Jueves 29 de septiembre de 2016,
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¿Y el 21N qué pasará?

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Es la primera vez que los que voten están convencidos que tras estas elecciones se amaga una cascada de desastres gane quien gane

Barcelona. De siempre los votantes han votando pensando que de ganar su opción algo mejoraría la política, la economía, la sociedad o su clase social. Es la primera vez que los que voten, como los que no (que nunca creyeron en promesas ni sistema ni políticos) están convencidos que tras estas elecciones se amaga una cascada de desastres gane quien gane. Que a la mayoría absoluta de los que optan entre cualquiera de las 4 opciones, PSOE, PP, otros partidos, y no votantes o en blanco, les embargue el pesimismo, se debe al fracaso absoluto de la especial democracia que padecemos. Significa que estamos enmarcados por unos cauces políticos que ya no ilusionan a nadie. Dicen que ganará el PP, y ganar por castigo al PSOE no quita ni pone que los que le votarán estén tan desilusionados como el resto.

Dicen que ganará el PP, y ganar por castigo al PSOE no quita ni pone que los que le votarán estén tan desilusionados como el resto

Quizá por primera vez en la historia de esta llamada democracia somos todos conscientes que el futuro será nefasto, y para millones, los digamos ‘pobres’, catastrófico.

Ayer Rajoy insistía que lo único que no tocará son las pensiones; es una obviedad electoral pero una irrealidad tras la serie de reajustes que crearán más paro, quiebras, e impuestos. Podremos encontrar en el mercado coches usados casi regalados, pisos de saldo, camisas a euro, pero el pan y los demás alimentos básicos, los alquileres, el agua, luz, gas o combustible, se verán repercutidos. Los únicos gastos que caben en una pensión o sueldo menor de 1.000 euros, ¡que ya es pensión y sueldo!, recogerán de inmediato cualquier variación al alza de las macrocifras, y que duda cabe que el Gobierno del 21N deberá incrementar sus ingresos y frenar los gastos a cómo dé lugar. Y los aumentos e impuestos con el eslogan “que paguen los ricos”… acaban absorbidos por los ‘pobres’.

Me digo que no solo de pan vive el hombre y que la ilusión de que gane una y no otra opción forma parte de las inquietudes cotidianas. Me refiero a españolismos, catalanismos u otros, libertades morales o religiosas, intelectuales, y en ese campo ‘intelectual’, la desilusión también se generaliza.

Los vientos soplan negativos para todas las opciones; Europa, Merkel incluso ante Sarkozy, insiste pidiendo cesión de soberanía (la intervención en los presupuestos de los países con ‘problemas’), además y sumando, la práctica y total e irreversible globalización obliga sobre cualquier disposición económica, ¡se ha de ser competitivo, vender más barato y mejor!, por lo que ‘la tijera’ es la única opción.

Es de pizarrín deducir que en general el discurso electoral no solo es engañoso, sino pura inutilidad. La única alegría el 21N la recibirán los profesionales de la política ganadores de estas elecciones, que con nuevos nombramientos verán aumentados sus ya suculentos sueldos e ingresos varios, o poder, ¡que también alimenta!, los demás sangre, sudor y lágrimas.

Ayer Rajoy insistía que lo único que no tocará son las pensiones; es una obviedad electoral pero una irrealidad tras la serie de reajustes que crearán más paro, quiebras, e impuestos

Zapatero en la práctica dimitió, el PSOE se muestra como perdedor quizá porque quiere perder, sabe que el día 21N no solo es inaguantable para cualquier político o partido, sino que añadido a la culpabilidad total del gran desastre español, hubiera podido acabar aniquilado, y en la oposición salva los ‘muebles’, subsistirán. La pregunta es cuanto tiempo podrán aguantar los que ganen.

En mi barrio diríamos que es ‘todo un trilema’… y el consejo a quien gane sería que refuerce de inmediato a los antidisturbios… ¡triste consejo!

 



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