Lunes 05 de diciembre de 2016,
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IVA, impuesto sobre el valor añadido

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Estos días se han vuelto a conocer noticias sobre facturas falsas, con más de veinte detenidos y 80 empresas registradas, fruto de la tradición empresarial de la doble y triple contabilidad barcelonesa

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Con fecha 16-12-09 se publica otra de tantas noticias sobre facturas falsas, veinte detenidos (ya son 30) y 80 (ya son 100) empresas registradas en Barcelona y comarca. La frase del título rezaba en un anuncio en La Vanguardia al poco tiempo de imponerse el IVA. Segunda mitad de los 80. Mi mente de contable lo asoció a la tradicional doble y triple contabilidad barcelonesa, a aquellas Juntas de Evaluación Global para el pago por sectores económicos de lo asignado por Hacienda, al viejo IGTE.

Pero al leer el descarado anuncio no supuse su inmensidad, toda altura empresarial: 350 empresas, Caso Indelso, que acabó en nada, absorbido por la corrupción. Pero me surgirían los primeros indicios del talante gansteril de mis dos ex abogados (que a mi no me cabía duda), los extorsionadores, el abogado Juan Piqué Vidal (con bufete de unos 100 colaboradores entonces, y 50 ahora, que debería estar cerrado con precinto oficial) y el juez Luis Pascual Estevill, con Maciá Alavedra (consellé de Gobernación y Hacienda) y los cuadros de su mujer Doris Malfeito, de componedor, que los había más

La afición a robar al Estado es tan antigua como el propio Estado y se complica con la generalización del ‘delito fiscal’, creando delincuentes en el empresariado y enriqueciendo abogados

entre los grandes de la abogacía barcelonesa, como Rafael Jiménez de Parga o Vives de Hinojosa. Y si Alavedra utilizaba a su mujer, Pascual Estevill utilizó al conocido pintor Castillo.

Refresco la memoria porque el delito les sale tan gratuito, con terceros grados por rehabilitados, en el peor de los casos, que sigue repitiéndose constantemente, y en este caso, y de ahí el recordatorio, entre los detenidos figura parte del equipo de hace 20 años, o sea, son los mismos, y las grandes empresas, repiten. De hecho no han parado en 30 años. El anuncio de los 80 en La Vanguardia lo sustituyeron por ‘compramos empresas con pérdidas’ en Internet.

No creo que el caso actual alcance las cifras citadas en el juicio por la corrupción en Hacienda, donde miles de millones se facturaban entre empresas del Grupo KIO- De la Rosa, con Juan José Folchi, abogado del Estado (del Barsa y Núñez y Navarro), o Sánchez Carreté, asesor privado de Jordi Pujol, y sus inspectores de Hacienda, Álvaro Pernas y demás ‘cerebros’ y beneficiados. En su sistema no solo deducían en las liquidaciones y aumentaban costes disminuyendo o anulando el Impuesto de Sociedades, sino rizando el rizo Hacienda devolvía lo que nunca se pagó, otro de los cargos a los actuales detenidos. También se cita en el juicio la ‘compra’ de empresas en quiebra para compensar con sus pérdidas beneficios de otras. Nada nuevo en el mercado.

La afición a robar al Estado es tan antigua como el propio Estado y sus impuestos, y a veces, como las guerras y revoluciones, totalmente justificado. Si a las mesnadas del Rey se les debía esconder en cuevas las cosechas para no morirse de hambre, para los inspectores de Hacienda se crearon las dobles contabilidades y la caja B, contabilidad paralela. El caso se complica cuando la generalización globalizada del ‘delito fiscal’ (con precios dumping a nivel internacional) se convierte en parte de la fabricación de los costes y precios y sin ‘robar al Estado’ es imposible subsistir, y más complicación cuando el dinero sustraído al Estado no existió más que contablemente, generando delitos y condenas a múltiples empresarios. Ser el recaudador de unos impuestos que por pérdidas o impagados no se han recaudado crea ‘delincuentes’ entre el empresariado, y enriquece a abogados y a sus ‘mafias oficiales’.

Los mecanismos informáticos de control en teoría impiden y avisan de inmediato de cualquier irregular factura, y solo un fallo masivo en los avisos informáticos puede crear los grandes fraudes por IVA y Seguridad Social, eso, o repito, los funcionarios, inspectores y jefatura montados en el negocio, a través de consultings y bufetes.

Ver curiosidades en La gran corrupción sobre las grandes empresas implicadas en el Caso Indelso, alcanzando los chantajes al cuñado del Rey, Carlos Zurita, por pertenecer a uno de los consejos de administración.

Editado por la Redacción:
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