Lunes 26 de septiembre de 2016,
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¿Retrocede la educación o retroceden los padres?

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El estudio de referencia sobre los sistemas educativos del mundo desarrollado vuelve a arrojar malos resultados para España, que retrocede en lectura y se estanca en la mediocridad en ciencias y matemáticas, pero, ¿quien son los responsables?
Opinión

“Es estupendo que los jóvenes de hoy día cursen asignaturas como la
famosa educación para la ciudadanía, donde se enseñe, como decía mi
abuelo, “a ser personas y saber de urbanidad”; sin embargo de nada vale
si al llegar a casa no lo puedes poner en práctica”

Efectivamente, el informe Pisa 2006 salía a la luz hace escasamente dos semanas y todos lanzábamos el grito al cielo. Era tremendamente aterrador el observar como los alumnos españoles de 15 años bajaban su nivel de lectura, y no experimentaban avances en ciencias y matemáticas con respecto a otros informes anteriores. Apenas dio tiempo en la mayoría de los medios de comunicación para dar la noticia, para enviar reporteros a la puerta de los institutos, para dar paso a interesantes tertulias sobre el tema, llevar a cabo otras menos animadas, y organizar algunas incluso nauseabundas. Era necesario analizar el tema: se había herido el orgullo patrio y había que averiguar quien era el responsable para su merecido linchamiento mediático.

“Hemos llegado a un ritmo de vida en el que es necesario que en
cualquier hogar trabajen ambos padres. Tenemos que responder a las
deudas de la hipoteca, de los dos coches, del teléfono (…) Pues ésto nos ha hecho no tener tiempo para los hijos. Así de duro”

Han pasado 15 días y no encuentro en ningun medio noticias que me revelen quien era el culpable del bajo nivel educativo de los adolescentes españoles. Realmente, puede que no haya sido más que el arranque de caballo y la parada de burro que solemos gastar en éste país. Sin embargo, me da la impresión de que éste olvido informativo viene de otro lado: ¿podrá ser que hayamos descubierto quien es el culpable  pero no nos interesa a nadie que se sepa? Pues yo creo que sí. A nadie se le escapa que las diferentes reformas educativas que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos 20 años han hecho sus estragos; que el simple hecho de que se pueda pasar de curso con varias asignaturas suspensas es contraproducente y da pie a cierta vagancia estudiantil; pero ¿que está pasando con los padres?

Es estupendo que los jóvenes de hoy día cursen asignaturas como la famosa educación para la ciudadanía, donde se enseñe, como decía mi abuelo, “a ser personas y saber de urbanidad”; sin embargo de nada vale si al llegar a casa no lo puedes poner en práctica.

“Yo personalmente hecho de menos aquellos años en los que los padres nos
regañaban cuando hacíamos algo mal, aquellos tiempos en los que no
teníamos videoconsolas y nuestros padres les decían a los profesores
aquello de “si usted ve que le hace falta, castíguelo”

Hemos llegado a un ritmo de vida en el que es necesario que en cualquier hogar trabajen ambos padres. Tenemos que responder a las deudas de la hipoteca, de los dos coches, del teléfono, de internet, de la luz, y como encima de todo, tenemos el vicio de querer comer todos los días, habrá que pagar a los señores del supermercado, digo yo. Pues ésto nos ha hecho no tener tiempo para los hijos. Así de duro. Necesitamos las 8 horas del trabajo, un par de horas más para el transporte, y que menos que alguna más para relajarnos, en la que no queremos saber nada de nadie. No hay problema: podemos ocupar a los niños con el colegio, con el comedor escolar, con las actividades extraescolares, y si nos hace falta aparcarlos un poco más de tiempo, los apuntamos a algún idioma y/o instrumento.

Lo malo que tiene la condición humana, es que a veces, y unos mas que otros, sufrimos la aparición de la voz de la conciencia. Nos percatamos de lo abandonados que tenemos a nuestros hijos, afectivamente que no materialmente,  y el peligro que corremos de que seamos nosotros los abandonados en años venideros. Para ésto no hay una solución más fácil y más sencilla que la “pózima del capricho”.

Si nos fijamos no hay adolescente que no cuente ya con videoconsola, con teléfono móvil, con Internet, con innumerables horas de televisión sin supervisión alguna y con otras tantos otros caprichos que ni merece la pena recordar. Es un forma de tener a nuestros hijos contentos y que nos quieran, o que nos sintamos queridos, que es muy diferente. Pero, ¿nos hemos parado a pensar en como les va en el colegio? ¿cuales son sus inquietudes? ¿que es lo que les preocupa, o que les alegra o entristece? ¿sabemos cuantos libros leen, o que libros leen? ¿conocemos a sus amigos? ¿sabemos por donde salen? Seguramente muchos padres podrán dar una respuesta positiva a éstas preguntas, pero estoy completamente seguro de que una amplia mayoría de padres no lo harán. Eso sí, ante cualquier problema que nos cuente el niño sobre el colegio, nos envalentonamos y emitimos infinidad de comentarios en contra de la comunidad educativa y en favor de nuestro hijo. Probablemente no sepamos cual ha sido el origen del problema, si el causante ha sido nuestro retoño, o ni siquiera si hay problema, pero una cosa está muy clara: a nuestro querido hijo hay que apoyarlo, tenga razón o no. Eso es lo que hacen los padres que quieren a sus hijos.

Pues mire usted, no se lo que podré hacer con mis hijos en un futuro, pero yo personalmente hecho de menos aquellos años en los que los padres nos regañaban cuando hacíamos algo mal, aquellos tiempos en los que no teníamos videoconsolas y nuestros padres les decían a los profesores aquello de “si usted ve que le hace falta, castíguelo”. Añorados años en los que nos daba un miedo terrible suspender alguna asignatura porque nos tocaba medio verano sin salir a jugar con los amigos a la calle. Que tristeza tan grande me ocasiona ver como se han perdido aquellas buenas costumbres de tratar con educación a nuestros mayores, a los otros niños, y sobre todo, a nuestros padres. Lo triste es que ésto no es mas queel resultado del efecto esponja. Los niños no dejarán nunca de ser máquinas de chupar comportamientos y formas de ser. Una cosa tengo clara, y es que hoy no soy ni más ni menos que aquello que me transmitieron mis padres, y desde aquí quiero aprovechar para darles las gracias por la persona en la que me he convertido gracias a ellos. Ojalá en unos años, mis hijos hiciesen lo mismo; sería señal de que he sido, por lo menos, igual de buen padre que los mios fueron conmigo. Esto es lo que deberían trabajar los padres de hoy día, interarse por sus hijos, pero no a nivel material, sino a nivel afectivo o intelectual. A la larga, nos lo agradecerán más y serán mejores personas.

Menos videoconsola y más anuncio de Ikea (en la mesa no se juega, quita, en la cama no se come…)

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar.

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1 comentario

  1. soypacense 20/12/2007 en 14:11

    Si no se lee, no se aprende ni ortografía, ni redacción ni comprender lo que se lee.

    Los libros de textos actuales, están tan descafeinados, que las materias se hacen largas y pesadas. Hace años, el que finalizaba el bachiller elemental es casi como hoy el “bachillerato”, menos en matemáticas, física y química, que con el bachiller superior creo que hoy en día no se alcanza ese nivel ni en primero de facultad.

    La antigua asignatura de urbanidad, eso ya no se conoce hace décadas en nuestro sistema de enseñanza, se tutea a los profesores, y se da pié a la indisciplina en todos los órdenes.

    En las casas, los padres no tienen tiempo de atender a los hijos, la mayoría apenas cenan juntos. cualquier problema, se lo tienen que resolver ellos, “buscate la vida”; y claro pasa lo que pasa.

    No se lee nada fuera de los libros de textos, bueno leerlos es una utopía, la mayor parte de los alumnos digamos que los pasean en la mochila. Pero lectura formativa, infantil, juvenil, nada de nada. claro como igual empiezan a leer un libro y no entienden ni comprenden nada, se aburren y lo dejan.

    Eso si, juegos de consolas, de internet y chatear lo que haga falta, y como ahí nadie les dicen que escriben con faltas de ortografía, y usan ese lenguaje tan peculiar, pues les encanta.

    Y como si llegan a la universidad,, les permiten escribir tal como suena, igual con v que con b, con h o sin h, pues ancha es castilla, para que complicarse la vida, ¿no?

    Resultado, pues la enseñanza que tenemos, y el informe PISA 2006.

    Pero todo va bien, la culpa de los gobiernos del PP y de la guerra de Irak. Pero sinceramente, desde que se inició la democracia, sin la dictadura, la enseñanza empezó a retroceder a marchas forzadas y así nos luce el pelo.

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