destino?

Rosa Herrero: Hay mucha diversidad entre las 110 ONGD de la Coordinadora Valenciana de ONGD, puesto que muchas tienen diferentes ámbitos, tamaños y sectores de trabajo. Pero lo que todas cumplen para pertenecer a la Coordinadora es un código de conducta que incluye que todas las ONGD deben presentar sus cuentas justificadas con total transparencia. Aunque en esta diversidad es difícil hablar de porcentajes, podemos decir que, en general, de todo el presupuesto de las organizaciones se dedica como máximo entorno a un 8 o 10 % (a veces incluso menos) a gastos de administración y que el resto se va a proyectos ya sean de sensibilización, cooperación, etc.

La mayoría de los recursos para cooperación son públicos, sólo en casos de emergencia, como en el caso del terremoto de Haití, la aportación de particulares ha sido mayor

V.J.M.: En algunos países en donde he estado he visto la labor de diversas ONG en forma de construcción de pozos, hospitales e incluso escuelas. ¿Puede explicar brevemente cómo cambia la vida de estas gentes?

R.H.: Los proyectos y programas parece que son la parte más visible de la cooperación internacional y efectivamente a medio y largo plazo ayudan a aliviar situaciones de pobreza y promover el desarrollo local en comunidades. Los objetivos de estos proyectos son mejorar la vida de estas comunidades concretas desde los distintos sectores de salud, educación, capacitación, liderazgo comunitario, fortalecimiento institucional, etc. Pero a la vez es imprescindible que las ONGD trabajemos en las causas de la pobreza y la desigualdad mediante campañas de sensibilización y denuncia, quizás menos visibles pero que pueden tener un impacto mucho mayor en los países en su conjunto, además de incidir en la causas de los problemas.

V.J.M.: En el llamado primer mundo a muchos políticos les gusta hacerse la foto cuando donan cantidades a las ONG. Pero, ¿son realmente cantidades significativas, o por el contrario si no fuera por la aportación de los particulares poco o nada se podría hacer?

R.H.: La mayoría de los recursos para cooperación son públicos, es decir, de todos y todas a través de los presupuestos del Estado, Autonomías y Ayuntamientos. Sólo en casos de emergencia la ciudadanía, como hemos visto el año pasado tras el terremoto de Haití, y pese a la crisis, la aportación en nuestra Comunitat de particulares ha sido mayor, pues desde las instituciones no se han destinado presupuestos adicionales. Incluso se abrieron números de cuenta para recaudar fondos de cara a la ciudadanía.

Acto de las ONG el Día de la Cooperación Internacional

Acto de las ONG el Día de la Cooperación Internacional

V.J.M.: Y respecto a esas ayudas gubernamentales prometidas, ¿realmente están cumpliendo en la actualidad los políticos con esos compromisos adquiridos?

R.H.: No. Los gobiernos se comprometieron primero a dar el 1%, luego el 0,7% de su PIB para cooperación al desarrollo hace ya más de 40 años, pero este porcentaje no se cumple en ningún país del mundo. Al contrario, estamos viendo cómo se está recortando con la excusa de la crisis hasta niveles de hace 20 años. En España el porcentaje se va a reducir hasta el 0,3% del PIB y en nuestra Comunitat el recorte llega hasta el 0,18 % del presupuesto de la Generalitat, incumpliendo así la Ley Valenciana de Cooperación y el Pacto Valenciano contra la Pobreza firmado por todos los partidos políticos. Nosotros pensamos que lo que aportan los gobiernos no es de su propiedad, es dinero público que deben gestionar, y nuestra labor es recordar sus compromisos, trabajar para que se cumplan sus promesas y que en sus prioridades esté la lucha contra la pobreza y la construcción de un mundo más justo.

V.J.M.: Como persona concienciada que es, ¿qué ha sentido al ver los miles y miles de millones destinados de inmediato a salvar a la banca, mientras que erradicar el hambre en el mundo siempre ha consistido en buenos deseos y en actuaciones a largo plazo por parte de los que tienen el poder?

R.H.: En un curso que recientemente hemos organizado en la Universitat de Valencia, Arcadi Oliveres nos explicaba que en el año 2008 la FAO cifró en un informe la cantidad de dinero que hace falta para acabar con el hambre, y dicha cantidad se situaba en torno a los 50.000 millones de dólares. Bien, pues dos meses después se puso encima de la mesa 52 veces esa cantidad para salvar a la banca del colapso financiero en EE.UU. Desde la Campaña Pobreza Cero denunciamos que se siguen incumpliendo los Objetivos del Milenio para acabar con la pobreza y que es posible acabar con ella. Sólo hace falta la voluntad política y colectiva para hacerlo.

Los gobiernos se comprometieron a dar el 0,7% de su PIB para cooperación al desarrollo hace más de 40 años, pero no se cumple. Al contrario, vemos cómo se está recortando con la excusa de la crisis hasta niveles de hace 20 años

V.J.M.: ¿Cómo cree usted que se puede concienciar a la ciudadanía para que exija a nuestros gobernantes una mejor y más justa redistribución de la riqueza a nivel mundial?

R.H.: El problema no es sólo la redistribución de la riqueza que se reparten entre los poderosos, hay que llegar a las causas de los problemas. No sólo es cuestión de ayuda, de dar dinero, se trata igualmente de una cuestión de justicia. Para ello debemos exigir a nuestros gobernantes que para empezar cumplan con lo que ya se comprometieron, es decir, con el 0,7% o con los Objetivos del Milenio. Y acto seguido empezar a trabajar en la causas de la pobreza como son las relaciones desiguales de poder en el comercio, en la toma de decisiones, pensar otro modelo económico, etc. Por otro lado, también debemos ser conscientes de que las personas podemos elegir nuestro modelo de consumo, ser responsables, ser ciudadanía crítica con nuestro entorno, ya que con nuestras decisiones podemos ser parte de la solución y no del problema.

V.J.M.: Y al hilo de esto, ¿cree que todas las ONG, además de actuar, cosa que ya hacen, deben también ser muy críticas para intentar denunciar la verdadera realidad social y económica de nuestro mundo?

R.H.: Las ONG ya estamos desarrollando este trabajo, el problema consiste en que los medios de comunicación y la percepción de la sociedad es que la cooperación al desarrollo se limita a los proyectos de cooperación, cuando en realidad la parte fundamental es el cuestionamiento de nuestro modelo de desarrollo, las relaciones internacionales injustas, nuestro modelo de consumo individual, etc. Ahí están las causas de la desigualdad y la pobreza y las ONGD estamos trabajando en la sensibilización y educación de la ciudadanía para plantar semillas de cambio de una realidad que no nos gusta. Para resumir: las ONGD trabajamos por cuestionar nuestro modelo de realidad a través de la incidencia política, la sensibilización y educación para el desarrollo, a la vez que realizamos acción humanitaria para aliviar situaciones de emergencia y proyectos y programas de desarrollo para conocer la realidad de las comunidades empobrecidas para de esa forma promover un desarrollo local humano, sostenible y elegido desde las comunidades.

Logo de la Coordinadora Valenciana de ONGD

Logo de la Coordinadora Valenciana de ONGD

V.J.M.: ¿Cree usted que la sociedad en general valora positivamente la labor de las ONG, o por el contrario cada vez hay menos gente que colabora con ellas?

R.H.: En los barómetros del CIS las ONGD estamos por delante de otras instituciones como los partidos políticos, la Iglesia católica, las organizaciones empresariales e incluso los medios de comunicación. En un informe llamado ‘Así nos ven‘  realizado el pasado año las ONG éramos la institución mejor valorada, hecho que demuestra que el compromiso y la solidaridad en la lucha contra la pobreza no se han debilitado como consecuencia de la crisis. Lo que está disminuyendo alarmantemente son los presupuestos públicos en materia de cooperación y lucha contra la pobreza.

V.J.M.: Y ya para terminar, ¿querría añadir algún otro comentario?

Las ONGD estamos trabajando en la sensibilización y educación de la ciudadanía para plantar semillas de cambio de una realidad que no nos gusta

R.H.: Sí, por supuesto. Recalcar que la justicia social se basa en el reconocimiento del principio de igualdad de condiciones de los seres humanos. Y tener en cuenta que, dada la realidad de la desigualdad social de los pueblos a lo largo de la historia, la lucha por la justicia y la igualdad han sido el ‘motor de la historia’. E incidir en que, curiosamente, y a pesar de los avances de hoy en día, nunca la humanidad fue tan desigual como en el contexto actual de ‘la abundancia excluyente, de la escandalosa riqueza y la insoportable miseria’, y nunca esta verdad de la lucha por la justicia y la igualdad fue tan evidente. Tampoco nunca la humanidad ha tenido tan amplia conciencia del imperativo de la equidad y de la amenaza que representan la exclusión social, la pobreza y las distintas formas de desigualdad e injusticia social dentro del marco de lo que  definimos como crisis de civilización.

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Rosa, pues muchas gracias por su dedicación y compromiso y, evidentemente, gracias igualmente a todas esas organizaciones que hacen algo más fácil y digna la vida de los que menos tienen.

Y ya para acabar me gustaría dejarles con un deseo que supongo que será compartido por muchos de los que lean este artículo:

“Esperemos que llegue el día en que no sea necesaria la existencia de las ONG, pues eso significaría, como poco, que se ha erradicado el hambre y la pobreza extrema en nuestro planeta”.

Víctor J. Maicas es escritor

Fotos cedidas por la Coordinadora de ONGD

Editado por la Redacción: subtítulo y destacados

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

2 Comentarios

  1. Paula 20/12/2011 en 14:16

    :D Mui Bueno :D

  2. Jorge Manuel 14/11/2011 en 18:42

    Estoy leyendo un libro de Gustau Nerín que pone a las ONG,s de chupa domine. Volveré a releerlo pero en principio me parece que resalta los puntos negativos que, en algunos casos, se han detectado. ¿Qué opinión os merece? ¿Es un buen correctivo del que aprender o se pasa de la raya?

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