Miércoles 07 de diciembre de 2016,
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¿Se está enfriando el cambio climático?

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Deberiamos plantearnos en qué grado contaminamos, y cuáles son los costes y beneficios de hacerlo hasta ese grado

Opinión

“Aplicando un sencillo análisis de costes y beneficios, son varios los
autores que abogan por un tratamiento amoralizante respecto de este
asunto: no se trata de que “reciclar está bien” y “no reciclar está
mal”; se trata de ver si realmente, las tres erres sirven de algo”

A la luz de los estudios ambientales, no hay duda de que el calentamiento planetario es un hecho. Muchos han aplicado un estricto sentido de la moralidad a este asunto, y nos han condenado, individuo por individuo, a cargar con la culpa de la catástrofe planetaria que -según vaticinan- no tiene remedio y nos llevará a la desintegración del ecosistema global.

Sin embargo, aplicando un sencillo análisis de costes y beneficios, son varios los autores que abogan por un tratamiento amoralizante respecto de este asunto: no se trata de que “reciclar está bien” y “no reciclar está mal”; se trata de ver si realmente, las tres erres sirven de algo.

“Desde hace varias décadas, vienen aplicándose las “externalidades”, que
no son más que los efectos económicos (incluidos los ecológicos) de la
típica transacción comercial”

La respuesta de los economistas, es que reciclar, reutilizar, y todos los demás ‘-ar’, a veces resultan más costosos que no hacerlo. Para ello se tienen en cuenta tanto los costes “internos” como “externos”. Para decirlo brevemente, en una transacción económica cualquiera hay dos partes implicadas. Así se ha considerado tradicionalmente, y por tanto, para el que vendía coches, de los ingresos no había que quitar más que los materiales y la mano de obra. Para el usuario, un coche no era muy caro, porque sólo pagaba la propiedad y el combustible.

Ahora bien, desde hace varias décadas, vienen aplicándose las “externalidades”, que no son más que los efectos económicos (incluidos los ecológicos) de la típica transacción comercial.

Ahora, los dos actores no están solos: se encuentran en un escenario global, y tanto producir como utilizar vehículos propulsados por combustibles fósiles tiene un coste mayor, porque a los tradicionales hay que añadir la “externalidad”: el perjuicio causado al medio ambiente.

En U.S.A., por ejemplo, hace mucho que se fijaron los derechos de emisión de gases contaminantes. Pongo el ejemplo de los conocidos: CO2, H2O, ambos con efecto invernadero, mucho más intenso en el primer caso; pero también los menos conocidos, como el monóxido de carbono, CO, proveniente de una oxidación incompleta del combustible, y más contaminante que el dióxido de carbono, además de los óxidos de nitrógeno y azufre, NOx y SOx, tremendamente nocivos y expulsados directamente a la atmósfera. Pronto, las fábricas de automóviles y otras muchas descubrieron que les salía más barato pagar unos catalizadores -a menudo basados en metales como el níquel, sustituto barato del platino-, que cargar con el gravamen de los impuestos ambientales. ¿Son entonces erróneas las políticas de pago por contaminación? Bueno, mientras la inspección sea de calidad, ya han demostrado ser más “ecológicas” que los “días sin coches”, o que cualquier otra medida basada en la dicotomía contaminar es malo o no contaminar es bueno.

El planteamiento debería ser, más bien, “en qué grado contaminamos, y cuáles son los costes y beneficios de hacerlo hasta ese grado”.

Este artículo resume las ideas divulgadas en el número 16, de 21 de abril de 2008, del boletín “The Lighthouse” (el faro), del instituto independiente ‘The independent Institute‘, a tenor del día de la Tierra, bajo el encabezado “Earth Day and Economics” (El día de la Tierra y la Economía). También recoge ideas del libro “El economista camuflado”, de Tim Harford, aparecido en otro artículo monográfico de este informador.

A su vez, la fuente más importante (en inglés) puede encontrarse en “Can Environmentalists and Economists Agree?” (¿Pueden estar de acuerdo los protectores del medio ambiente y los economistas?), de Art Carden and Mike Hammock (Contra Costa Times, 3/31/08).

Art Carden es colaborador adjunto del Independent Institute de Oakland, California, y profesor auxiliar del Rhodes College (Departamento de Economía y Mercado). Mike Hammock enseña economía y mercado en el Rhodes College.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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